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martes, septiembre 21, 2021

Arriba quemando el sol

"Que la actual diputada de nuestra región, Catalina Pérez (RD), baraje que se pueda realizar una “ley corta” para subsanar esta situación da una clara muestra que no ha entendido gran cosa al estado de ánimo que vive el país", Cristian Zamorano, Doctor en Ciencias Políticas

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En las mega-elecciones que involucraban a los candidatos para la Convención Constitucional, aparecieron  nuevos representantes y nuevas organizaciones, también hubo un claro aprovechamiento del rechazo a los políticos tradicionales; vimos surgir personajes oscuros, independientes que no lo eran, oportunistas movidos por intereses personales, o todas las anteriores, en todos los casos propuestas políticas exaltadas por un contexto especial que confundieron a electores ingenuos. Hoy las máscaras caen y en realidad el salto cualitativo que se pensaba dar, en cuanto a clase de dirigentes, no se ha dado.

Frente a aquello, los  partidos tradicionales han sabido adaptarse rápidamente a esta nueva situación, la verborrea demagógica de los políticos de largo recorrido los hizo sobrevivir, la inexperiencia en la política institucional llevó a unos cuantos a cometer errores graves, para algunos imperdonables. Las brasas del estallido social aún no se han apagado totalmente, o por lo menos la bronca aún está presente y las reivindicaciones, desafortunadamente, aún vigentes. Pero eso no cambia gran cosa en el juego político institucional, la clase política que “juraba de guata” que había entendido el mensaje de los chilenos ya regresó a lo que a un momento dado ella misma (se auto) condenaba. En realidad, hoy podemos afirmar que, en el fondo, no hay nada nuevo bajo el sol.

Prueba de aquello es lo que sucedió con la invalidación, en nuestra región, por el Servel de la lista para la elección de diputados de “Apruebo dignidad”. Indicando de entrada que es realmente lamentable que candidaturas competitivas, como la de Pablo Irriarte y en un grado menor de María A. Ojeda, queden fuera por secretaría, lo que sin duda alguna plantea acá un serio problema de representación para todo un sector, uno no puede dejar de pensar que los principales responsables de esa situación son los primeros concernidos.

Sin embargo, los más urgidos no son los favoritos de esa lista. Que la actual diputada de nuestra región, Catalina Pérez (RD), baraje que se pueda realizar una “ley corta” para subsanar esta situación da una clara muestra que no ha entendido gran cosa al estado de ánimo que vive el país. Ese tipo de “solución” va en total contrasentido de lo que se supone que la calle condenó y da razón a los que dicen que el Frente Amplio es la nueva “Concerta”. Recordemos que en 2001 el gobierno de Ricardo Lagos ”fabrica” una “ley exprés” para retrasar las elecciones parlamentarias de ese año y darle tiempo a la Democracia Cristiana para arreglar la situación que dejaba fuera de la carrera a casi la totalidad de sus candidaturas al Congreso. Por eso, con la actitud que demuestra la diputada, podemos afirmar otra vez que no hay nada nuevo bajo el sol.

Lo mismo sucede con Marcela Hernando, una persona que ha pasado por todos los cargos, desde intendenta hasta diputada, pasando por alcaldesa; es decir alguien del establishment, de la estructura desde hace décadas, quien indica en su cuenta twitter, inclusive antes de que el Servel se pronuncie, que no aceptaría “leguleyadas por parte de Servel”  y que si había que legislar urgente para proteger la democracia, pues lo iba a hacer, indicando vehementemente que “¡Los que se inscribieron deben participar!”. Esa elocuencia y convicciones, plasmadas en un hilo de varios tweet, fueron retuiteados dos veces y recibieron tres comentarios.

Recordemos que ella misma, en relación con unos hechos de licitación y sueldos a los que ”se les cortaba la cola”, porque así de vulgar y grotesco era, pidió hace unos meses atrás que se congelará la militancia del presidente regional del Partido Radical, Marcelo Encina, apenas nombrado Director jurídico de la Municipalidad, en ese entonces por el alcalde subrogante Ignacio Pozo. Esa puesta entre paréntesis de la militancia nunca sucedió. Por lo contrario, el dicho personaje siguió en el cargo, después lo removieron a otro dentro la misma municipalidad, donde tampoco mostró un gran desempeño ya que en el marco de sus funciones ocurrió otro escándalo involucrando a un candidato a concejal, e inclusive su padre ingresó luego a  la Corporación Municipal en un puesto de director. Hoy, Marcelo Encina es candidato radical para consejero regional en la circunscripción del Loa.

De la misma manera, recordemos que quedó sin efecto una declaración pública de Marcela Hernando, en respecto a una serie de publicaciones que insinuaban la existencia de negocios entre el Partido Radical de Antofagasta y la Municipalidad de Antofagasta, relacionados con la administración del ex Vertedero La Chimba. En unos de los puntos,  ella declaraba lo siguiente: “Son las y los militantes los que deben aclarar de manera personal y urgente, las legitimas dudas (sic) planteadas por los diferentes actores sociales, así como a la ciudadanía y militancia, respecto de la legalidad y cuestionamientos éticos realizados y conocidos (sic”).

Eso tampoco ha dado grandes resultados. Solo palabras al aire, una quitada de piso mínima para una militante que en terreno aparentemente es fundamental para muchos dentro de ese partido, ya que acá la persona aludida era Laura Pastene y que sigue siendo clave en las campañas electorales. Para que complicarse si la gente tiene mala memoria y que la patudez no tiene límite, menos en política.

Siendo profesionales en el olfateo electoral, son estos mismos radicales que llevan ahora en sus listas de candidatos al Consejo Regional para la circunscripción de Antofagasta, a dos ex candidatos que marcaron cifras más que razonables en las últimas elecciones, dos independientes que participaron en la carrera al municipio: María Inés Verdugo y Fabián Ossandon; repitiendo una fórmula que siempre han utilizado y que se ha revelado exitosa, ya que en la región así llevaron a Alejandro Guillier que terminó luego pasando patéticamente por el PRO, y que así reclutaron a Marcela Hernando, independiente hace años atrás.

Como ya indicado anteriormente, acá nada nuevo bajo el sol. La incógnita principal está ahora en el hecho de saber, resulte o no la maniobra acá aludida, como va reaccionar la ciudadanía frente a la persistencia de una cierta manera de hacer política, porque tengo tendencia a creer que de aquí a noviembre un cierto sector de la población se dará cuenta de todo aquello. O quizás no. Y ahí la pregunta sería; ¿de qué sirvió entonces el 18-O? ¿No estaría esta sociedad, al fin y al cabo, presa de ella misma? En el fondo, conviene interrogarse si ¿esta puede liberarse de un cierto corpus político estando siempre dentro del mismo marco institucional?

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Timeline.cl.

 

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