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sábado, 17 enero, 2026
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Desde la Chimba, Antofagasta

Absuelto por el Vaticano, sancionado por su orden: Felipe Berríos pide salir de la Compañía de Jesús

En una dura carta, el sacerdote acusa escarnio público, omisiones graves y la negativa institucional a asumir responsabilidades tras descartarse las acusaciones.

A través de una extensa y dura carta dirigida al provincial de la Compañía de Jesús en Chile, el sacerdote Felipe Berríos anunció su decisión de solicitar la salida de la orden jesuita, acusando falta de autocrítica, omisiones graves y un trato institucional que —afirma— lo mantuvo como responsable de hechos que no cometió, incluso después de ser absuelto por las máximas instancias judiciales y eclesiásticas.

En el documento, fechado el 12 de enero de 2025, Berríos repasa sus 49 años de vida jesuita, señalando que fue formado en una Iglesia “jugada por el Evangelio” y que siempre actuó como un “jesuita de frontera”, con el respaldo histórico de sus superiores. Sin embargo, relata que todo cambió hace casi cuatro años, cuando se hicieron públicas acusaciones en su contra por supuesta índole sexual, antes incluso de que él conociera formalmente su contenido.

Según expone, la Compañía de Jesús difundió un comunicado suspendiéndolo del sacerdocio, sin detallar las acusaciones, lo que —a su juicio— alimentó el morbo, el escarnio público y un grave daño a su reputación personal, espiritual y psicológica. Berríos también cuestiona el rol de la Fundación para la Confianza y la amplificación mediática que tuvo el caso.

En su carta, el sacerdote enfatiza que ninguna de las ocho denunciantes habló de relaciones sexuales, tocamientos de genitales ni conductas explícitas, y que los relatos presentaban inconsistencias que fueron determinantes en el fallo posterior del Vaticano.

Uno de los puntos centrales del texto es el pronunciamiento del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que en octubre de 2025 concluyó que “no resulta la certeza moral sobre la comisión de los delitos imputados”, invalidando decretos previos, incluido el de expulsión de la orden. El organismo vaticano sostuvo que hubo errores en la valoración crítica de las denuncias y falta de coherencia interna y externa en los relatos.

Pese a ello, Berríos sostiene que la Compañía de Jesús no emitió ningún comunicado público reconociendo su inocencia, ni pidió disculpas por los casos que el propio Dicasterio descartó. Más aún, denuncia que tras notificarle el fallo favorable, el provincial le impuso siete medidas disciplinarias, incluyendo restricciones a su ministerio sacerdotal.

“Después de casi cuatro años siendo enjuiciado públicamente (…) para la Compañía de Jesús como institución sigo siendo responsable de hechos que no cometí”, señala en la carta. En ese contexto, afirma que se rompió la hermandad que lo unía a la orden y que no puede aceptar un “ultimátum desproporcionado”.

Finalmente, Berríos aclara que no actúa desde el rencor, sino desde una profunda tristeza, y reafirma su fidelidad al Evangelio y al sacerdocio. “La verdad me hizo libre”, concluye, al comunicar que, en conciencia y delante de Dios, solicitó formalmente su salida de la Compañía de Jesús.

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