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martes, 21 abril, 2026
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Entrevista

Académica de la UCN advierte riesgo crítico por campamentos en Antofagasta: “No estamos preparados para un evento como el de 1991”

Francisca Roldán, del Departamento de Geología, alertó sobre el aumento de asentamientos en zonas de alto peligro y aseguró que un aluvión podría generar efectos devastadores incluso en sectores regulados de la ciudad.

La académica del Departamento de Geología de la Universidad Católica del Norte, Francisca Roldán, encendió las alertas respecto al crecimiento de campamentos en Antofagasta, particularmente en sectores de alta pendiente y exposición a múltiples amenazas naturales.

Según explicó, la región se posiciona a nivel nacional como una de las más críticas en este fenómeno. “Antofagasta está dentro del ranking más alto en cantidad de campamentos, macrocampamentos y número de familias. Es alarmante”, señaló.

Roldán detalló que muchos de estos asentamientos se ubican en laderas con pendientes que alcanzan entre 30° y 40°, lo que incrementa significativamente el riesgo ante eventos como lluvias intensas o sismos.

Multiamenaza: más allá de los aluviones

La especialista enfatizó que el problema no se limita a un solo tipo de riesgo, sino a una condición de “multiamenaza”.

“Estamos hablando de incendios, sismos, contaminación, caídas de roca, deslizamientos y aluviones. Es un escenario extremadamente complejo”, explicó.

Además, advirtió que en caso de lluvias intensas, no solo los campamentos se verían afectados, sino también viviendas formales ubicadas en sectores más bajos. “Se genera un efecto concatenado. Las viviendas en altura bajan y terminan impactando zonas reguladas”, sostuvo.

El antecedente de 1991 y la falta de preparación

Roldán recordó que Antofagasta fue escenario en 1991 del evento aluvional más grande registrado en la historia de Chile, y advirtió que hoy las condiciones podrían ser incluso más graves.

“Si ocurre una lluvia similar a la de 1991, tendríamos consecuencias mayores. No estamos preparados”, afirmó.

En esa línea, explicó que no cualquier lluvia genera un aluvión, pero sí aquellas de alta intensidad en corto tiempo. “Con cerca de 15 milímetros en menos de una hora ya se pueden activar quebradas”, precisó.

Quebradas activas y falta de intervención

Uno de los puntos más críticos, según la académica, es que la ciudad cuenta con 96 cuencas o quebradas, pero solo una fracción ha sido estudiada o intervenida.

“Tenemos obras de mitigación, pero son insuficientes frente a la cantidad de quebradas existentes”, indicó.

Entre las zonas más preocupantes mencionó sectores como La Chimba, Quebrada La Negra y campamentos ubicados directamente dentro de quebradas activas. “Hay casos únicos en Chile donde las viviendas están dentro de la quebrada. Eso es extremadamente peligroso”, advirtió.

Campamentos, organización y factores sociales

La académica también abordó el componente social del fenómeno, señalando que existen distintos perfiles dentro de los asentamientos.

“Hay dirigentes que conocen los riesgos y eligen estos lugares como estrategia de presión para acceder a vivienda. Pero también hay muchas familias, especialmente extranjeras, que desconocen completamente la amenaza”, explicó.

Asimismo, reveló la existencia de dinámicas internas complejas: “En pocos días de trabajo en terreno hemos detectado delincuencia, tráfico y crimen organizado”.

Falta de inversión y prevención

Roldán apuntó a una debilidad estructural en la gestión del riesgo en el país.

“No es falta de ganas de las instituciones, es falta de inversión. Necesitamos más especialistas, más estudios y más planificación”, afirmó.

En ese sentido, criticó la ausencia de simulacros y educación preventiva. “Hoy los niños ni siquiera saben lo que es un aluvión. Así como aprendimos sobre terremotos, debemos aprender sobre este tipo de eventos”, señaló.

Evacuación: un desafío pendiente

Finalmente, la académica explicó que, a diferencia de los tsunamis, donde la evacuación es hacia zonas altas, en el caso de aluviones el proceso es más complejo.

“La evacuación debe ser lateral, no hacia la misma dirección del flujo. Y en algunos casos, incluso vertical, subiendo a edificios”, explicó.

Sin embargo, advirtió que hoy no existen protocolos claros para estas situaciones. “Si ocurre una emergencia, muchas zonas simplemente no tienen cómo evacuar”, concluyó.

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