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lunes, 19 octubre, 2026
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Entrevista

“El déficit de vivienda es una oportunidad para enfrentar el déficit de ciudad”: Seremi Rodolfo Ugarte

El nuevo titular del Ministerio de Vivienda en la región, arquitecto y funcionario de carrera con más de una década en el sector público, apuesta por una articulación multisectorial entre municipios y ministerios para abordar la crisis habitacional con visión urbana de largo plazo. También declaró que los convenios de programación son fundamentales para transformar Antofagasta y que, si existen fallas y no se generan confianzas, se destruiría una herramienta potente de apalancamiento de recursos.

El Seremi de Vivienda, Rodolfo Ugarte, planteó que la crisis habitacional que atraviesa la Región de Antofagasta debe abordarse con una mirada territorial integrada. Para el arquitecto especializado en desarrollo urbano y territorial, la solución no pasa únicamente por la construcción de inmuebles, sino por articular a los distintos actores del sector público para resolver los problemas de infraestructura en la zona.

Ugarte asumió el cargo hace una semana, el cual estuvo poco menos de un mes sin titular desde que el Ministerio de Vivienda solicitara la renuncia de Jorge Olivares. Tras titularse de arquitecto, su vida laboral comenzó trabajando en el 2011 y 2012 en la inmobiliaria de Abraham Senerman. Después, formó parte del programa Ciudad Modelo de Transporte de Antofagasta. Este plan piloto planteaba una planificación coordinada multisectorialmente, así que en el 2012 regresó a Antofagasta para ser parte de la consultora que prestó servicios al Gobierno Regional, lo que le permitió conocer en profundidad el sector público.

Al finalizar el programa, ingresó al Creo Antofagasta en 2014, donde estuvo a cargo plan maestro de movilidad en la comuna. En esa etapa fue la contraparte técnica del proyecto teleférico.

“Fue muy potente como experiencia inversa, ver los problemas que llevan a por qué las cosas no suceden en Antofagasta, los problemas de gobernanza, de inversión y rentabilidad social. Ese proyecto era con el Ministerio de Transporte y el MOP, pero a través de Concesiones. Después de esta frustración, me fui a trabajar en Puerto Montt, principalmente a ayudar en el plan regulador en torno a los indicadores urbanos y en 2018 vuelvo a Antofagasta a trabajar en el Gobierno Regional”, detalló el seremi.

En el Gore estuvo inicialmente en Planificación, en 2021 pasó a la división de Infraestructura y Transportes y luego regresó a Planificación, donde permaneció hasta ser designado seremi de Vivienda.

“En mi paso por el Gobierno Regional la sensación fue similar a lo que pasó con Ciudad Modelo, que del desarrollo de la región pasa por coordinaciones, el trabajo multisectorial y multinivel. Hay que coordinar visiones de nivel central, validarlas con el territorio y trabajar con los gobiernos locales. Esa experiencia es lo que quiero implementar en este proceso, que el ministerio aborde el déficit de vivienda, pero para hacer ciudad, apoyando a los alcaldes y generar las coordinaciones con Transportes, con Obras Públicas, Bienes Nacionales o Energía en una visión global”, adelantó la autoridad.

¿Cómo se concretó su llegada al cargo?

Fue muy sorpresivo. Soy funcionario público de carrera, funcionario de planta del Gobierno Regional y en mi servicio normal me llama la gente del ministerio porque el ministro quería conocerme. Me solicita una entrevista en la que conversamos de los problemas de la región y mis competencias técnicas para trabajar en planes coordinados, para asumir un liderazgo y ser un solo cuerpo con Serviu, y hacer un solo cuerpo en el trabajo con el Gobierno Regional, los alcaldes y las diferentes seremis. Hoy ése es el gran desafío y mi perfil de trabajo multisectorial creo que es la visión que tiene el ministro sobre lo que hay que hacer en la región.

¿Su paso por el Gobierno Regional y el conocimiento de cómo funcionan los servicios públicos y el mundo privado representa una mayor exigencia para su cargo?

Lo veo como una oportunidad. Esta manera de trabajar es la que tengo esperanza en que genere una diferencia en cómo hacer que pasen las cosas. Lo que agradezco de mi recorrido en el sistema público es que se han podido hacer muchas relaciones de confianza entre los funcionarios e incluso autoridades, independiente de a qué partido político pertenezcan. También creo que, al no estar en año electoral, cuando para el funcionario público es muy difícil generar acuerdos, este es el momento para lograr esos acuerdos. Más que una dificultad hay oportunidades para construir visiones a largo plazo, que es lo que necesita la región.

Cuenta con amplia experiencia en materias de urbanismo, ¿qué espera aportar a una de las seremis con más desafíos en Antofagasta?

Principalmente entender que el déficit de vivienda es una oportunidad para enfrentar el déficit de ciudad. Hoy todos nuestros programas, convenios, que se abordan en tema de la vivienda no hay que verlos como algo separado, sino como una oportunidad para hacer planificación integrada, llámese regeneración urbana, demandas con relación a los ejes de transporte público o generar políticas de renovación de suelo. Todo lo que tenga que ver con la sinergia que produce una política de vivienda dentro de una ciudad es lo más relevante como mirada de hacer las cosas. Y para eso se necesita trabajo en conjunto, en bloque con las los diferentes sectores y niveles, llámense Gobierno regional y alcaldías. Esta mirada exige que empujemos un plan ciudad y desde el ministerio lo haremos, pero requiere un consenso mayor y en eso espero contar con todo el apoyo de los alcaldes y que ellos sientan el apoyo nuestro hacia sus visiones.

¿Cuáles son las urgencias?

Es muy importante transmitir que una herramienta fundamental para el trabajo en el sistema público que hoy es fragmentado y algo que tiene que ser a largo plazo son los convenios de programación. Tenemos que consolidar el convenio con el Gobierno Regional, mejorarlo y también por qué no, pensar en otros convenios con los municipios, por ejemplo. La clave es que los gobiernos son cortos, pero las miradas tienen que permanecer, independiente de la administración. Y los actos administrativos como los convenios de programación son la herramienta. Así que la urgencia es fortalecer estos lazos de confianza para fortalecer estos compromisos y ampliarlos a los gobiernos locales.

¿Tiene alguna meta personal?

No existen las metas personales, uno está al servicio de acuerdo con las competencias que tiene uno y lo que pida el ministro, la comunidad o los diferentes actores. Uno está al servicio y el hecho de que fuera nombrado, lo quiero ver como a que coincide mi fortaleza o experiencia en el servicio público en relación con generar acuerdos y la visión de que lo fundamental es consolidarlos. Esos acuerdos, insisto, son multinivel, gobierno central, gobierno local, pero también multisectoriales. La ciudad no se genera sólo desde la cartera Minvu, también se hace con la sinergia con otras seremis y otras visiones. Hay estrategias importantes, como la de ciudades verdes propulsadas por el ministerio o los parques desde el Gobierno Regional, que exigen un trabajo en conjunto.

No hay metas personales, lo que sí hay voluntades personales para que podamos construir miradas y acuerdos a largo plazo que se mantengan en el tiempo y que pasen las cosas que tienen que pasar en la región. Todo ciudadano lo que quiere es que las obras se realicen y que las personas vivan mejor en la región.

RESPALDO A FUNCIONARIOS

¿Cuál es su mirada respecto del desempeño de los inspectores técnicos que revisan obras? Esto apuntando a proyectos como El Salar y Alto Covadonga, en los que se invirtió dinero público en construir, luego se gasta en demoler y vuelven a destinarse recursos en construir, platas fiscales por los que nadie se hace responsable.   

Agradezco la pregunta, porque voy a responder como funcionario público que vive el día a día de un exceso de carga importante, independiente de la mala fama de que los funcionarios públicos poco menos que están descansando en su oficina. Hace diez años soy funcionario público y veo un exceso de trabajo importante, por lo tanto, todas las falencias en torno a lo planteado para mí son fallas más estructurales, en torno a la cantidad de equipos de trabajo o a la misma estructura de fiscalización o de inspección. Pero no en torno a un funcionario o a una voluntad de no querer hacer las cosas.

En eso respaldo a todos los funcionarios de la seremi y del Serviu, porque han estado muy expuestos, sin embargo, uno que conoce el trabajo desde adentro sabe que el problema es más estructural y que tal vez tiene que ver con la necesidad de reforzar los equipos y trabajar más en conjunto. Tal vez eso se ha perdido, la capacidad de actuar como cuerpo de institución. En el servicio público lo más importante es que uno representa una institución, la responsabilidad no pasa por la persona y en eso todo lo que sea mejorar la estructura, la orgánica para cumplir la tarea es lo que vamos a realizar. Pero hay que salir de la discusión de la persona o de un funcionario puntual, si no tiene que ver más con una manera de trabajar más estructurada.

El gobernador ha mencionado un par de veces este año que revisará convenios que presenten bajo nivel de avance en la región para evaluar su cierre. ¿Está de acuerdo con esa medida? ¿Podría afectar a Vivienda?

En lo personal me duele mucho ese punto crítico al que hemos llegado, porque uno entiende al gobernador. Hay recordar que los convenios de programación están pensados de forma quinquenal, cada cinco años para trasciendan a los gobiernos de turno. Por lo tanto, si fallamos y no generamos las confianzas para que los convenios se mantengan, no sólo tiene que ver con el problema puntual del proyecto, sino que también “destruimos” una herramienta muy potente de apalancamiento financiero entre el nivel central y regional. Si la región llega a desechar sus convenios de programación se pone en riesgo la planificación a largo plazo, porque empezaríamos a conversar de proyecto a proyecto. Y eso como lamentablemente los gobiernos duran tan poco, si no hay un contexto de acuerdo administrativo y financiero a largo plazo se termina contaminando por los momentos electorales.

Los proyectos públicos por lo bajo duran seis años desde su concepción de idea hasta su construcción, ejecución y operación. Entonces necesitamos los convenios de programación y entiendo la postura del gobernador con relación a cómo tal vez los servicios le han fallado en las ejecuciones, pero no me cabe duda de que es la herramienta fundamental para que la región se pueda transformar.

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