El especialista en innovación y tecnologías educativas, Cristian Celedón, abordó el debate sobre el proyecto de “escuelas protegidas” impulsado por el Gobierno, partiendo por un punto que —según enfatizó— no admite discusión: la violencia en los establecimientos educacionales es un fenómeno real y en crecimiento.
“Este es un problema que llegamos atrasados a abordar. Los datos vienen hace años mostrando un aumento sostenido en denuncias y situaciones de violencia en las escuelas”, explicó, citando cifras que dan cuenta del escenario actual. Según detalló, cerca del 84% de los estudiantes declara haber presenciado situaciones de bullying, mientras que un 46% de jóvenes entre 15 y 19 años afirma haber experimentado violencia física o psicológica en contextos educativos .
En esa línea, advirtió que la problemática no solo está instalada, sino que además es percibida como prioritaria por los propios estudiantes: “Más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes considera que la violencia en la escuela es uno de los principales temas que hay que abordar”, sostuvo.
Críticas al enfoque: “Se está reaccionando desde lo punitivo”
Pese a reconocer la gravedad del problema, Celedón cuestionó el enfoque con que se están planteando las soluciones desde el mundo político, especialmente en el contexto de medidas impulsadas tras hechos recientes de alto impacto.
“Las medidas más ineficaces, según la evidencia internacional, son aquellas que son puramente punitivas. Y eso es lo que uno está viendo en esta reacción inicial”, afirmó, apuntando a iniciativas como la revisión de mochilas o el endurecimiento de sanciones.
A juicio del académico de la Universidad Mayor, este tipo de respuestas tienden a tener efectos acotados en el tiempo. “Pueden generar un impacto inmediato, pero su efectividad va disminuyendo en el largo plazo. No abordan el problema de fondo”, explicó.
Revisión de mochilas: dudas prácticas y efectos colaterales
Uno de los puntos más debatidos del proyecto es la posibilidad de que los establecimientos puedan revisar mochilas para evitar el ingreso de elementos peligrosos. Sobre esta medida, Celedón planteó reparos tanto operativos como formativos.
Si bien el detalle técnico fue abordado en la conversación, el experto coincidió en que este tipo de iniciativas abre interrogantes complejas: desde la capacidad real de implementación hasta el impacto en la convivencia escolar y la percepción de los estudiantes.
En ese contexto, el análisis apunta a que este tipo de medidas puede generar efectos no deseados, como estigmatización o tensiones dentro de la comunidad educativa, especialmente si no existe claridad sobre los criterios de aplicación.
Un problema estructural que requiere soluciones de largo plazo
Más allá de las medidas específicas, Celedón insistió en que el foco debe estar en políticas de largo plazo y no en respuestas inmediatas a hechos puntuales. “Se entiende que hay una reacción frente a un caso altamente complejo, pero eso no puede definir la política pública”, planteó.
En su análisis, el especialista subrayó que la evidencia comparada muestra que las soluciones más efectivas están vinculadas a estrategias integrales, que incluyen trabajo en convivencia escolar, formación docente y apoyo psicosocial, más que en medidas sancionatorias.
“La reacción es entendible, pero no suficiente”
Finalmente, el experto sintetizó su postura señalando que el debate actual refleja una tensión entre urgencia política y evidencia técnica. “La reacción es entendible por la gravedad de los hechos, pero no necesariamente es la forma más efectiva de abordar el problema”, concluyó.
Con ello, dejó instalada una advertencia clara: el riesgo de avanzar en políticas públicas que responden a la contingencia, pero que no logran generar cambios sostenibles en el sistema educativo.







