16.6 C
Antofagasta
sábado, 5 septiembre, 2026
spot_img
Entrevista

Centroderecha moderna, rigor técnico en diseño de políticas públicas y probidad real: concejal Rendic explica su fichaje por Evópoli

El abogado laboralista Dinko Rendic oficializó su incorporación al partido que tiene la alcaldía de Antofagasta, argumentando la búsqueda de un proyecto orgánico serio, coherente con sus convicciones profesionales y con mirada de futuro para la Región. “Decidí militar en Evópoli porque defiende principios que comparto plenamente”, aseguró el edil.

Luego de su renuncia a Renovación Nacional (RN) y declinar ofertas de otros partidos del sector, el concejal Dinko Rendic firmó por Evópoli, colectividad de centroderecha que ahora tiene la alcaldía de Antofagasta y dos ediles en el Concejo.

El abogado laboralista explicó que tras dejar RN permaneció como independiente hasta que buscó un espacio orgánico coherente con sus convicciones profesionales y con un proyecto colectivo con una mirada de futuro para la Región.

Entre los factores que lo llevaron a inclinarse por Evópoli, aseguró Rendic, está el hecho de que el conglomerado apueste por una centroderecha moderna, el rigor técnico en el diseño de políticas públicas, probidad real en el uso de los recursos y “una convicción clara de poner la libertad, el mérito y la protección de los niños en el centro de las prioridades”.

Sobre su salida de RN, el concejal indicó que como su vocación es técnica y fiscalizadora, más que desgastarse en discusiones internas, prefirió dar un paso al costado y cerrar el ciclo con respeto hacia las personas con las que compartió.

¿Qué lo llevó a militar inicialmente en RN, su primer partido político?

Fue una invitación directa de la senadora Paulina Núñez. Nos conocemos hace años, fuimos compañeros de generación estudiando Derecho en la Universidad Católica del Norte y compartimos una trayectoria académica y profesional sólida. Cuando se armaba el cuadro para las elecciones municipales, la lista oficial del partido ya estaba prácticamente cerrada y existía un cupo independiente disponible. Paulina me planteó el desafío de competir por ese espacio para concejal y lo asumí: vi la oportunidad concreta de volcar mi experiencia jurídica y mi vocación al servicio de Antofagasta.

¿Cómo fue la experiencia política en Renovación Nacional?

Fue una etapa de mucho aprendizaje y de la cual guardo un sincero agradecimiento hacia Paulina Núñez, quien con gran generosidad compartió conmigo su experiencia política cuando decidí pasar del ejercicio libre del derecho al servicio público. Entré a militar con la convicción genuina de que sumando fuerzas en un proyecto colectivo se logran mejores resultados para la comuna. Con el tiempo, sin embargo, entendí que las dinámicas propias de la vida partidaria local muchas veces van a un ritmo distinto del que exige la gestión en terreno y las urgencias de los vecinos. Mi vocación es técnica y fiscalizadora; por eso, más que desgastarme en discusiones internas, preferí dar un paso al costado de forma honesta, cerrar ese ciclo con respeto hacia las personas con las que compartí y seguir trabajando con plena independencia desde la calle, que es donde verdaderamente se construye la confianza pública.

¿Por qué decidió formar parte de Evópoli, qué ideas de la colectividad lo convencieron?

Porque Antofagasta no resiste más improvisación ni trincheras ideológicas que no resuelven nada. Vengo de una familia de servidores públicos, soy abogado con formación en derecho laboral y conozco el Estado por dentro. Decidí militar en Evópoli porque defiende principios que comparto plenamente: una centroderecha moderna, rigor técnico en el diseño de políticas públicas, probidad real en el uso de los recursos y una convicción clara de poner la libertad, el mérito y la protección de los niños en el centro de las prioridades. No concibo el servicio público sin un Estado eficiente y una fiscalización implacable.

Cuando resuelve dejar RN, ¿tuvo la posibilidad de fichar por otro partido?

Sí, hubo conversaciones y acercamientos de distintos sectores de centroderecha que valoraban nuestro despliegue en terreno y la rigurosidad técnica que le hemos impreso a la concejalía. Agradecí cada una de esas muestras de respeto político, pero no quise apresurar ninguna decisión. Cuando uno renuncia a un partido debe darse un tiempo de trabajo independiente, evaluar con calma y no saltar por conveniencia de corto plazo. Busqué un espacio orgánico serio, coherente con mis convicciones profesionales y con un proyecto colectivo con mirada de futuro para la Región.

¿Con qué expectativas llega a Evópoli?

Con expectativas de trabajo concreto. A nivel local encuentro un equipo afiatado, ordenado y con una vocación evidente de aportar soluciones reales a la calidad de vida de las familias antofagastinas. Mi objetivo es sumar mi capacidad profesional, mi experiencia jurídica y mi trabajo fiscalizador para fortalecer un proyecto que tenga proyección no sólo comunal, sino que sea capaz de liderar los grandes desafíos de desarrollo y seguridad de toda la Región de Antofagasta.

¿Cree que los concejales de derecha en el Concejo Municipal de Antofagasta han respaldado como se esperaba a un alcalde de su sector?

El rol de un concejal no es ser un aplaudidor incondicional ni una traba burocrática: es fiscalizar y aportar al progreso comunal con rigor técnico e independencia. En los grandes proyectos que van en directo beneficio de la seguridad y el orden de la ciudad, el bloque de concejales de nuestro sector ha estado presente y ha respaldado las iniciativas que empuja el alcalde Sacha Razmilic. En un cuerpo colegiado siempre existirán matices, posturas jurídicas distintas y debate; eso es sano en democracia. Pero cuando se pone por delante el bienestar de las familias por sobre cualquier interés partidario o cálculo menor, los acuerdos se logran.

Como abogado, ¿qué le parece la postura que declaró el partido respecto de la reforma de seguridad?

La comparto de principio a fin, tanto en lo político como desde mi perspectiva jurídica. Combatir con máxima firmeza a la delincuencia y al crimen organizado es la urgencia número uno de Antofagasta y de todo Chile, y en eso no nos perdemos ni un segundo. Ahora bien, la delincuencia no se vence debilitando las instituciones republicanas. Como abogado entiendo con total claridad lo que señala la directiva nacional: no se puede utilizar la crisis de seguridad como excusa para concentrar facultades excesivas en el poder central o vulnerar contrapesos democráticos esenciales. Lo que Chile exige es dotar de más y mejores herramientas al Estado y a nuestras policías, pero dentro de un Estado de Derecho sólido y con reglas claras que resguarden las libertades ciudadanas. Seguridad y democracia tienen que avanzar juntas, nunca una a costa de la otra.

COMPARTE ESTA NOTICIA

- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
close-link