La comunidad artística y cultural de Antofagasta está de luto por el fallecimiento de Marko Franasovic Bojanovic, destacado pintor, diseñador gráfico y gestor cultural, figura fundamental en el desarrollo de las artes visuales del norte de Chile y uno de los principales impulsores de la escena contemporánea regional desde la década de 1990.
Su obra, marcada por el expresionismo figurativo y una fuerte conexión con el territorio, abordó el paisaje costero, la memoria urbana y símbolos patrimoniales de Antofagasta. Entre sus exposiciones más relevantes se cuentan la retrospectiva “Franasovic, 20 años” y “Buques, Diablos y Flores”, presentada en el Museo Regional de Antofagasta, donde reunió parte significativa de su imaginario creativo.
Además de su producción artística, desempeñó roles institucionales como presidente de APECH Antofagasta, integrante del directorio de la Corporación Cultural y delegado de la Pinacoteca Andrés Sabella. En el ámbito formativo, ejerció como docente en educación superior y promovió instancias de mediación artística, entre ellas el programa “Todos Pintan”, orientado a ampliar el acceso ciudadano a las artes visuales.

Su legado: “Inteligencia y vínculo con Antofagasta”
La gestora cultural Marcela Mercado, amiga cercana de Marko recordó sus inicios. Comentó que nació en Antofagasta y que, como a él le gustaba decir, era hijo de la educación pública. Estudió en la Escuela de Aplicación y en el Liceo de Hombres, hoy Liceo Mario Bahamondes, establecimiento al que volvió el año 2017 para realizar talleres con los alumnos.
Respecto de su vida personal, destacó que “fue un hombre de familia, estuvo casado por más de 30 años con Sarita. Su vida era muy sencilla, su mujer y sus hijas: Karla y las mellizas Mila y Franca”.
Añadió que su partida ha sido un golpe para su entorno más cercano. “Es tremendo para quienes tuvimos la fortuna de formar parte de su círculo más cercano. Una noticia de esta partida repentina, tan pronta, porque Marko tenía 56 años”, señaló.

Sobre su legado, afirmó que “creo que el principal es su inteligencia. Era un artista muy preparado, era diseñador gráfico titulado de la Universidad José Santos Ossa, amigo de grandes intelectuales”. Asimismo, complementó que también “el legado es su vínculo con la tierra, que tiene características teóricas. Él tenía un marco teórico para no haberse ido nunca de Antofagasta”. Como ejemplo, mencionó que una sus obras, “Bombardeo a La Moneda”, en estilo naif, es parte de una colección privada en la Universidad de Nueva York y que la persona que lo adquirió viajó a comprarlo. También indicó que una de sus últimas ventas importantes fue al embajador de Croacia —Marko era descendiente serbio—, quien pidió que le rehicieran la Plaza Colón para regalárselo al presidente de Croacia. “Pero Marko nunca quiso despegar vuelo de la ciudad de Antofagasta –de hecho, nunca se subió a un avión–, porque señalaba que este era el lugar donde estaban los huesos de sus padres y era el lugar donde él quería permanecer”, explicó.
“Tuve la fortuna de ser su gestora cultural y hablo desde el shock. Solo quiero decirle a su familia —a sus hijas Karla, Mila y Franca, y al amor de su vida, Sarita Camacho— que el legado de Marko tenderá su manto sobre ellos, sobre quienes fuimos sus amigos y sobre toda esta Antofagasta que él tanto amó”, expresó.
Asimismo, desde la Corporación Cultural de Antofagasta y el mundo de las artes expresaron sus más sentidas condolencias a su familia, amistades, estudiantes y a toda la comunidad que fue parte de su camino creativo.

Durante la jornada se informará el lugar y horario en donde se realizará su responso.








