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martes, 17 febrero, 2026
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Podcast 'Un Día Menos'

Concejales Kong y Rivera hacen balance del Festival de Antofagasta 2026 y apuntan a transmisión, bases y artistas locales

En 'Un Día Menos', la concejala Carolina Rivera (Evópoli) sostuvo que el Festival de Antofagasta 2026 dejó un balance “muy positivo” por la convocatoria y la ausencia de incidentes, mientras el concejal Camilo Kong (Frente Amplio) planteó mejoras para 2027: más participación desde comisiones, reglas más estrictas en licitaciones y un plan real para incluir a niños y artistas locales.

En un nuevo capítulo del podcast “Un Día Menos” (La Caja), los concejales de Antofagasta Carolina Rivera (Evópoli) y Camilo Kong (Frente Amplio) analizaron “lo bueno, lo malo y lo feo” del Festival de Antofagasta 2026, con énfasis en la seguridad, la logística de acceso y los ajustes que —a su juicio— deben discutirse con anticipación de cara a la próxima versión.

“Luces y sombras”: el balance general y el punto alto

Rivera aseguró que, pese a críticas por el sistema de acceso y la selección de artistas, su evaluación es favorable: destacó la convocatoria y, especialmente, que no se registraran riñas ni situaciones graves.

En esa misma línea, identificó como punto alto la calidad de los artistas y el “peak” de las jornadas con mayor demanda: “hubo días en que ya no había dónde meter una persona”, comentó, valorando también la diversidad de público, incluida la “noche romántica”.

Por su parte, Kong coincidió en el nivel artístico y mencionó como momento “épico” colaboraciones sobre el escenario, además de subrayar que su revisión incluyó conversaciones con distintos actores: municipio, productora, artistas y público.

Estadio y etiquetera digital: seguridad como factor decisivo

Ambos respaldaron que el evento se haya realizado en un entorno controlado, considerando los estándares actuales de seguridad. Rivera calificó la ticketera digital como una herramienta “práctica” que permitió empadronamiento y control de acceso, poniendo como ejemplo la detección de personas con órdenes pendientes.

Kong, aunque abierto a evaluar alternativas de recinto en el futuro, reconoció que hoy el estadio sigue siendo el espacio más adecuado para un festival masivo bajo lógica de control, normas y fiscalización.

Los nudos: transmisión del festival, reglas de licitación y planificación

Uno de los puntos más debatidos fue la transmisión. Rivera atribuyó el problema principalmente a la productora, señalando que existía un compromiso asociado al contrato, pero que algunos artistas habrían impuesto restricciones. Kong, en tanto, planteó que además de responsabilidades del proveedor, el municipio debe evitar anunciar certezas sin contar con respaldos y permisos claros, para no generar expectativas incumplibles.

En materia de licitación, ambos abrieron la puerta a un modelo de contratación por dos años, similar —guardando proporciones— a lo que ocurre en Viña del Mar, para planificar con más anticipación, asegurar mejores condiciones y reducir márgenes de “ofertas” de artistas que no están confirmados.

Kong agregó que el problema de fondo está en las bases: definiciones de cumplimiento, cartas de compromiso, fiscalización técnica y eventuales multas. Incluso sugirió incorporar una figura tipo inspector técnico que haga “checklist” de exigencias, en vez de recargar la supervisión en unidades no especializadas.

Aforo: ¿más gente o más días?

Ante la discusión de si conviene aumentar aforo o sumar una jornada, Rivera se inclinó por aumentar la capacidad antes que agregar un cuarto día, argumentando costos y disponibilidad de guardias certificados.

Kong complementó que, además del número, importa la disposición del escenario y los espacios (cancha, zonas de sillas, circulación), porque decisiones de montaje inciden directamente en cuánta gente puede acceder y cómo se vive el evento.

Artistas locales y espacio para niños: “estamos al debe”

Rivera planteó que Antofagasta tiene talento regional y que el festival debería generar un camino de acceso más consistente para artistas locales, con fórmulas como instancias previas o formatos de selección.

Kong sostuvo que este punto debe quedar amarrado en bases: mínimos por noche, espacios definidos y reglas que no dependan del criterio del productor de turno. Además, abordó la ausencia de programación infantil, sugiriendo incorporar un show o actividades para niños en horarios y espacios diferenciados, sin interferir con la operación principal del festival.

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