15.5 C
Antofagasta
viernes, 19 junio, 2026
spot_img
Entrevista

Ingeniero de día, campeón de beatbox de noche: La historia del antofagastino «Waali» Sierra quien se prepara para la Grand Beatbox Battle en Polonia

Walter Sierra, titulado de ingeniería en computación en la UCN, clasificó a la competencia mundial más importante de la disciplina que se disputará del 24 al 26 de septiembre en Varsovia. "Waali" lleva diez años compitiendo y ha ganado tres torneos internacionales. Su sueño es dedicarse completamente a esta disciplina, la que define como el arte de hacer música con la boca. "Está la percusión, que es lo básico. A algunos beatboxers les gusta hacer covers de música electrónica, otros hacen música más urbana, el límite es la imaginación", explicó.

Si tuviera la opción de vivir del beatbox mañana mismo renunciaría a su trabajo como ingeniero en computación para dedicarse a esta disciplina, explicó Walter Sierra (26). Conocido como «Waali», el titulado de la Universidad Católica del Norte ganó un torneo internacional en Canadá que lo clasificó directamente a la Grand Beatbox Battle (GBB), la competencia más importante que se desarrollará entre el 24 y 26 de septiembre en Varsovia, Polonia.

«Waali» detalló que el beatbox es «el arte de hacer música con la boca». La percusión es la modalidad más básica, dijo, de la que surgen muchos caminos. «A algunos beatboxers les gusta hacer covers de música electrónica, otros hacen música más urbana, el límite es la imaginación. La primera barrera del beatbox es aprender los sonidos y en eso hay mucha gente a la que le cuesta, pero manejando lo básico puedes aprender de todo», aseguró.
Walter nació en Iquique, pero a los cinco años llegó a Antofagasta, donde terminó sus estudios escolares y luego estudió ingeniería.

En octubre del año pasado se estableció en Santiago, donde junto con otros exponentes impulsa la Asociación Nacional de Beatbox Profesional. Con esta organización, agregó, buscan profesionalizar la disciplina. En ese sentido declaró que uno de los objetivos es que la actividad pueda generar empleos, tanto para quienes enseñan y evalúan, como para todos los que participan en la producción y ejecución de eventos.

Sobre su último título, Sierra comentó que todos los años se realizan torneos clasificatorios para la competencia más importante de todas, la GBB. Estos torneos se dividen por región, Europa, Asia y África. En Norte América, en Canadá, está el Great North Beatbox Battle. «Este torneo lleva unas ocho ediciones y la clasificación es mediante audiciones. Unas 200 personas envían videos y se escogen los mejores 16 para el torneo en vivo. Este grupo se enfrenta y pasan etapas hasta la final. Tuve el honor de competir con gente de todo el mundo, en primera ronda con un francés, luego con un japonés y en semifinal y en la final con dos estadounidenses. Estos tres países son las mayores potencias de mundo, sobre todo los franceses», señaló.

Dependiendo del torneo, algunos tienen la capacidad de correr con ciertos gastos como el hotel, la comida o ayudas para el vuelo. En el caso de Canadá no cubría ninguno de estos gastos, sin embargo, lo valioso era que servía como clasificación a la GBB en Polonia. En esa instancia la organización dispone de más recursos y apoyan a los participantes con todos los gastos, excepto el vuelo.

COLOMBIA ANTES DE POLONIA

«Este año clasifiqué por segunda vez a la GBB, la primera fue el 2022, cuando gané otro torneo clasificatorio, el Maestro América. Se hizo por primera vez en Latinoamérica y fue en El Salvador, lo que me dio el paso a la GBB. Ese torneo continuó y esta es la tercera edición y ahora voy como campeón defensor. Esta versión del Maestro América se desarrolla en Colombia el 24, 25 y 26 de julio», precisó. En cuanto al evento de septiembre, Walter sostuvo que en esa cita clasifican los campeones de todas las clasificatorias y el podio de la edición anterior de la GBB. Pero también incluye una modalidad de wildcards, audiciones que en video que se enviaron en marzo y que entregan ocho o nueve cupos.

«Mi sueño siempre ha sido dedicarme al beatbox. Si el día de mañana pudiese vivir solo de esto renuncio de inmediato a mi trabajo de ingeniero. Por ahora puedo sobrellevar las dos cosas y la GBB es una buena oportunidad, porque quienes son campeones pasan a ser como superestrellas del beatbox y llegan las invitaciones para ser jurado, hacer talleres o enseñar», adelantó «Waali».

El beatbox es un arte completo, añadió, porque inicialmente partió como la ejecución de percusiones con la boca, pero con el tiempo se incorporaron sonidos de bajos, silbidos, efectos y muchos combinan canto al mismo tiempo.
«Entonces hay que estar afinado, a tempo, ser original, complejo y moverse por el escenario. Y es una disciplina muy bonita, porque hay un campeón argentino que es ciego, un campeón italiano que está en silla de ruedas y para mí es como un súper poder. Cuando estás en una tarima enorme con amplificación suena espectacular, la gente se emociona y reacciona», reconoció.

Walter manifestó que en otros países algunos exponentes pueden dedicarse tiempo completo, sin embargo, expuso que los contextos son variados. Por ejemplo, puntualizó que el beatbox está muy fuerte en Europa y en Asia, donde los eventos mueven cinco mil personas. «Acá en América los eventos son de cien o 200 personas, ahí se nota la diferencia, mientras que en Europa y en Asia las competencias salen por la televisión. Pero en Chile hay mucho nivel, con exponentes que han destacado en varias categorías. En Japón hay beatboxers que están auspiciados por cadenas de televisión, otros que el mismo Estado los apoya, así que depende mucho de cada artista por ahora», comparó.

DE UN VIDEO EN YOUTUBE A TORNEOS INTERNACIONALES

«Waali» recordó que tenía 12 o 13 años cuando veía a youtuber, «El Rubius», quien estaba en videollamadas con gente aleatoria y en eso encontró unos tipos que hacían beatbox. Bromeando hicieron unas batallas. Después comenzó a buscar más información, llegó a los mundiales y quedó enganchado para siempre.

Se tituló de ingeniería en computación en el 2022, sin embargo, llegó un momento en el que tuvo que congelar su participación en competencias.
«Me tomé un break de los torneos presenciales porque la universidad estaba muy exigente, pero siempre tuve el objetivo de que cuando me titulara pagaría mis propios viajes para competir y así lo hice. puede practicar donde sea, caminando, en la micro, en la ducha, es como el canto», ejemplificó.

Sierra expresó que para aprender los sonidos básicos, que son el bombo, el platillo y la caja, usó tutoriales en YouTube. Cuando inició en esta disciplina en la comunidad de Antofagasta supo que había un beatboxer y con el tiempo una vez se hizo un torneo con unos cinco participantes, donde conoció a uno de sus mejores amigos, quien es geólogo de la UCN. «Con él empezamos a hacer beatbox más seguido en las calles con un parlante en el Paseo Prat», rememoró.

Como campeón de beatbox dijo que al comenzar una de las cuestiones más complejas es el aprendizaje de los sonidos, una barrera que ha visto puede frustrar a mucha gente. «Pero siempre digo que el beatbox es como el gimnasio, en el sentido de que se trata de ensayo y error. Hay sonidos en los que necesitas que tus labios se acostumbren al sonido, porque es una vibración. Es una parte que no puedes saltarte, tienes que desarrollar el músculo», afirmó.

COMPARTE ESTA NOTICIA

- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img