En una conversación extensa y distendida en el podcast “Entre Pumas y Zorros”, el capitán de Club Deportes Antofagasta, Fernando Hurtado, repasó distintos momentos de su trayectoria profesional, poniendo especial énfasis en su formación en Cobreloa y su consolidación en el fútbol chileno. “Llegué muy chico a las inferiores, primero en Santiago y luego al primer equipo el 2002. Ahí conocí jugadores importantes y fui dando mis primeros pasos hasta debutar el 2006. Ese proceso fue clave para lo que vino después”, relató, destacando una carrera marcada por el norte del país y una identidad futbolística construida lejos de Santiago.
A lo largo de los años, esa experiencia se ha traducido en liderazgo dentro del camarín de Antofagasta, donde hoy porta la jineta de capitán. Su presencia no solo responde al rendimiento, sino también a un rol formador dentro del grupo, especialmente en un plantel que mezcla juventud con experiencia.
Vigencia a los 43: experiencia y continuidad
A sus 43 años, Hurtado vive una etapa de plena vigencia, combinando experiencia y competitividad en una posición donde el paso del tiempo suele ser determinante. Consultado por su actualidad y proyección, abordó el tema con una mirada reflexiva: “Las cosas como los cumpleaños hay que celebrarlas, la vida es tan corta que hay que aprovecharla. Me siento bien, vigente, y todavía con ganas de seguir compitiendo”, afirmó.
En esa misma línea, dejó abierta la incógnita sobre su futuro inmediato, sin descartar una eventual continuidad más allá de la presente temporada. “No sé si será la última o vendrán algunas más, pero estoy disfrutando el momento”, agregó, dando cuenta de un cierre de carrera que aún no está definido.
La Roja y los momentos que marcan una carrera
Uno de los hitos más relevantes en su trayectoria fue su paso por la Selección Chilena de Fútbol, experiencia que recordó como uno de los momentos más significativos de su carrera. “Fue uno de los días más lindos que me ha tocado vivir. Cuando te llaman y te toca jugar, entras con nervios, es distinto, es como jugarte la vida”, relató.
Ese debut no solo tuvo un componente emocional, sino también competitivo, ya que se daba en un contexto donde se definían convocatorias importantes. Según explicó, su rendimiento en ese proceso fue clave para mantenerse en la órbita de la selección, en una etapa donde aún era un arquero joven que comenzaba a consolidarse.
El penal a Fluminense y el peso del análisis
En el plano internacional, Hurtado también recordó episodios que marcaron su carrera, como el enfrentamiento ante Fluminense por Copa Sudamericana, donde se transformó en protagonista tras atajar un penal en un estadio lleno y en un contexto de alta exigencia competitiva. Más allá del momento, el arquero explicó que ese tipo de acciones no son solo producto de la intuición.
“Había un trabajo audiovisual detrás. Teníamos referencias claras de los pateadores, sabíamos dónde podían ir los remates. Eso te da parámetros y te ayuda a tomar decisiones en fracciones de segundo”, sostuvo, destacando cómo el análisis previo se ha vuelto una herramienta clave en el fútbol actual.
La evolución del arquero moderno
Hurtado también abordó los cambios que ha experimentado su posición a lo largo de los años, particularmente en relación con el juego con los pies y el rol dentro del sistema táctico. “El arquero ha ido tomando más importancia en el juego. Hoy hay técnicos que quieren salir jugando desde atrás y eso te obliga a mejorar en ese aspecto”, explicó.
Sin embargo, matizó esa tendencia con una visión práctica del juego. “Es relativo, porque también hay momentos en que lo mejor es no complicarse y jugar largo. Lo importante es tomar buenas decisiones”, señaló, reflejando una adaptación progresiva a las nuevas exigencias del puesto.
La deuda con la hinchada
Uno de los temas más sensibles fue la baja asistencia de público en Antofagasta, fenómeno que el capitán analizó desde una perspectiva autocrítica y social. “Creo que pasa por la motivación. Los primeros responsables de atraer a la gente somos nosotros, con resultados y buen juego”, afirmó.
Al mismo tiempo, reconoció factores externos que influyen en la asistencia. “También hay un tema económico, hay gente que no puede ir y prefiere verlo por televisión. Pero el estadio es una experiencia distinta, es algo que ojalá más personas pudieran vivir”, añadió, apuntando a la necesidad de reconstruir el vínculo entre el club y la ciudad.
En relación con la temporada pasada, Hurtado fue claro en señalar que el equipo no logró responder en los momentos clave. “Quizás no estábamos preparados para dar ese salto de calidad. Tuvimos oportunidades, pero cuando dependíamos de nosotros no lo conseguimos. Nos faltó consistencia”, reconoció.
No obstante, marcó diferencias importantes con el plantel actual, destacando una mayor competitividad interna y cohesión grupal. “Hoy tenemos dos jugadores por puesto, eso eleva el nivel. Además, es un grupo muy sano, donde todos estamos alineados en el mismo objetivo”, explicó.
El desafío: dar el salto definitivo
Finalmente, el capitán del CDA enfatizó que el gran desafío del equipo es transformar ese crecimiento en resultados concretos dentro de la cancha. “Tenemos una prueba importante por delante y nos sentimos preparados para dar ese salto de calidad”, afirmó.
En esa línea, cerró con un mensaje claro respecto a las aspiraciones del club: “Estamos todos trabajando para lo mismo, que es subir. La idea es mantenernos competitivos, cerca de los triunfos y pelear hasta el final por el ascenso”.







