Alan Bartolo Panire egresó recientemente de Ingeniería en Construcción de la Universidad Católica del Norte y busca proyectar su carrera en el sector minero. Desde pequeño estuvo vinculado al mundo de la construcción, cercanía que despertó su interés por el área y fortaleció su motivación por desarrollarse en la minería.
Durante sus estudios conoció la Beca Indígena de Minera El Abra a través de la Comunidad Indígena de Toconce, de la cual es originario. El beneficio fue un respaldo concreto para avanzar en su formación y concentrarse en sus responsabilidades académicas.
“La beca me permitió enfocarme en mis estudios y convertirme en el primer profesional de mi familia. Fue un respiro para mí y para mi familia; mis notas subieron y logré mantener un promedio alto”, recuerda.
Para Alan, completar la educación superior significa abrir nuevas oportunidades para su desarrollo, fortalecer sus capacidades y proyectar su futuro sin perder el vínculo con su territorio.
La Beca Indígena de Minera El Abra cumple 23 años promoviendo el acceso y la permanencia en la educación superior. En su versión más reciente, benefició a 98 estudiantes de Alto El Loa y Calama. A lo largo de su historia, el programa ha apoyado a 1.500 jóvenes en carreras técnicas y profesionales.
Alan también realizó su práctica profesional en la Gerencia de Servicios de Minera El Abra, experiencia que le permitió conocer una operación minera, integrarse a un equipo y observar la aplicación de capacidades técnicas en un entorno exigente y colaborativo.
“Ahí me enamoré de la minería. Me gusta el entorno, la forma en que se trabaja y todo lo que uno puede seguir aprendiendo”, cuenta.
Hoy busca proyectar su trayectoria hacia el sector minero. A quienes consideran postular a la beca, los invita a aprovecharla: “Obtener un título técnico o universitario beneficia al estudiante, pero detrás también hay una familia. En todo sentido, es ganar y ganar”.










