Viaje al Vaticano y el término de la vergüenza

Cuando uno piensa que los temas más importantes de Antofagasta tienen que ver con salud, educación, basura, perros vagos, congestión vehicular o delincuencia, son nuestros ediles quienes dan un golpe a la cátedra iluminando nuestra miope visión de ciudad y nos muestran lo que realmente nos afecta: La esclavitud moderna y el cambio climático.

Problemáticas que, en un esfuerzo sin igual, los motivará a viajar hasta Roma donde se debatirán estos temas –solo durante un día- en la Academia de Ciencias del Vaticano. Debido a la gallardía y necesidad que tiene Antofagasta por abordar estos asuntos será con dineros municipales que se llevará a cabo tan importante misión.

¿Cuántos efectivamente viajarán? Es una incertidumbre. ¿Cuántos quieren ir? A estas alturas los mismos nombres de siempre que han recorrido el mundo con recursos ajenos.

Pese a lo absurdo que suene ir a una conferencia por un día al Vaticano para escuchar una conferencia sobre esclavitud moderna y el cambio climático, el problema no es el viaje sino el resultado, nulo o insignificante, que han mostrado las anteriores visitas al extranjero.

Las preguntas son simples pero necesarias: ¿En qué se materializó el viaje a España y Francia el 2008 con costos por 3 millones 700 mil pesos? ¿O el 2009 cuando fueron a Argentina? ¿Qué nos dejó la visita a Perú y Alemania el 2010 donde se gastaron 11 millones de pesos?

Para que recordar el año 2011 que significó 34 millones de pesos en viajes y viáticos donde visitaron: Estados Unidos, Francia, Costa Rica, Cuba y Hong-Kong ¿Qué aporte concreto y duradero dejaron esos viajes? Ahora bien, si sumamos el 2012 y 2013 se gastaron más de 20 millones en destinos paradisíacos similares a los ya expuestos.

El último viaje fue a Paraguay para promocionar la sede de Antofagasta en la Copa América con un resultado claro: Nuestra región fue la que menos gente llevó al Estadio. Misión que fue entregada al Concejal Felix Acori, un férreo defensor de los viajes al extranjero y que, claramente, también defiende la ida al Vaticano pese a que la comunidad espera el detallado informe tras su misión en tierras guaraní. Sumar a la Concejala Elivia Silva quien -en un medio local- aseguró que “no había que preocuparse pues el viaje a Roma era del ítem de capacitación” como si ese fuera el problema de fondo.

Existen cuentas que la ciudadanía no siente rendidas por parte de los ediles al retorno de sus viajes y mucho menos la materialización de proyectos sólidos y contundentes que beneficien a Antofagasta.

Llegamos al punto donde un grupo de ediles perdió la vergüenza o –al menos- se les pasa rápido al pisar suelo extranjero. Lamentablemente el uso de esta herramienta de “capacitación” se ha convertido en un cáncer necesario de extirpar pues cada día se va ramificando con los millonarios costos que eso significa. O quizás, a estas alturas, lo único que va quedando es la extremaunción del Santo Padre.