Por pedir que no quede…

No hay mandatario que se suba al atril de la ONU que no pida algo. Los presidentes aprovechan su momento en el atril para quejarse del vecino, para hacer peticiones, para denunciar lo que otros hacen. Uno tras otro, van pasando y todos hacen alguna petición.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, le reclama al chileno, Sebastián Piñera, la salida al mar de Bolivia y le recuerda la demanda presentada en La Haya al respecto. Morales aseguró que «en 1879 no hubo guerra, hubo una invasión» y que fue ahí donde Bolivia perdió la costa, con las pérdidas económicas que ello has supuesto para su país.

No es el único frente que tiene abierto Chile, Perú también le ha demandado en La Haya por las fronteras marítimas. Aunque el presidente peruano, Ollanta Humala, aboga por la diplomacia como «única solución que garantiza el desarrollo de los pueblos».  Aunque su discurso se ha centrado básicamente en enumerar los logros sociales y económicos durante su mandato para erradicar la pobreza extrema, garantizar una mayor igualdad entre los derechos de las mujeres y los indígenas.

Por su parte, el presidente chileno, Sebastián Piñera, en el que fue su último discurso en la ONU, no ha hecho referencia a estos problemas. El mandatario se ha centrado en  abogar por la necesidad de que la ONU se adapte a los retos y desafíos de la época que vivimos, muy distinta a la situación global a la que se enfrentó la organización en su fundación en 1945. Piñera no sólo ha pedido un cambio en la composición del Consejo de Seguridad de la ONU, sino que amplíe el número de países no permanentes para garantinzar una mejor representación y ha propuesto a Chile para formar parte de los mismos.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha reclamado soberanía para que  su país pueda concluir el proceso de paz con la FARC  frente a quienes reclaman la intervención de la justicia penal internacional para resolver el conflicto. Santos también ha evitado hablar de su disputa territorial con Nicaragua por el Mar Caribe.

Y mientras, Cristina Fernández, la presidenta de Argentina, emplazaba a Irán a cumplir el trato que ambos países habían firmado en enero por el caso AMIA (una bomba que acabó con la vida de 85 personas en 1994) y que Fernández asegura, Irán no está cumpliendo; el presidente de Uruguay, José Pepe Mújica, centró su discurso en  la crítica al consumismo desaforado y al desarrollo bélico, como ya hiciera en la cumbre medioambiental de Río de Janeiro en 2012.

Tal y como recoge el diario El País, mientras hablaba, en las redes sociales de Uruguay se crearon etiquetas de seguimiento. Algunas de sus frases, concisas como tuits, eran reproducidas al instante mientras proliferaban también las críticas. “No ha dicho nada en concreto. Nada. Igual que cuando habla acá. Diagnósticos en el aire y nada más”, señalaba un usuario de Twitter. “Si la táctica es marearlos y hacerlos firmar algo a favor del país, estamos a punto de lograr el objetivo”, señala otro. “Conclusión del discurso de Mujica: alguien tiene que salvar al mundo porque la cosa viene brava. Fin. ¿Soluciones? Ninguna”, añadía un tercero. Y entre sus seguidores: “#MujicaenlaONU da clases con la simpleza de la VERDAD. #Piñera en la ONU da lástima tratando de ser sencillo”.

Así es la ONU, cada loco con su tema y quien no llora no mama, así que todos se quejan, todos piden y, a lo mejor, logran sacar algo en claro.

Para más información sobre la 68ª Asamblea General de la ONU seguir aquí.

 

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