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sábado, 18 julio, 2026
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Entrevista

“Es probable que al cambiar el Congreso se termine derogando la megarreforma”: Senador Araya y proyecto central del Ejecutivo

El legislador sostuvo que, si la iniciativa del gobierno buscaba estabilidad para los mercados, era necesario contar con votos de la oposición para que el proyecto del Ejecutivo perdure, algo que manifestaron al ministro de Hacienda. Sin embargo, el parlamentario destacó que el proyecto mejoró con relación a la propuesta original del Ejecutivo, sobre todo en las indicaciones para la invariabilidad tributaria.

El senador Pedro Araya (PPD) advirtió que la «megarreforma» tributaria impulsada por el Ejecutivo correrá un serio riesgo de ser derogada o modificada sustancialmente ante un eventual cambio de color político en el Congreso. El legislador apuntó a la manera en que el gobierno aprobó elementos clave del texto en el Senado, como la invariabilidad tributaria, que contó solo con los 26 votos del oficialismo. Este fue uno de los aspectos más criticados por la izquierda, sector que ya adelantó la posibilidad de recurrir al Tribunal Constitucional para frenar el cuerpo legal.

Araya aseguró que el gobierno “se farreó la posibilidad de construir un buen acuerdo”. También dijo que al tratarse de una reforma de carácter estructural necesitaba el apoyo del oficialismo y la oposición, “como se han hecho todas las reformas estructurales de Chile que han perdurado en el tiempo. Pero también hago el mea culpa de que la oposición tampoco tuvo una línea clara de cómo enfrentar esta iniciativa”.

El parlamentario y la bancada de su partido en el Senado fue clave para modificar los aspectos originales del proyecto en la invariabilidad tributaria, estableciendo topes por años según los montos invertidos, junto con sumar un 1.5% de impuesto a las empresas que se acojan a esta medida. Sin embargo, no pasaron ni 24 horas tras el acuerdo alcanzado con el gobierno cuando el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, comunicó que rebajaría el impuesto corporativo a 22%, lo cual desató la molestia de los senadores PPD, quienes afirmaron que en todo momento el consenso pasaba por un impuesto del 23%.

Ahora el proyecto pasará a su tercer trámite en la Cámara de Diputados, donde el Ejecutivo cuenta con los votos del PDG para lograr mayoría.

¿Cuál fue su votación en el proyecto de megarreforma?

Una parte del proyecto la voté en contra, como la rebaja de impuestos corporativos a las empresas y una serie de exenciones tributarias. Voté a favor la extensión del beneficio de no pago de contribuciones para los adultos mayores, así como también todas las normas relativas al Sence, la capacitación laboral, y todas las que van en ayuda de la clase media.

Y nos abstuvimos en el tema de la invariabilidad tributaria, porque como fue de público conocimiento, teníamos un acuerdo con el gobierno para apoyar esa parte del proyecto, pero cuando el ministro Quiroz cambia la tasa del impuesto corporativo sin haberlo anunciado, obviamente hizo imposible que apoyáramos esa parte.

Había advertido que si el Ejecutivo consigue aprobar la norma de la invariabilidad solo con votos oficialistas y sin consenso con la oposición quedaría el camino abierto para que lo resuelto sea revertido bajo otro gobierno.

Cuando el presidente Kast levantó este proyecto tenía un objetivo claro, que era, según él, devolverle la estabilidad económica a Chile y que fuera un país donde los inversionistas vinieran sabiendo que hay reglas claras y con normas que no cambiarán. Pero para que eso ocurriera era necesario que este proyecto fuera aprobado tanto con votos del gobierno como de la oposición. Porque es muy probable que cuando cambie la presidencia y si el Congreso es de centro izquierda se termine derogando esta reforma o derechamente modificando de forma sustancial. Y claramente esto no genera en ningún sentido estabilidad ni da señales claras a los mercados, porque saben que fue aprobado solo con los votos de la derecha.

¿Esto ocurrió por la falta de capacidad del gobierno para construir acuerdos?

El gobierno se farreó la posibilidad de construir un buen acuerdo respecto a la megarreforma, que fuera una reforma de carácter estructural, apoyada por gobierno y oposición como se han hecho todas las reformas estructurales de Chile que han perdurado en el tiempo. Pero también hago el mea culpa de que la oposición tampoco tuvo una línea clara de cómo enfrentar esta iniciativa.

1.5% DE IMPUESTO PARA EL TERRITORIO

¿Qué aspectos valora y cuáles dejan dudas del texto que salió del Senado? Anteriormente dijo que en cierto aspecto no descarta acudir al Tribunal Constitucional.

El proyecto mejoró mucho, por ejemplo, en la capacitación al empleo, un tema que veníamos peleando, porque sabemos que hay un problema serio respecto de las tasas de cesantía. También hemos visto cómo el mercado laboral está cambiando y no hay una capacitación adecuada para que los trabajadores se reinserten en este nuevo mundo. Por lo menos ahí vienen algunas normas que, a mi juicio, son bastante interesantes y ayudarán en esa línea.

Viene una rebaja de las contribuciones al adulto mayor, algo bastante sentido en general. Y las dudas que tengo, que hasta hoy no son aclaradas, es de qué forma se compensará la menor recaudación tributaria producto de la rebaja del impuesto de primera categoría, así como también de una serie de exenciones aprobadas.

Y lo otro que destaco, aun cuando no lo votamos a favor por lo que ocurrió con el gobierno, es la norma de invariabilidad tributaria, que cambió absolutamente respecto a lo que había planteado el gobierno en una primera etapa.

Esa norma recoge una propuesta que personalmente hice al gobierno en la materia que, por una parte, establece tres tramos de tiempo para la invariabilidad dependiendo el monto de la inversión y agrega una serie de normas de transparencia, normas antielusión que no estaban en el texto. Lo más importante es que aquella empresa que se acoja a la invariabilidad tendrá que pagar una tasa de 1.5%, es decir, un impuesto corporativo de 24,5% versus aquel que no tiene invariabilidad y que paga 23%. El compromiso que esperamos que el gobierno cumpla es que de ese 1.5%, una parte irá a la región y a la comuna donde se realice la obra, la faena o se instale la empresa acogida de la invariabilidad. Otra parte será para pagar la deuda hospitalaria y asegurar el funcionamiento de los hospitales, como el de Antofagasta y el Hospital Carlos Cisternas en Calama. Esto hay que destacarlo, a pesar de que por lo que pasó con el gobierno y me abstuve en esa votación.

Respecto del Tribunal Constitucional, creo que lo más complejo del proyecto son las normas de carácter ambiental, porque ahí claramente se está desmantelando la institucionalidad que se ha construido el último tiempo. Se atenta gravemente contra la independencia de la judicatura ambiental y por esa razón estamos estudiando recurrir al TC sólo respecto a esa parte.

¿Cómo ve la disposición en la Cámara para el tercer trámite?

Es que teóricamente el gobierno tiene mayoría en la Cámara. Para nadie es un ministerio que con los votos que tiene de los diputados de derecha, más los votos que entrega el PDG tiene mayoría para aprobar el proyecto. En la Cámara no debiera haber sorpresas, porque el PDG firmó un acuerdo con el gobierno y no veo por dónde el PDG se vaya a descolgar, salvo que no quiera cumplir el compromiso que tenía con el Ejecutivo.

Volvemos a una pregunta anterior, el riesgo de que esto se apruebe solamente con los votos del oficialismo y sin acuerdos con la oposición.

Exactamente. El gran riesgo que corre esta reforma, y por eso insistimos hasta el cansancio al ministro del Interior y de Hacienda, es que si quieren que perdure en el tiempo tenía que aprobarse con los votos de la oposición. De lo contrario, lo he dicho en varias ocasiones, esta será una reforma yogur, con fecha de vencimiento. Y eso claramente no atraerá capitales que quieran realizar de inversión importante en Chile.

¿Cómo queda la confianza con el ministro Quiroz para eventuales futuras negociaciones? Usted fue parte de los senadores PPD que alcanzó un acuerdo con él, pero al día siguiente el secretario de Estado dijo que rebajaría a 22% el impuesto corporativo, cuando lo conversado era 23% más el 1.5% para quienes se acogen a la invariabilidad tributaria.  

Fui el que llevó la conversación con el ministro, con el equipo de Hacienda y el que redactó la propuesta de invariabilidad, porque lo que buscamos era morigerar una mala propuesta que había en ese sentido. La original del gobierno era 25 años para inversiones sobre 50 millones de dólares sin ningún pago de compensación. Eso, con lo que propusimos, cambió radicalmente a tres tramos de invariabilidad: diez años para las inversiones de 50 a 100 millones de dólares, 15 años para inversiones entre 100 y 350 millones de dólares y 20 años para inversiones sobre 350 millones de dólares. Además, con el pago de una tasa adicional del 1.5% del impuesto de primera categoría.

Me quedo con un sabor amargo, porque el gobierno no mostró todas las cartas y eso es lo que reclamamos, porque aquí se está construyendo una política pública. Y cuando uno desarrolla este trabajo supone que si un ministro de Estado conversa con un senador de la República, le dice todo lo que está pensando y a partir de eso se buscan los acuerdos. Nunca supe que estaban pensando llevar el impuesto corporativo al 22%, nunca se me dijo ni por el ministro de Hacienda, ni por los equipos técnicos con los que negociamos la propuesta. Ni siquiera en la última reunión cuando cerramos nos dijo que llevaría el impuesto a 22%, porque si lo hubiera dicho desde el primer día, probablemente habríamos tenido otro tipo de negociación.

¿Cree que lo intentaron pensando que “pasaría”?

Lo que le dije al ministro Quiroz es que no podía desacoplar la invariabilidad con el impuesto de primera categoría. La gente de Hacienda sabe que en todas las conversaciones que tuvimos siempre hablamos del 23%, porque incluso hay una norma que no se aprobó, porque había que hacer el ejercicio de qué ocurría, por ejemplo, si una empresa se acogía a invariabilidad tributaria el año uno de la vigencia de la ley, cuando todavía el impuesto corporativo era 27%. Ahí discutimos y dije que necesitábamos una norma transitoria que establezca que aquella empresa que se acoge el año uno a la invariabilidad tributaria, esa invariabilidad bajará en los mismos períodos que lo hará para todas las empresas, de forma al final cuando se esté aplicando el 23%, esa empresa tendrá el 23%.

Creo que esto pudo haber sido, probablemente, parte de la inexperiencia del ministro de Hacienda, pero eso llevó que al final uno tenga más cuidado en las próximas negociaciones con Hacienda.

¿Habrá una disposición con mayores resguardos si vienen más negociaciones con Hacienda?

Sin duda, porque cuando uno construye políticas públicas y llega a acuerdos para votar determinados proyectos en el Congreso, lo hace con todas las cartas arriba de la mesa. Uno no saca un conejo debajo del sombrero a última hora para decir que esto no estaba y ahora lo quiero colocar. Esto tiene que ser un aprendizaje para el ministro Quiroz, entiendo que como él nunca había estado en el sector público, probablemente era una práctica que podía tener en el mundo privado en ciertas negociaciones, pero no cuando se están construyendo políticas públicas.

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