La economía de Antofagasta atraviesa un momento que exige atención. Así lo planteó Antonio Sánchez, presidente de la Cámara de Comercio de Antofagasta y exseremi de Economía, durante una entrevista en el podcast «Un Día Menos» de Timeline.cl, donde analizó las últimas cifras de empleo, el debilitamiento del centro de la ciudad y los desafíos estructurales que enfrenta la región.
Según explicó, la tasa de desocupación regional aumentó hasta 7,3%, lo que representa un incremento de 0,6 puntos porcentuales respecto del trimestre anterior y de 0,5 puntos frente al mismo período del año pasado. No obstante, precisó que detrás de ese dato existe un fenómeno que requiere una lectura más profunda.
Más personas buscan trabajo, pero la economía no alcanza a absorberlas
Sánchez indicó que parte del incremento del desempleo se explica porque la fuerza laboral continúa creciendo, es decir, hay más personas intentando incorporarse al mercado laboral.
«Cuando aumenta la fuerza de trabajo más rápido que los puestos que genera la economía, la tasa de desocupación sube. Hay un aspecto positivo, porque significa que hay más personas buscando empleo, pero el problema es que la economía no está creando suficientes puestos para absorber esa demanda», sostuvo.
A su juicio, el escenario refleja una desaceleración que comienza a sentirse tanto en las empresas como en el comercio local.
«En el centro se ve mucha propiedad en venta y arriendo»
Uno de los aspectos que más preocupa al dirigente gremial es el progresivo deterioro del casco histórico de Antofagasta.
Durante la conversación recordó que actualmente es evidente el aumento de locales comerciales vacíos y propiedades disponibles para venta o arriendo en el centro de la ciudad, fenómeno que relaciona directamente con una menor actividad económica.
Sánchez afirmó que esta situación no parece revertirse por sí sola y que requiere medidas de fondo para recuperar la inversión y devolver dinamismo al comercio tradicional.
La inestabilidad laboral desalienta que nuevas familias se radiquen
El exseremi sostuvo que uno de los principales problemas estructurales de Antofagasta es la falta de estabilidad laboral que ofrecen muchos proyectos ligados a la minería y la construcción.
Explicó que gran parte de los contratos tienen una duración de meses o pocos años, lo que impide que trabajadores de otras regiones decidan trasladar definitivamente a sus familias.
«Si una persona sabe que su trabajo durará uno, dos o tres años, difícilmente cambiará de ciudad con toda su familia. No existe una proyección de largo plazo que incentive a radicarse en Antofagasta», planteó.
A su juicio, esta realidad termina afectando directamente al comercio, los servicios y el desarrollo urbano, ya que limita el crecimiento de una población residente permanente.
Un problema que trasciende al comercio
Sánchez advirtió que el debilitamiento del centro no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de los comerciantes.
A su juicio, el fenómeno responde a una combinación de menor actividad económica, cambios en los hábitos de consumo y una ciudad que ha ido perdiendo capacidad para retener población estable.
Por ello, sostuvo que resulta indispensable impulsar políticas que entreguen mayor certeza a trabajadores e inversionistas, favoreciendo empleos de mayor duración y condiciones que permitan consolidar el crecimiento de Antofagasta en el largo plazo.











