La Seremi de Salud de Antofagasta inició un sumario sanitario y decretó la prohibición de funcionamiento del restaurante El Chico Jaime, ubicado en el segundo piso del Mercado Central, tras detectar graves deficiencias en las condiciones de higiene y elaboración de alimentos.
La medida fue confirmada por el seremi de Salud, Rodrigo Medina, quien detalló que la fiscalización evidenció problemas de limpieza, presencia de fecas de roedores y deficiencias estructurales que comprometían las condiciones sanitarias del establecimiento.
Según explicó la autoridad, las inspecciones a locales de alimentos no se realizan únicamente a partir de denuncias, sino también mediante el Programa de Fiscalización con Enfoque de Riesgo, que contempla la aplicación de una lista de chequeo de Buenas Prácticas de Manufactura.
28,7% de cumplimiento
De acuerdo con los antecedentes entregados por la Seremi de Salud, el restaurante alcanzó solo un 28,7% de cumplimiento de los requisitos evaluados. Este resultado, sumado a la gravedad de las deficiencias detectadas, motivó el inicio del procedimiento sanitario y la prohibición de funcionamiento.
Entre las irregularidades constatadas se encuentra la presencia de alimentos y materias primas almacenados a temperatura ambiente, con registros superiores a los 19,8 °C. También se detectó suciedad en las campanas de extracción, acumulación de grasa en paredes y rincones, además de utensilios y ollas en deficientes condiciones de limpieza.
A estas observaciones se sumó el hallazgo de fecas de roedores en distintos sectores de las bodegas destinadas al almacenamiento de alimentos.
La inspección también identificó riesgos de contaminación cruzada en el área de elaboración, debido a que en un mismo espacio se higienizaban los alimentos y se lavaban vajillas y utensilios.
Falta de agua potable
Otro de los problemas detectados fue que el único lavamanos del área de elaboración no contaba con suministro de agua potable. Además, el recinto carecía de jabón y de elementos para el secado de manos, impidiendo garantizar condiciones adecuadas para la higiene del personal.
Asimismo, los lavaderos de loza presentaban filtraciones, deterioro y acumulación de suciedad. La fiscalización también determinó que el establecimiento no disponía de un manual de Buenas Prácticas de Manufactura debidamente sistematizado y auditable.
La prohibición de funcionamiento se mantendrá vigente hasta que el restaurante subsane las deficiencias detectadas y acredite el cumplimiento de las exigencias sanitarias.
En paralelo, el sumario en curso podría derivar en sanciones económicas que, de acuerdo con el Código Sanitario, fluctúan entre un décimo y mil unidades tributarias mensuales (UTM).












