El sacerdote Felipe Berríos, radicado en La Chimba, valoró la decisión del Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF), que ayer dejó sin efecto las sanciones de restricción al ejercicio del ministerio y su expulsión de la Compañía de Jesús.
Recordemos que hace días la Corte de Apelaciones de Santiago sobreseyó definitivamente al sacerdote de cargos de abuso sexual por un hecho supuestamente ocurrido en el año 2000.
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Ahora, según consigna La Tercera, el máximo órgano de la justicia canónica de la Iglesia Católica declaró no tener “suficiente certeza moral sobre la comisión de los delitos denunciados”, y levantó las sanciones.
El caso partió en 2022, con la investigación previa canónica realizada por la abogada María Elena Santibáñez, que determinó verosimilitud de siete denuncias. En 2023, los jesuitas llevaron a cabo un proceso administrativo penal que terminó con la expulsión de Berríos, además de la prohibición del ejercicio público del sacerdocio y todo contacto pastoral con menores de edad por un periodo de 10 años.
Berríos apeló al DDF en junio de 2024, que falló a su favor en las últimas horas. Se trata de una decisión que no es apelable, porque para la justicia canónica, esta es la última palabra.
“La verdad me ha hecho libre”
Este 10 de diciembre, Berríos emitió una declaración pública, en la que además de destacar el fallo, volvió a apuntar a la Fundación para la Confianza y a la misma Compañía de Jesús, señalando que fue atacado “sin piedad” por ambas instituciones.
“Llevo más de tres años cargando con el estigma de haber cometido delitos de connotación sexual que nunca cometí. Llevo más de tres años siendo públicamente acusado y sufriendo una persecución implacable que ha significado un daño reputacional enorme para mí y para quienes valientemente creyeron en mi palabra y en mi inocencia. Llevo más de tres años siendo atacado sin piedad por la Fundación Para la Confianza y sin misericordia por la propia Compañía de Jesús”, sostuvo el sacerdote.
Asimismo, afirmó que “tras vivir un proceso de profundo dolor, de soledad, de reflexión, de humilde trabajo pastoral en La Chimba y de oración, la verdad me ha hecho libre”.
“El decreto, que por razones de respeto a las denunciantes jamás difundiré, es categórico en sus razonamientos y conclusiones: analiza detalladamente, uno por uno, los cargos y los desestima por ausencia de lógica interna y externa, por sus vacíos argumentales y por ausencia de elementos de corroboración suficientes”, complementó.










