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viernes, 27 febrero, 2026
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Familia está desesperada

Mensaje a su madre desde un número desconocido y pidiendo ayuda a sus amigos de madrugada: los detalles de la desaparición de joven de 18 años en Antofagasta

Kathalina Aravena Bruning salió la mañana del domingo desde su domicilio hasta la zona sur de la Plaza Bicentenario. Según testigos que hablaron con la familia, la joven habría entrado a una vivienda de la que más tarde habría salido llorando y con un golpe en el rostro. Al acudir a ese domicilio nadie abrió la puerta y les señalaron que se trata de un lugar en el que arriendan piezas. La madre de la joven colocó el martes la denuncia en Carabineros. Esa misma noche, por mensajes contactó a sus amigos explicando que había llegado a un mal lugar y que necesitaba ayuda.

Angélica Bruning Henríquez despertó a las ocho de la mañana el pasado lunes, demasiado tarde para entrar a su turno como técnico en enfermería en el Hospital Regional de Antofagasta. Aunque solo lleva dos semanas trabajando en el recinto médico y quiere desempeñarse de la mejor manera, hubo una poderosa razón por la que se había quedado dormida: la noche anterior se desveló esperando el regreso de su hija Kathalina Aravena Bruning.

La joven de 18 años salió la mañana del domingo y desde entonces la poca información recopilada es desconcertante para la familia. Algunos testigos la habrían visto bajar de un auto y ser recibida por un sujeto en un pasaje en el sector sur de la Plaza Bicentenario. Más tarde, según esos mismos relatos, la vieron salir de un domicilio llorando, con un ojo hinchado y en problemas con el mismo individuo y otras mujeres. Esa noche, su madre recibió un mensaje de Kathalina desde un número desconocido y la madrugada del martes la joven pidió ayuda a su círculo cercano a través de mensajes por Internet. Desde entonces ya no tienen ninguna pista sobre su paradero.

Angélica contó que es la primera que viven una situación de este tipo con Kathalina, nunca había permanecido fuera de su casa sin avisar dónde estaría. Kathalina recientemente cumplió 18 años y está matriculada para estudiar Técnico en Enfermería en Santo Tomás.

Esto es todo lo que se sabe hasta su desaparición. La mañana del domingo 22 de febrero, la joven solicitó un transporte en la aplicación inDrive, el que la llevo desde su domicilio en calle Peine (cerca de la Avenida Salvador Allende), hasta el pasaje Morro de Arica con Manuel Silva, en el sector sur de la Plaza Bicentenario, en la zona norte Antofagasta.

El sábado, la joven le escribió a su madre para decirle saldría y si bien no saben si acudió al mismo lugar, ese día sí regresó. La jornada siguiente y cuando Angélica se levantó, Kathalina ya no estaba en la vivienda y por el momento desconocen el motivo que la llevó a salir otra vez.

“En ese momento no me causó mucho ruido. Ella tiene problemas con su teléfono y durante estos días se juntaría con su papá, quien tiene el plan, para ver el tema del chip. Entonces cuando salía para comunicarse lo estaba haciendo con el Internet que le compartían. Estaba molesta porque no había avisado. Pasaron las horas y ese domingo me escribió cerca de las nueve y media, lo hizo desde un número desconocido. Me dijo si le podía dar más permiso y le respondí que no, que tenía que volver, pero no volvió”, explicó Angélica.

La madre de Kathalina ingresó a trabajar hace dos semanas al Hospital Regional como técnico en enfermería. Su turno esta semana comenzaba el lunes a las ocho horas, pero se quedó dormida. No sintió el despertador porque se había desvelado durante la madrugada esperando el retorno de la joven.

“Me fui a trabajar y en la tarde pregunto y me dicen que no está en la casa. Tratamos de comunicarnos, pero no había respuesta. Desde ese mismo número desconocido desde el que me pidió más permiso entraron unas llamadas que no alcancé a contestar, porque fue la madrugada del lunes, cuando tenía el teléfono en silencio y estaba durmiendo. Y luego me escriben ‘hola señora’, pero hasta ahora no llegan los mensajes que envié a ese número”, detalló.

La esperanza era pensar que se había quedado a dormir donde alguna amiga y el martes colocaron la constancia en Carabineros y acudieron a la fiscalía.

Angélica añadió que como Kathalina andaba con su notebook, el martes en la madrugada trató de contactarse con muchas personas de su círculo cercano pidiendo ayuda. “Tengo capturas de esos mensajes en los que dice que había llegado a un mal lugar, que la ayudaran. También pidió plata, pero creo que la están extorsionando. Ella no habló con nosotros, sino con su círculo cercano”, dijo.

APARECE NUEVA INFORMACIÓN

Una vez que comenzaron la búsqueda y publicaron la información en redes sociales, el conductor de inDrive que trasladó a Kathalina la mañana del domingo fue hasta la casa de Angélica para contarle la información que manejaba. Esto ocurrió ayer.

“Él se acordó que la había llevado y se preocupó. No queremos involucrar en nada al conductor, ya que fue muy amable e incluso nos llevó al lugar donde dejó a mi hija. También nos dijo que durante el viaje le hizo preguntas, sobre por qué iba para una zona peligrosa. Y ella le dijo que iba a una junta, que la habían invitado. El lugar es Morro de Arica con Manuel Silva y recordó que al dejarla un hombre abrió la puerta de una casa de tres pisos y la hizo pasar”, declaró Angélica.

Con estos datos fueron hasta la vivienda señalada, pero la casa estaba en oscuridad, sin indicios de habitantes en su interior. “Llamamos, golpeamos y nada. En ese momento pasaron varias personas, que como nos vieron en eso, nos dijeron que no había nadie, que ahí arriendan piezas. En esa conversación mostramos la foto de mi hija y la reconocieron. Dos personas se acercaron y señalaron que la habían visto salir llorando de la casa y que le habían quitado su notebook unas mujeres. Y no se sabe si el mismo tipo o las mujeres le pegaron a mi hija, porque tenía el ojo hinchado y morado”, manifestó.

Esta mañana Angélica entregó la nueva información a Carabineros, que envió efectivos hasta su domicilio para recoger los datos. En paralelo, todos estos días la familia ha realizado una búsqueda por la ciudad sin encontrar hasta el momento ninguna pista. “Trabajé el lunes, el martes y el miércoles hasta mediodía. Ayer no tenía cabeza para trabajar y tengo que explicarle lo que está pasando a mi supervisora para ver si consideran mi situación, ya que entré a trabajar hace dos semanas”, lamentó.

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