El presidente de la Cámara de Comercio de Antofagasta, Antonio Sánchez, abordó en el podcast “Un Día Menos” el escenario de ruidos molestos y desorden en el centro, a propósito de una riña viral donde se vio involucrado un chinchinero y de denuncias frecuentes por música amplificada en ejes como Prat y Matta.
El punto de partida: el “caso chinchinero” y el conflicto por espacio
Sánchez relató que el episodio se originó en un sector de alta circulación peatonal, con elementos que ya tensionan el espacio (filas de servicios, flujo continuo y comercio). A su juicio, más allá del caso puntual, el problema de fondo es que ciertos espectáculos se instalan sin considerar el ancho, el tránsito y el entorno, generando roces con transeúntes y trabajadores.
“Caja de resonancia” y rutina repetida: el ruido para quien trabaja ahí
Uno de los énfasis del dirigente fue la experiencia de quienes trabajan en el centro: lo que para un visitante puede ser una canción agradable, para un dependiente o profesional puede convertirse en ruido constante durante horas.
Planteó que la configuración del centro —con edificios a ambos lados— produce un efecto de amplificación (“caja de resonancia”), y que el impacto es mayor en pisos superiores. Según su análisis, este fenómeno incluso empuja a oficinas a migrar desde calles ruidosas hacia ubicaciones interiores o a otros sectores.
Permisos y normativa: “no es falta de leyes, es falta de cumplimiento”
Sánchez sostuvo que existen reglas claras sobre el uso de amplificadores en vía pública y que el problema es la vista gorda: inspectores y policías circulan, pero rara vez se actúa. Extendió el argumento a otras prácticas que, según dijo, también están prohibidas o restringidas (cocción de alimentos en calle, uso de gas o generadores), insistiendo en que el centro opera con un nivel de tolerancia que termina normalizando el desorden.
En esa misma línea, describió “incivilidades institucionalizadas”, mencionando casos de estructuras móviles (carros o kioscos) que se expanden más allá de lo permitido, estrechando el tránsito y aumentando la vulnerabilidad del espacio urbano.
Plaza Sotomayor y ferias: cuando el “orden” genera otro problema
Sobre medidas aplicadas en el centro, reconoció intentos de ordenamiento —como traslados de comerciantes— pero advirtió efectos secundarios: al instalar comercio autorizado en ciertos puntos, se genera “arrastre” de comercio no autorizado que se instala al amparo del flujo.
Además, cuestionó la proliferación de ferias como respuesta: planteó que una ciudad no se fortalece económicamente multiplicando comercio informal, y que al final se crea una competencia desigual frente al comercio establecido, afectando empleo formal e ingresos tributarios.
Advertencia por calendario: vuelve el comercio informal con la temporada escolar
Sánchez anticipó que parte del comercio se desplaza en verano hacia playas y balnearios, pero que en la segunda quincena de febrero y marzo se produce retorno al centro por la demanda asociada a colegios, lo que —según dijo— tensiona nuevamente el casco comercial.
Seguridad municipal: el rol “persuasivo” y el trabajo con Carabineros
En el tramo final, vinculó el orden del centro a las capacidades municipales en seguridad: insistió en que, aunque los municipios no hacen labores policiales, sí pueden acompañar y reforzar operativos con equipos en terreno, aumentando presencia y capacidad de respuesta.
También llamó a evitar que conflictos en la vía pública escalen por intervención de terceros, señalando que a veces hay contextos complejos detrás de ciertas disputas.







