A sus 83 años, Pedro Pizarro, profesor jubilado diagnosticado con cáncer vesical, debe viajar cada 21 días desde Antofagasta hasta Santiago para recibir un tratamiento de inmunoterapia, algo sumamente complejo por las dificultades físicas y económicas que significa.
Por lo anterior, el adulto mayor solicitó que el procedimiento pudiera realizarse en Antofagasta. Sin embargo, su requerimiento fue rechazado, lo que lo obligaría a continuar viajando a la capital, donde ha recibido 4 de las 16 dosis que necesita, aunque por lo pronto ha interrumpido su tratamiento, el cual le venía dando buenos resultados.
“Solicité a Isapre Cruz Blanca que habilite, como institución de apoyo, a Clínica BUPA, para que coloquen las dosis que faltan para terminar el tratamiento. Le expuse las razones: movilidad reducida, 83 años, dificultad fuerte para viajar, desplazamiento y estadía. Sin embargo, en una actitud casi inhumana, me han respondido el 15 de enero, que mi requerimiento no ha lugar”, lamentó Pizarro, quien apeló a la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso).
Según indicó el adulto mayor, contaría con el respaldo del oncólogo en Santiago para ser atendido en Antofagasta, pero la principal traba pasaría porque un comité oncológico no ha dado el visto bueno para ello.
Recurso
Ante esta situación, el abogado del estudio jurídico Puma Abogados y Consultores, Sebastián Pizarro Sarria, informó que interpondrá un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones de Antofagasta.
El profesional aseguró que solicitará “el restablecimiento del imperio del derecho frente a la vulneración de la garantía constitucional consagrada en el artículo 19 N°9 de la Constitución, relativa a la protección de la salud”.
Explicó que la acción judicial se funda en la negativa de la Isapre Cruz Blanca a autorizar que el paciente don Pedro Pizarro pueda recibir su tratamiento médico en la comuna de Antofagasta, obligándolo a trasladarse a la Región Metropolitana para continuar su inmunoterapia, pese a las dificultades físicas y económicas que enfrenta. Actualmente, el profesor jubilado viaja acompañado únicamente por su esposa, quien también es adulta mayor.
Según indicó el abogado, “esta situación configura una vulneración al derecho a la continuidad del tratamiento, expone al paciente a un grave riesgo por retrasos o interrupciones, implica una discriminación territorial al obligarlo a recorrer más de 1.400 kilómetros para acceder a un medicamento que puede ser administrado localmente, y afecta de manera grave su dignidad y calidad de vida como adulto mayor”.
Oficio
En paralelo, el senador Pedro Araya ofició a la Superintendencia de Salud con el objetivo de que se disponga la ayuda necesaria para que Pizarro sea atendido en Antofagasta.
Al respecto, el parlamentario señaló que “en primer lugar, esperamos una pronta respuesta al oficio que hemos enviado. Y dicho eso, nos parece de la máxima urgencia que esta situación sea subsanada de la mejor forma, de manera que don Pedro Pizarro, no tenga que estarse trasladando cada 21 días a Santiago para poder recibir un tratamiento. Debemos mejorar, y mucho, nuestra empatía y capacidad de ayuda hacia nuestros adultos mayores. Este es un caso en que básicamente se busca aminorar, aunque sea en parte, una situación de salud y familiar muy compleja. Una situación que no debería estar enfrentando un paciente de cáncer y ojalá ningún paciente de cualquier dolencia que tenga algún riesgo vital”.











