La exdirectora de Onemi en Antofagasta y docente de la Academia de Riesgos de Desastres Chile, Irina Salgado, manifestó que desde su experiencia hay dos puntos importantes a la hora de pensar en la ejecución de un simulacro de tsunami. Se trata de un riesgo que esta zona enfrenta de manera permanente y recordó que estos ejercicios fueron habituales durante los gobiernos de Sebastián Piñera. Y al mismo tiempo señaló que en California (EEUU), que espera el desarrollo de un evento similar al que en algún momento ocurrirá en la región, anualmente se realiza un simulacro que moviliza hasta diez millones de personas.
Sin embargo, Salgado destacó que a pesar de que desde hace varios años no hay un ejercicio masivo en la costa de Antofagasta, la preparación continúa de manera focalizada, concentrándose en las unidades educativas y áreas con riesgo de aluvión. La exdirectora de Onemi aseguró que la planificación y la educación masiva es clave en la gestión del riesgo de desastres y eso se hace en la calle con las personas.
“La recomendación es una planificación local, es decir, de cada municipio con Senapred. Este trabajo local tiene que ver con los mapas de inundación del Shoa y los de vulnerabilidad establecidos con Senapred. Y lo segundo es trabajarlos a escala, porque si vives en Antofagasta hay una población sobre los 600 mil habitantes con un considerable porcentaje migrante que no está acostumbrado a estos riesgos”, comentó.
- ¿Cómo se gestiona actualmente la ejecución de un simulacro?
Hubo un cambio en la legislación y lo que antiguamente conocimos como Onemi ahora es un Servicio Nacional de Prevención de Riesgos de Desastres que se llama Senapred, que tiene una gestión preventiva. Lo que hemos visto de forma masiva en los últimos cinco años es el simulacro que se hace en los establecimientos educacionales, que se repite cada año. El 2025 en el segundo semestre hubo uno en las quebradas aluvionales en Taltal. Esto quiere decir que el servicio se ha focalizado más bien en ejercicios de escala local y que implican una coordinación de Senapred con los municipios.
La nueva legislación permitió que las municipalidades tengan direcciones de reducción de riesgos de desastres, que antes eran un oficina de emergencia focalizada más bien en la respuesta. Antes de un simulacro hay un ejercicio que pasa por tener los planes actualizados. En el caso de Senapred en Antofagasta se ha trabajado con el programa AdaptaClima del PNUD.
A escala de los simulacros que teníamos hace diez años, los que eran de nivel masivo, se han dejado de hacer, pero claramente los que están asociados con las unidades educativas continúan.
- La ciudad ha crecido en población y viviendas, muchas de ellas en zonas inundables. ¿Es recomendable desarrollar un simulacro masivo de tsunami con frecuencia?
Creo que la recomendación es una planificación local, es decir, de cada municipio con Senapred y si hablamos de un tsunami, corresponde a Tocopilla, Mejillones, Antofagasta y Taltal. Este trabajo local tiene que ver con los mapas de inundación del Shoa y los de vulnerabilidad establecidos con Senapred. Y lo segundo es trabajarlos a escala, porque si vives en Antofagasta hay una población sobre los 600 mil habitantes con un considerable porcentaje migrante que no está acostumbrado a estos riesgos. Mi recomendación es, y sé que lo han hecho, continuar trabajando en la macrozonificación del territorio, trabajar en lo local. Los simulacros a escala regional, de todo el borde costero, necesitan de una planificación que al menos requiere un año de trabajo. Si queremos incluir a toda la comunidad hay que hacer coordinaciones en lo comercial, porque son dos o tres horas en las que el comercio cierra, los establecimientos evacúan, también están los recintos de salud y hay cárceles que participan. Para un simulacro de escala regional o de una macrozona costera, la planificación es de un año. Además, son lineamientos asociados a la administración de cada gobierno. Tenemos claridad absoluta que en los dos mandatos de Sebastián Piñera estos simulacros estaban instalados y se mantenían. Y como señalo, hoy en la región se mantienen, pero en el nivel de educación y en las amenazas aluvionales.
- ¿La forma en la que se está trabajando es la correcta o también podría incluirse cada cierto tiempo simulacro de tsunami general para probar los equipos, las coordinaciones y todo lo que implica?
Hay dos cosas en este tema. Las nuevas autoridades tienen que hacer un entrenamiento para conocer los planes de emergencia, que cada seremi y director sepa sus responsabilidades y lo que debe hacer a la hora de un desastre. Estos son ejercicios de escritorio en conjunto con las empresas privadas y se pueden hacer en “tiempos de paz”. Recordemos que en la ciudad de Antofagasta hace dos años tuvimos un corte de agua que se transformó en una emergencia.
Y la otra línea es la educativa, y que no solo habla de un simulacro, sino también de contar con un plan de seguridad familiar actualizado, saber dónde están las llaves de servicio, tener un kit de emergencia y prepararse para quienes tienen mascotas o viven con personas con necesidades especiales.
La planificación y educación masiva es clave en la gestión del riesgo de desastres y eso se hace en la calle con las personas y recién ahí podríamos pasar a una planificación de escritorio y de trabajo que implique quizás un ejercicio de mayor escala.
- ¿Cómo es la experiencia internacional, de qué manera se preparan países sísmicos como Chile?
En California, Estados Unidos, que tiene la misma condición nuestra y que espera el terremoto de la falla de San Andrés, todos los años en octubre realizan un ejercicio de gran escala que se llama ShakeOut. En el 2010 fui parte de ese simulacro como observadora y lo que hacen es poner en práctica los planes de emergencia y la preparación comunitaria ante un evento como un terremoto con un tsunami a partir del riesgo de esa falla. En el 2025 participaron diez millones de personas.
Se trata de una experiencia que se repite en el tiempo, algo que era la intención que tenía Chile de mantener este tipo de ejercicios, porque además vas generando una cultura preventiva. La gracia del riesgo del desastre es que sabes que ocurrirá y la pregunta es cómo estoy preparado para enfrentarlo. Sigo pensando que la educación y la práctica harán enfrentarlo de mejor forma.
- En Antofagasta también se espera un gran terremoto como el de California. ¿Deberíamos copiar esa idea de un gran ejercicio como preparación?
Sé que a gran escala es un gasto de recursos, pero hoy los municipios en lo local pueden estar a la altura de ese gran desafío, obviamente en coordinación con Senapred. Cada municipio tiene un Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid) y puede tener la disposición de trabajar en este tipo de ejercicios coordinadamente.
El último creo que fue en noviembre del año pasado en Taltal, donde la comunidad, las empresas y el hospital hicieron un simulacro local por el riesgo de aluvión. Eso demuestra que hubo una coordinación entre AdaptaClima, Senapred y el municipio de Taltal. El ShakeOut es una medida de Estado de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de Estados Unidos que ha mantenido anualmente en el tiempo.
- ¿Qué tan preparado está el municipio de Antofagasta para una emergencia de este tipo?
Viéndolo desde afuera felicito al director nuevo, Cristian Burgos, quien el año pasado hizo la primera feria de prevención y está adquiriendo equipos para el área de emergencia. La ley le entregó la categoría de dirección dentro de los municipios y en esta administración sí hemos visto un enfoque más preventivo. Hay un trabajo conjunto del director con Bomberos, con las empresas privadas de servicios básicos y eso es lo que se necesita, trabajo en equipo.









