Aún quedan algunos: la resistencia de los consensos

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Luego de muchas elecciones indirectas por primera vez los consejeros regionales fueron electos por la ciudadanía el año 2013. A esto se sumó la elección de un presidente, el cual naciera por la votación de sus pares y que éste tenga como finalidad representar al consejo regional; pero por sobre todo, que logre generar un avance en cuanto a la autonomía que tiene la región con las políticas emanadas del nivel central, inclusive en muchos casos con el propio intendente.

Lamentablemente la última sesión del Consejo Regional de Antofagasta, se vio lo que muchos no esperaban: un sector minoritario de la Nueva Mayoría, específicamente los dos militantes del PPD y un militante de la DC, lograron definir la presidencia del Consejo Regional en un proyecto en común con la derecha, siendo respaldado por los votos de la UDI y RN; por lo que lamentablemente se puede llegar a la triste conclusión de que la nueva mayoría (siendo paradójicamente la mayoría) no fue capaz de escoger un presidente, y lo que es peor, la derecha logró darle el sustento a uno.

Más allá de la individualización o juicio personal que se podría hacer del actual presidente Mario Acuña, militante del PPD; el tema es mucho más complejo y delicado, ya que esto se aleja completamente de lo que hemos presentado como proyecto de coalición política a la ciudadanía, donde claramente nos diferenciamos de la derecha y buscamos caminos distintos para las transformaciones y reformas que necesita nuestro país, como es en el caso de la educación, en el que el mismo sector que hoy sustenta la presidencia del consejo regional, ha demonizado el debate político sobre la gratuidad, la calidad y el lucro… ¿Paradójico no?.

Mucho se ha mencionado en relación a esta elección, desde la participación y presión de uno que otro parlamentario de la región en este “proyecto”, o hasta incluso que la incubadora estuvo en la misma intendencia. Pero apuntando al tema de fondo no me queda más que mencionar y preguntarme lo que mucho se ha repetido a propósito de la reforma tributaria: es la política de los consensos la que nuevamente se cocina en los “living” de algunas autoridades y dirigentes de la Nueva Mayoría?, ¿o son los últimos respiros de los que en la vieja Concertación “se repartieron” cuotas de poder sin importar la “transversalidad” de ésta?.

La respuesta a esta pregunta es clave, pues la preocupación más relevante no tiene que ver solamente con las consecuencias que pueden llegar a generar estos acuerdos, y de cómo los ve la ciudadanía, ya que ésta es fundamental en la aprobación o fracaso que pueda tener nuestra coalición política al momento de ser evaluada; sino que también con la deformación que genera “el dejar entrar” a la derecha en las definiciones programáticas que pueden y deben ser tomadas como Nueva Mayoría, cosa que no solo pone en riesgo el proyecto al cual representamos, y que muchos dicen representar, sino que también pone en riesgo la credibilidad que algún día la ciudadanía nos dio.

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