La realidad de ser Zona de Interés Turístico

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La polémica que se ha generado en torno a las Zonas de Interés Turístico (ZOIT) y revocación de 18 que no repostularon, al menos sorprende por la desinformación que existía al respecto. La nueva institucionalidad de las Zonas de Interés Turístico se estableció en la Ley de Turismo 20.423, febrero de 2010, es decir una ley aprobada en la administración de Bachelet, y luego en el reglamento que fija el procedimiento para la postulación(2011) en administración de Piñera.

Esta nueva normativa establece explícitamente que  las antiguas ZOIT debían repostular y para informarlo se realizaron variadas acciones como publicación de avisos en diarios regionales, oficios, reuniones, etc. ¿Podían los alcaldes no saber? Uno podría dar el beneficio de la duda, pero no se entiende que algunas de las zonas de interés turístico afectadas hayan postulado y actualizado su declaratoria y existan varias otras con su tramitación en curso. Durante más de un año municipios y corporaciones turísticas estuvieron trabajando en las nuevas postulaciones y generando los apoyos necesarios. ¿Por qué unas sí y otras no?; ¿Tendrá que ver con los liderazgos locales?; ¿Voluntad de los actores para participar en el proceso?.

La razón puede estar en que bajo la nueva regulación es más difícil obtener la declaratoria de ZOIT. Se requería presentar una serie de antecedentes que avalaran el carácter turístico de la localidad y elaborar un plan de acción para el desarrollo turístico de la ZOIT. Esto es fundamental porque las ZOIT son un instrumento de fomento y desarrollo, y por ello la ley establece que se priorizarán recursos públicos. Desde esta perspectiva, y más allá de las razones jurídicas por las cuales se revocaron las ZOIT antiguas, en el caso de la región de Antofagasta, tocaba a las comunas de Calama con Geiser del Tatio y San Pedro de Atacama.

Es de toda lógica que para mantener esta declaratoria, todas deban cumplir con los mismos requisitos y exigencias.  Es lo justo. Por otra parte, desde la perspectiva del instrumento, como mecanismo de desarrollo de un destino para nuestra región de carácter internacional, es fundamental fortalecerlo y con un nivel de exigencia asociado a un destino de esas características.

En las redes sociales se ha visto una especial preocupación por los efectos que esta revocación y la consiguiente acción del Gobierno recién asumido de dejarla sin efecto, que alcances puede tener en el desarrollo de proyectos que puedan afectar la actividad turística. Lo cierto es que la declaratoria no genera ninguna protección especial frente a esto. El sistema al que se ha decidido regresar por parte de la nueva autoridad, lo que sucederá, como sucedía antes, es que se obligaba a todos los proyectos ubicados en una zona de interés turístico a pasar por el SEIA y eso más que favorecer el turismo en la zona, lo limita pues cualquier emprendimiento turístico, independiente de su tamaño e inversión, debe someterse al SEIA. Por otra parte, la protección está dada por la legislación medioambiental, que señala cuáles proyectos y actividades deben someterse a SEIA comprendiendo las industrias que más impacto pueden tener para el turismo. Y en el caso especifico de nuestra región por ejemplo, el derecho minero esta por sobre la declaratoria de ZOIT; una de las preocupaciones manifestadas por las comunidades originarias en el caso de las comunas del interior, ósea ser ZOIT no impide que un proyecto minero se desarrolle en el territorio.

Todos queremos desarrollar nuestros destinos turísticos, otra cosa es caer en acciones que parecen ser más mediáticas que acciones reales para hacer crecer el turismo que tanto beneficia a la comunidad donde se realiza. En este caso hay que ver los reales alcances de la declaratoria de zona de interés turístico, ya que es un instrumento de fomento que puede impulsar el desarrollo turístico, pero que puede perjudicar a emprendedores y beneficiar a grandes cadenas que si podrían pagar estudios de impacto ambiental, solo a modo de ejemplo en alguna de sus aristas.

Las Zonas de Interés Turístico pueden ser un gran instrumento de fomento, pues se basan en la asociatividad, integración de los actores, diagnósticos territoriales y planes de acción que responden a ellos. Sin embargo, debemos tener cuidado con las expectativas que se generan en torno a la declaratoria, dado que sus efectos son acotados: hay priorización, pero no hay garantías de inversión y se reconoce el potencial turístico en la zona, pero ello no va a impedir que otras industrias o proyectos también se desarrollen, en nuestra realidad los ligados a minería o energía.

 

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