El director del Centro de Ingeniería en Mitigación de Catástrofes Naturales de la Universidad de Antofagasta (UA), Jorge van den Bosch, manifestó que los anuncios de eventos climáticos en la región deben servir como advertencias para elaborar planes de evacuación de los campamentos ubicados en el borde cerro de la comuna.
Van den Bosch declaró que “en estos sectores hay que centrar el 90% de la preocupación. ¿Cómo sacamos a la gente antes de una lluvia grande? Cuando seamos el núcleo de la lluvia, el centro de ese evento, lo más importante será que no tengamos consecuencias fatales, que no muera gente”. Frente a una lluvia de gran intensidad, agregó, los asentamientos en la falda de los cerros sufrirán el escurrimiento de barro, a diferencia de las áreas de quebradas, que cuentan con obras de mitigación.
Con las últimas alertas de precipitaciones la ciudad de Antofagasta “tuvo suerte”, dijo el geógrafo. Sin embargo, apuntó que eso podría acabarse cuando un evento registre su núcleo sobre la comuna. Sobre lo esperado para hoy, van den Bosch señaló que “a lo más sentiremos algunos truenos, relámpagos, que no afectarán porque son de muy baja intensidad, probablemente, solo nos llamen la atención. No habrá lluvias intensas”.
Aunque afortunadamente no se han registrado grandes precipitaciones, las alertas sirven como un ejercicio natural. Esto, añadió, porque permite darse cuenta de que “no había tiempo”. “Si no tenemos a la gente instruida para las evacuaciones, para moverse de las zonas de riesgo de los cerros, hubiese ocurrido algo para lo que después damos explicaciones. Pasa la catástrofe y empezamos a buscar culpables o razones”, indicó.
El académico expresó que la naturaleza está dando “advertencias”, las que deben recogerse como oportunidades para los planes de evacuación.
“Si el núcleo frío, que probablemente está más o menos arriba de Iquique, donde lloverá fuerte, hubiese estado sobre nosotros las cosas serían distintas. La precipitación habría sido del orden de 30 milímetros y una lluvia de ese tipo genera barro suficiente como para movimientos de masa muy complicados”, subrayó.
DIFICULTAD PARA ACERTAR PRONÓSTICOS
Van den Bosch puntualizó que “El Niño” es un fenómeno que recién está comenzando y que su punto más alto seguramente ocurrirá en primavera-verano. En esas condiciones podría desarrollarse otra DANA, una depresión en altura, y en ese escenario no sabríamos si contamos con la misma suerte de que el núcleo se desplace a Iquique o hacia el sur.
Sobre la dificultad para predecir la lluvia en la ciudad de Antofagasta, el geógrafo detalló una manera simple de explicarlo. “Un evento tiene un núcleo, una parte central, y va disminuyendo hacia su periferia. Hasta el momento, afortunadamente, hemos estado en ese límite exterior, donde es casi imposible hacer predicciones precisas. Es muy fácil acertar en el centro, pero en el borde es más complicado. Pensando en un ejemplo brusco, si tenemos que apuntar a un hipopótamo es fácil hacerlo en el cuerpo, en el centro, pero es difícil acertar en los bordes”, resumió.
Ese es el problema de los modelos, continuó el académico, divergen mucho en la zona de sus extremos, donde la precisión cuesta mucho. “En cambio, cuando hay un núcleo grande, frío, que caerá, por ejemplo, sobre Copiapó, está claro. Antofagasta es una zona árida a la que no llegan los centros de forma completa”, argumentó Jorge van den Bosch.











