14.6 C
Antofagasta
viernes, 1 mayo, 2026
spot_img
Entrevista

“Chile no necesita más médicos, necesita especialistas”: rector de la UA enfrenta críticas y admite limitaciones del Hospital Clínico

Marcos Cikutovic atribuye cuestionamientos a “desconocimiento”, reconoce falencias en la implementación del proyecto y emplaza al mundo político a dejar la discusión para avanzar en financiamiento e infraestructura

Con un discurso que combinó defensa institucional, autocrítica y cuestionamientos directos al debate político, el rector de la Universidad de Antofagasta, Marcos Cikutovic, abordó el complejo escenario que rodea al Hospital Clínico de la casa de estudios, un proyecto que, pese a sus avances, continúa operando parcialmente y bajo permanente escrutinio público.

Lejos de una postura cerrada, la autoridad universitaria reconoció que el recinto no ha alcanzado el nivel de funcionamiento proyectado originalmente, pero insistió en que gran parte de las críticas que se han instalado en el debate responden a una comprensión incompleta del modelo bajo el cual operan los hospitales clínicos en regiones, especialmente cuando estos dependen de universidades estatales con un giro prioritariamente educacional.

 

Un hospital que aún no se completa y una expectativa que tensiona

El rector fue claro en marcar una diferencia clave que, a su juicio, no siempre se comunica con precisión en la discusión pública: la Universidad de Antofagasta nunca ha operado el hospital en su totalidad, sino solo una parte acotada del edificio.

“Nosotros jamás hemos recibido el hospital completo. Hoy día disponemos del zócalo y del primer piso, que son los espacios que materialmente nos han sido entregados. En ese contexto, la universidad hizo inversiones importantes con recursos propios para habilitar el primer piso con un estándar alto de hospitalización ambulatoria y laboratorios de biología molecular, pero evidentemente eso no equivale a tener un hospital completamente operativo”, explicó.

Esa condición —un recinto parcialmente habilitado— es la que hoy genera una brecha entre las expectativas ciudadanas y la realidad operativa, especialmente en áreas críticas como la hospitalización, que aún no está disponible.

“Las críticas son por desconocimiento”: el cuestionamiento al debate político

En uno de los puntos más sensibles de la entrevista, Cikutovic deslizó una crítica directa al origen de los cuestionamientos que han surgido desde distintos sectores políticos y técnicos.

“Yo soy bien pensado, y creo que muchas de las críticas que se han formulado son por desconocimiento. Por eso agradezco estos espacios, porque permiten clarificar cómo funciona realmente un hospital clínico y cuál es el rol que le corresponde a una universidad pública en este ámbito. No es que no existan problemas, pero muchas veces se exige algo que no corresponde a las competencias de la universidad”, afirmó.

El foco del problema: formar especialistas en un sistema que no los tiene

Más allá de la controversia, el rector buscó reordenar la discusión hacia lo que considera el déficit estructural más grave del sistema de salud: la falta de especialistas.

“Chile no necesita más médicos, necesita más especialistas. Esa es la discusión de fondo. Hoy día hay universidades que están formando médicos, pero no especialistas, y la presión del sistema está justamente ahí. Nosotros somos el único centro formador de especialistas en la macrozona norte, desde Coquimbo hacia arriba, y eso implica una responsabilidad enorme que estamos asumiendo”, sostuvo.

En ese sentido, detalló que la Universidad de Antofagasta ha formado 85 especialistas en los últimos 10 años, mantiene 42 en formación y proyecta superar los 100 en el corto plazo, en un contexto donde otras instituciones dependen de ese mismo flujo para abastecer sus propias necesidades regionales.

Gobernanza y errores de diseño: un modelo que se fue corrigiendo sobre la marcha

Consultado por los cuestionamientos administrativos y los informes de Contraloría, Cikutovic reconoció que el proyecto no estuvo exento de dificultades, particularmente en su estructura de gobernanza, pero las atribuyó a un vacío normativo más amplio.

“Aquí hay un tema que es importante entender: en Chile prácticamente no existía experiencia en que universidades públicas regionales operaran hospitales clínicos. Eso nos llevó a probar distintos modelos —corporaciones, fundaciones— buscando la forma de hacerlo funcionar. En ese proceso hubo errores, sin duda, pero también hubo aprendizaje. Se ha ido haciendo camino al andar, hasta que finalmente la Contraloría estableció que la universidad puede operar directamente el hospital”, explicó.

El cuello de botella: inversión millonaria en infraestructura

Uno de los puntos más concretos de la entrevista fue la magnitud de los recursos necesarios para que el hospital alcance su funcionamiento pleno. El rector descartó que el problema sea la operación cotidiana y apuntó directamente a la infraestructura.

“Aquí lo que se requiere son recursos para infraestructura. No estamos hablando de financiar planillas de pago, estamos hablando de habilitar pisos completos de un edificio antiguo, que necesita intervenciones mayores. La estimación que tenemos es de entre 25 mil y 30 mil millones de pesos para completar la habilitación, y eso no se puede hacer de una sola vez, tiene que ser progresivo, piso a piso”, detalló.

Calama y la expansión universitaria: un proyecto aprobado, pero sin financiamiento

En paralelo, el rector confirmó que la Universidad de Antofagasta ya tiene aprobado un plan de expansión hacia Calama, que contempla la apertura de 16 carreras en distintas áreas estratégicas.

“Cuando uno le pregunta al estudiante de Calama por qué no se queda, la respuesta es clara: ‘porque no están las carreras que quiero estudiar’. Si esas carreras existieran, se quedarían. Por eso levantamos un proyecto con una oferta amplia, incluyendo salud, educación, ingeniería y áreas sociales”, explicó.

Sin embargo, al igual que el hospital, el principal obstáculo vuelve a ser el financiamiento, con una inversión estimada superior a los 40 mil millones de pesos, lo que mantiene el proyecto en fase de definición territorial y búsqueda de recursos.

El emplazamiento final: menos discusión, más acción

En el cierre de la entrevista, Cikutovic dejó un mensaje directo al mundo político y a los actores regionales, planteando la necesidad de cambiar el foco del debate.

“Más que seguir discutiendo sobre estos temas, lo que necesitamos es generar sinergias que nos permitan resolverlos en el más corto tiempo. Este no es un proyecto de la universidad, es un proyecto de la región y de la macrozona norte, y requiere que todos los actores se alineen para que pueda avanzar”, concluyó.

COMPARTE ESTA NOTICIA

- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img