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martes, 13 enero, 2026
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Podcast "Un Día Menos"

Antonio Sánchez por cifras CASEN en Antofagasta: “Pasamos de ser la región con menos pobreza a estar en la medianía de la tabla”

En el podcast “Un Día Menos” de La Caja, el exseremi de Economía advirtió que la baja de la pobreza a nivel nacional se explica principalmente por subsidios estatales y no por mayores ingresos del trabajo, alertando sobre un deterioro estructural en Antofagasta pese a décadas de alta inversión.

La reciente entrega de resultados de la encuesta CASEN abrió un intenso debate a nivel nacional, especialmente luego de que el Gobierno celebrara una baja en la pobreza medida bajo la nueva metodología. Sin embargo, para Antonio Sánchez, columnista y exseremi de Economía de Antofagasta, las cifras regionales están lejos de ser motivo de celebración.

En conversación con el podcast Un Día Menos, de La Caja, Sánchez calificó como “grave” la situación de la región, subrayando que la comparación utilizada para mostrar mejoras se hace principalmente con los años de pandemia y postpandemia, cuando los indicadores estuvieron fuertemente distorsionados.

De líder nacional a la medianía

“El 2013 y 2015 Antofagasta era la región con la menor pobreza del país y estaba 11,3 puntos porcentuales bajo la media nacional. Hoy seguimos bajo la media, pero solo por 0,9 puntos”, explicó. Según detalló, la región pasó de liderar los mejores indicadores sociales a ubicarse en la medianía de la tabla, con al menos tres regiones mostrando hoy menores niveles de pobreza.

Un fenómeno similar —agregó— se observa en la pobreza extrema: “Éramos la región con menor pobreza extrema y hoy estamos en el séptimo lugar, incluso levemente sobre la media nacional”.

La pregunta de fondo, planteó Sánchez, es cómo una región que concentró cerca de un tercio de la inversión nacional durante años y que nunca dejó de aportar más del 10% del PIB de Chile, terminó retrocediendo en sus indicadores sociales. “Esto no pasa en cualquier región. Pasa en Antofagasta, y eso obliga a un análisis serio”, afirmó.

Subsidios en alza, ingresos del trabajo a la baja

Uno de los puntos más críticos del análisis de Sánchez fue la forma en que se ha reducido la pobreza a nivel nacional. A su juicio, la baja se explica principalmente por el aumento de los subsidios estatales y no por una mejora en los ingresos autónomos de las personas.

Citó cifras comparativas entre 2017 y la actualidad: los subsidios monetarios al decil más pobre aumentaron en cerca de un 94%, mientras que los ingresos provenientes del trabajo propio cayeron drásticamente. “En 2017, el decil más pobre obtenía alrededor de 130 mil pesos por su trabajo. Hoy eso bajó a 52 mil pesos. Es una caída cercana al 60%”, advirtió.

Como consecuencia, la desigualdad también se profundizó. “Antes, el decil más rico ganaba unas 30 veces más que el más pobre. Hoy esa diferencia es de 78 veces. La desigualdad es mucho mayor y se disimula solo con subsidios”, señaló.

Sánchez calificó como insostenible un modelo de reducción de la pobreza basado casi exclusivamente en gasto público. Recordó que el propio Ministerio de Hacienda reconoció un déficit fiscal mayor al proyectado y anunció nuevas emisiones de bonos por miles de millones de dólares para financiarlo. “Si bajas la pobreza endeudándote para pagar subsidios, eso en algún momento revienta”, enfatizó.

Trabajo como primera barrera de salida

Consultado por la principal vía para sacar a las personas de la pobreza y la pobreza extrema, fue categórico: “Trabajo”. En particular, destacó sectores como el comercio y actividades de menor barrera de entrada, pero advirtió que políticas como el aumento sostenido del salario mínimo y la reducción de la jornada laboral han rigidizado el mercado, dificultando nuevas contrataciones.

“No se puede intentar llegar al desarrollo por decreto si no existen las bases económicas que lo permitan”, afirmó.

Oportunidades desaprovechadas

Finalmente, Sánchez apuntó a una oportunidad estratégica que, a su juicio, la región aún no capitaliza plenamente: el desarrollo de energías limpias y desalación de agua de mar. “Más del 50% de la inversión futura no es minería. Eso nos permitiría vender Antofagasta como un polo para nuevas industrias, no solo mineras. Hoy no veo una política clara para eso”, concluyó.

En ese contexto, valoró la idea de crear una corporación regional como ente ejecutor de proyectos, aunque criticó su tardanza y advirtió sobre la necesidad de transparencia y profesionalismo. “Ojalá se haga pronto, bien y sin pagar favores políticos. Antofagasta todavía puede avanzar, pero hay que hacerse cargo del diagnóstico real”, cerró.

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