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martes, 25 agosto, 2026
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Región de Antofagasta

Experto propone resguardar áreas reproductivas de lobos marinos en la Península de Mejillones por ataques de perros

En medio de la idea de abrir la veda de esta especie marina, Carlos Guerra advirtió que se trata de un animal con una baja tasa de reproducción. Entre las amenazas, el especialista señaló que este animal no reconoce genéticamente al perro como un depredador y que ha visto personalmente cómo “han aprendido a matar lobos recién nacidos y a comérselos”. En este contexto, dijo que medidas de protección podrían ser resguardar las áreas reproductivas y destinar apostaderos exclusivos para estos ejemplares.

Ante la posibilidad de que la Subsecretaría de Pesca evalúe el levantamiento de la veda del lobo marino, el doctor en Biología e integrante de la Corporación Tampu, Carlos Guerra, advirtió los riesgos de tomar decisiones con falta de información frente a una especie vulnerable por su baja tasa reproductiva. El especialista aseguró que, a nivel local, entre las amenazas que enfrentan estos mamíferos se encuentra el ataque de perros asilvestrados en las loberías de la Península de Mejillones, donde personalmente ha visto cómo perros matan crías para comérselas. En ese contexto, agregó que sería importante establecer la protección de las áreas reproductivas y, en zonas urbanas, delimitar apostaderos exclusivos en los espacios que utilicen para tomar sol.

El diputado Sebastián Videla declaró ayer que existe la posibilidad de que las autoridades estudien el levantamiento de la veda de lobos marinos, medida que fue rechazada por el parlamentario y por Carlos Guerra, quien indicó que no es una decisión sencilla.

En Antofagasta, la especie está presente en el Terminal Pesquero, en pleno centro de la ciudad. Y en este sector habrían ocurrido ataques contra lobos marinos. A principios de mes, Sernapesca estampó una denuncia por ejemplares que sufrieron daño ocular (uno perdió la visión de un ojo) y otros sufrieron heridas cortantes en lomo y abdomen. Todo ello correspondería a acción humana.

“La especie ya está protegida por ley, no hay autorización para capturar lobos y sacrificarlos, lo que ha sido efectivo. Otras podrían ser establecer la protección de áreas reproductivas de los lobos marinos, eso es súper importante. Y tener apostaderos para ellos, porque hay roqueríos que los lobos suelen usar para asolearse”, manifestó Carlos Guerra.

¿Qué es la veda?

En este caso, las especies hidrobiológicas entran en un estado de no explotación para proteger el período reproductivo. A veces las poblaciones están deprimidas, reducidas, y no hay suficientes reponedores, así que la especie entra en una veda más extendida con el propósito de que se recupere para alcanzar los niveles posibles de explotación.

La veda del lobo marino lleva varias décadas en estado de protección, porque tienen una tasa reproductiva sumamente baja, no es una especie masiva. Eso hace que frente a una situación de catástrofe o de explotación, perfectamente la especie en aguas chilenas puede alcanzar una declinación tal que la pueda llevar a una situación de extinción.

¿Cuál es el comportamiento de los lobos marinos con la población en zonas urbanas como el Terminal Pesquero Antofagasta?

Lo más importante es entender que son especies silvestres, salvajes, y eso significa que se rigen por las reglas de la naturaleza. No son como las mascotas que se pueden adiestrar y viven a expensas de las personas, los lobos marinos y todas las especies silvestres viven a expensas de la naturaleza. Por lo tanto, no es una especie amiga del ser humano y ahí aparece el problema de que mucha gente piensa que los lobos pueden ser manejados como mascotas y se acercan. Pero los lobos no reaccionarán como una especie amiga, van a reaccionar como una especie salvaje, se sentirá amenazado y puede atacar.

La autoridad pesquera estudiaría la posibilidad de levantar la veda del lobo marino.

Cualquier especie hidrobiológica y, el lobo marino es un recurso hidrobiológico, no está para ser destruida. Eso se hace con las plagas, por ejemplo, las ratas domésticas o cuando un insecto entra en situación de plaga, momento en el que se autoriza la destrucción, con cuotas muchas veces para eliminar o reducir su población cuando son amenazas. En el caso de los lobos marinos no están en condición de plaga, son una especie que tiene todas las condiciones para vivir en forma silvestre y también tiene un rol importante en el conjunto de especies en el mar.

Al transformar una especie no plaga en explotación significa que se obtendrán beneficios económicos. Y cuando hablamos de levantar una veda significa que se permite cacería de lobo, pero tiene que ser autorizada específicamente para un fin y el único fin que tiene ese recurso es la comercialización. Un país se ve muy mal a nivel internacional si decreta matanzas de animales para dejarlos descomponerse y pudrirse en las playas. Aquí se estaría hablando de levantar la veda y, probablemente, los administradores del Estado piensan que aparecerán interesados en explotar lobos marinos.

Aquí viene el problema porque cuando un empresario dice que explotará lobos marinos, tendrá que indicar dónde, cómo lo hará o a quién venderá. Todas esas preguntas son necesarias para la autorización de caza y comercialización del recurso. Entonces decir “vamos a levantar la veda”, es como no decir nada, porque tiene que haber muchos estudios que avalen cuáles lobos y cuántos se pueden cazar y dónde. Hay una cantidad enorme de preguntas para la explotación de un recurso, no es tan simple.

¿Cuántas especies de lobos marinos hay en la zona y dónde viven?

En la zona tenemos dos especies de lobos marinos, el lobo común que es el Otaria flavescens y el lobo fino, el Arctocephalus australis. El lobo fino se va lejos y come a grandes profundidades, de tal manera que nunca lo veremos pidiendo pescado en una caleta. El que hace eso es el lobo común, una especie que aprovecha cualquier situación de la que pueda obtener alimento, le llamamos oportunista. Entonces se generan estos fenómenos de lobos a los que alguien le dio pescado y vuelve pedir. El lobo común vive en todo Perú y toda la costa chilena, dan la vuelta hacia el Atlántico, llegan hasta Uruguay y las primeras partes costeras de Brasil.

Están a lo largo de todo Chile y no solo en las caletas. Aquí en Antofagasta, en la caleta, hay unos 20, una cantidad ínfima comparada con la población de lobos que existe en la zona. En las loberías de la Península de Mejillones se han censado cuatro mil o cinco mil lobos en una de las loberías, en Bandurria. Los lobos se alimentan afuera de silvestre y viven en forma salvaje en las loberías. Lo que pasa es que en las caletas se descartan restos de peces y existe la mala costumbre de tirarlos a los lobos y comienzan a buscar ese pedacito de alimento y así se van quedando.

Pero también hay que decir que para que los lobos vivan de la alimentación de una caleta deberían tener disponibles todos los días por lo menos unos 500 kilos de pescado, porque los requerimientos energéticos son altos. Una caleta nunca será capaz de suministrarle todo el alimento que requieren. Lo que pasa es que los lobos salen y vuelven cuando no les va muy bien para aprovechar los pedacitos que les tiran. Pero esa situación es mínima en comparación con la cantidad de los lobos que existen en la zona.

PRINCIPALES AMENAZAS

A principios de este mes, Sernapesca presentó una denuncia por maltrato de lobos marinos en el Terminal Pesquero y el Muelle Melbourne Clark, encontraron animales con lesiones oculares y cortes.  

Eso es todo un problema, porque los lobos quedan a merced de cualquier persona que quiera hacerles daño. Mucha gente se molesta por los lobos, porque hay cuestiones negativas, como el tema sanitario que es horrible, ya que orinan y defecan donde están reposando. Además, ocupan espacio de la ciudadanía, porque la gente no puede pasar y tampoco deben acercarse por el riesgo de ataque. Entonces van ocupando espacios, generando problemas sanitarios y hay gente que se molesta y, lamentablemente, toma medidas drásticas y atacan a los pobres animales, cuando no es la forma de resolver el tema.

No es aceptable que una persona dañe a los lobos marinos. Hay que ser justos, a los lobos hay que removerlos de la zona de la caleta, poner barreras para que utilicen su hábitat cerca del hombre, pero no utilicen el hábitat humano. Y también hay que tratar de reducir la cantidad de lobos que están en la caleta, no alimentarlos, porque como son oportunistas, vendrán a buscar alimento y se quedarán.

En la región se han reportado casos de perros asilvestrados atacando lobos. ¿Representan una amenaza para ellos?

El tema de los perros asilvestrados es una temática brutal, es enorme y mucho más grande que el problema de los lobos marinos. Los perros asilvestrados no solo han atacado a los lobos, sino que también a los guanacos, animales silvestres incluso a personas, como en San Pedro de Atacama donde murió una persona.

Lo que se ha visto con los perros asilvestrados es que, en las colonias reproductivas de los lobos en la Península de Mejillones, y lo he visto personalmente, han aprendido a matar lobos recién nacidos y a comérselos. Estos perros nadan hacia los roqueríos donde están las lobas pariendo y se suben a ellos. Para el lobo marino, el perro es un animal desconocido, no lo reconoce como un depredador y no tiene una conducta que vaya en contra de ellos. Evolutivamente, a través de miles de años, el perro no ha sido parte del ecosistema de los lobos marinos, no está en su conocimiento genético. Un lobo de 300 kilos puede matar a un perro, pero no lo hace porque no lo conoce. Se asustan, arrancan y dejan a los lobos recién nacidos a merced de los perros, lo que reduce su tasa reproductiva.

¿Qué otras amenazas tienen esta especie marina?

Con el hombre como amenaza directa, los ataques a lobos ocurren en las ciudades, en las caletas, ahí ocurre ese primer problema. Lo de los perros sucede en los sitios de reproducción de los lobos marinos, en el área de la Península de Mejillones donde están las colonias reproductivas y hemos visto perros atacando a crías de los lobos. Pero hay muchas más amenazas, como la sobrepesca industrial que reduce el stock de peces y la disponibilidad de alimento para los lobos marinos. También se ha constatado, antiguamente, que había pesca con dinamita y si había un lobo cerca sufría las consecuencias de la explosión. Otra amenaza es cuando ellos están en reposo en algunos roqueríos y llegan personas a explotar algas o mariscar y tienen malos encuentros con los lobos.

Después hay amenazas naturales, como la presencia de orcas que los atacan y algo que los afecta mucho es el fenómeno del Niño. Este produce una reducción de la oferta alimentaria y sufren hambruna y cuando ven una caleta pesquera, por ejemplo, van porque saben que allí podría encontrar peces o seguir a los botes de los pescadores y esperan a que lancen las redes. La amenaza de la baja realimentación produce efectos muy negativos de los lobos hacia los pescadores artesanales en este caso. Es toda una interacción, con cosas positivas y cosas negativas para poner arriba de la mesa cuando se trata de analizar el tema de los lobos marinos.

¿Qué medidas serían útiles para protegerlos?

La especie ya está protegida por ley, no hay autorización para capturar lobos y sacrificarlos, lo que ha sido efectivo. Otras podrían ser establecer la protección de áreas reproductivas de los lobos marinos, eso es súper importante. Y tener apostaderos para ellos, porque hay roqueríos que los lobos suelen usar para asolearse. Ese roquerío habría que destinarlo, establecer que es para lobos marinos y evitaremos que las personas utilicen ese espacio. De esa manera compatibilizaríamos la vida de estos animales con la vida del ser humano.

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