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viernes, septiembre 24, 2021

El rostro del drama humanitario que alberga el terminal de buses de Antofagasta

Diariamente cientos de venezolanos, junto a otros extranjeros, quedan detenidos en la estación a la espera de los resultados del examen PCR. La aguda crisis económica reactivó una ola migratoria hacia Chile y el principal destino es la zona central del país. Caminando y en bus, a medida que avanzaban, formaron grupos compuestos por adultos mayores, niños y jóvenes para cuidarse durante el trayecto. 

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En este momento en Venezuela, todas las familias tienen a alguien que dejó el país, sostuvo Carlos Finol, quien trata de explicar así el alcance de la crisis económica que ha provocado la migración de casi seis millones de personas desde la República Bolivariana, la misma que durante el siglo pasado fue una de las más prósperas de todo el continente. Nacido en Maracaibo (Zulia), con 52 años, es parte de un grupo de venezolanos que se conocieron en el camino hacia Chile y que la mañana de ayer, esperaban los resultados del examen PCR que les permitiera continuar con su camino hacia la zona central donde los esperan sus familiares.

Se trata de una imagen que no ha cesado durante los últimos días: la zona de estacionamientos y el ingreso del terminal de buses de Antofagasta, repleta de migrantes que van de paso y a la espera de cumplir con el protocolo sanitario, duermen y se alimentan en el cemento de la estación. La mayoría son venezolanos que se trasladan en grupos para cuidarse, sin embargo, también pueden encontrarse bolivianos y colombianos que se dirigen a otras regiones en busca de trabajo.

Una madre de 21 años, otra de 45 que viaja sola con su hijo de siete años, un jubilado de la industria petrolera y Carlos Finol, son solo una parte del rostro que tiene la crisis humanitaria y que, hasta el momento en Antofagasta, cuenta con ayuda de organizaciones y de particulares que se acercan al terminal a entregar alimentación.

“Dejé mi casa, mi esposo, todo”

Carmen Díaz (45) salió hace 14 días desde Ciudad Guayana, en el Estado Bolívar y como la mayoría de sus compatriotas, ha viajado por Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia hasta llegar a su destino en la zona central. En Colombia conoció otros venezolanos que hacían la misma ruta y formó un grupo de nueve adultos y cuatro niños para apoyarse durante el trayecto. “Tuve que salir sola con mi hijo, que tiene siete años, ya que por más que trabajáramos, alcanzaba a penas para medio comer y nada más. Dejé mi casa, mi esposo, todo. Él ahora está trabajando para reunir algo de dinero y venir a Chile”, dijo.

Díaz detalló que la gente está dejando su país principalmente por la situación económica. “El gran problema es que te matas trabajando y la plata no alcanza para nada. Tanto luché para tener un bebé y ahora no puedo darle lo que se merece, lo que necesita”, lamentó. Y reconoció que siente tristeza al pensar en sus familiares y amigos que no pueden salir, junto con señalar que la migración no solo es hacia Chile, también a otros destinos.

“Parte el alma en mil pedazos ver lo que fue Venezuela y lo que es ahora, la situación económica lleva a que las familias se están dividiendo. Mi mayor deseo es que, algún día, mi país vuelva a ser como antes. Nunca pensé que tendría una experiencia como ésta, es algo muy grande que nos va a quedar por siempre. Pero lo bueno es que hemos visto muchas personas buenas que nos han ayudado. No nos ha faltado comida ni agua”, relató.

“Por la crisis mi familia se dispersó”

A los 22 años, Cándido Martínez (65) comenzó a trabajar en la industria petrolera, en la que por 32 años estuvo operando en perforaciones de subsuelo. De la Ciudad de Ojeda (Zulia), sostuvo que con sus estudios de bachiller llegó hasta el tope de su área, de ahí en adelante los cargos eran para los ingenieros. “Fue una época bonita porque me permitía ayudar a toda mi familia y es una lástima que la política cayera en la industria petrolera y la destruyera”, criticó.

Tiene cinco hijos, un nieto chileno que espera conocer pronto. “Por la crisis mi familia se dispersó. Jubilé el 2011 y cuando eso pasa, queda un fondo de pensiones para que uno esté bien, pero desgraciadamente el gobierno nos robó y todo quedó por el suelo. Mi ingreso ahora mismo debía ser cercano a los 680 dólares, y estoy recibiendo cien, tampoco tenemos asistencia médica, que pasando los 60 años es necesaria”, expuso.

Tras jubilar, entre sus proyectos estaba conocer Sudamérica, algo que ahora realizó de una manera que no nunca imaginó. “Caminé por la orilla de la playa para entrar a un país de forma ilegal y eso me apena porque nunca he cometido ningún delito. Estoy consciente de esto y por eso me declaré como ilegal. Quiero conocer a mi nieto que tiene un año y se llama Greco. Tengo media familia acá en Chile y son más de cuatro años que no los veo”, contó Martínez.

Dejó Venezuela en enero y estuvo en Colombia con una hija hasta que decidió salir hacia Chile. Dijo que, siendo sincero, con su esposa de 59 años no tuvieron mayores problemas en el camino, porque venían en un grupo, pero a su edad la experiencia es demasiado fuerte y aseguró que tiene las rodillas muy lastimadas.

“Tengo lástima de la situación de Venezuela, pero algún día tiene que volver lo que conocíamos y recuerdo a Chile con la dictadura de Pinochet, cuando no podían hablar. No pierdo la esperanza, ojalá tenga la dicha de ver a Venezuela otra vez como antes”, declaró.

Con su conocimiento de la industria petrolera, el jubilado precisó que, en la técnica de trabajo, en Latinoamérica, llevaban 18 años de ventaja al resto de los países. Sin embargo, ahora Colombia, “que era de los más bajitos”, los superó. “Sí, hay petróleo, sigue saliendo y parece un volcán. Pero toda la industria necesita mantenimiento y eso se acabó en el 2000 por la ineficiencia del gobierno, expropiaron empresas, las otras se fueron. Ahora estás tres días haciendo fila para comprar gasolina, pero en eso llega la guardia nacional y te dice que no puedes estar ahí porque es ilegal, pero cómo mueves tu carro si no tienes gasolina. Traen una grúa y te llevan el coche”, advirtió.

“La situación es horrible, todos emigran”

Con dos días en Antofagasta, Yubeisy Araujo, de 21 años, está de pie junto a su hija de cinco años con unos papeles en la mano esperando a que llamen su nombre para realizarse la PCR en el terminal de buses. Contó que, en Valencia, Estado Carabobo, dejó a toda su familia, su madre mamá, su abuela y sus tías.

“La situación está horrible, no puede conseguirse trabajo, dinero, nada, por eso todos están emigrando, como también yo lo hice para darle un mejor futuro a mi hija. Dejar tu país y a tú familia es un proceso muy fuerte”, reflexionó la joven.

En su viaje también formó parte de un grupo de ocho personas, donde el mayor tiene un poco más de 40 años y la mayoría son jóvenes. Para llegar a Chile pasaron por Colombia, Ecuador y Perú, Bolivia. La ruta la hicieron caminando y en bus y espera reunirse con su familia en Santiago.

“El país está muy mal, pero en algún momento nos vamos a recuperar, volveremos y estaremos mejor. Ahora quiero trabajar en lo que sea para darle un futuro a mi hija. No conocía nada de Chile antes de venir y me ha gustado bastante. La gente nos ha recibido muy bien y ha sido todo bueno hasta el momento. Si me quedaba en Venezuela no había futuro, así de grave es la situación”, lamentó Araujo.

“Con todo el sueldo mínimo se compra una caja de huevos”

“Con todo el sueldo mínimo del venezolano se compra una caja de 36 huevos, un kilo de queso o un kilo de harina, pero no las tres cosas, no alcanza para más. La gente allá trata de sobrevivir, trabajando en la calle, en un taxi, en cualquier cosa menos con el gobierno”, indicó Carlos Finol, de 52 años.

De Maracaibo (Zulia), llegó hace tres días a Arica y recién ayer avanzó hasta Antofagasta. Aunque vacunado contra el covid, de todas formas, tuvo que someterse a la PCR. Nunca pensó que llegaría el momento de abandonar su país, ya que “era de los que decían mi Venezuela no la dejo por nada, porque nosotros tenemos un lema, ‘Maracaibo es Maracaibo y lo demás es monte y culebra’. En este momento en Venezuela, todas las familias tienen a alguien que dejó el país”.

Antes de abandonar su ciudad, recordó que por tres días esperó en una estación de combustible para cargar 40 litros de combustible. A pesar de ser un país productor, el elemento es escaso porque ya no está producción que se desarrollaba antes.

Hasta hace dos meses Finol trabajaba por su cuenta como comerciante, oficio que comenzó a ejecutar luego que hace tres años cerrara la compañía en la que prestaba servicios. Expresó que la situación comenzó a ser difícil desde el 2012 y luego solo se agravó, porque “el gobierno poco a poco fue acabando con todo”.

Su hermana tiene leucemia y su preocupación es que cada vez es más complejo conseguir medicamentos por su alto costo. Entre los seis hermanos la ayudan e intentan traerla a Chile, “si la dejamos allá, es condenarla, pero no me la puedo traer de la manera en que me vine”.

“Mi hijo un día me llama y me dice que es más fácil que me venga a Chile, a que me esté enviando dinero porque la plata no alcanza. Pero no me quería ir, allá está mi hermana enferma y mi otro hermano que vive aquí también me convenció de viajar y trabajar para enviar ayuda. No quería hacerlo, pero convencieron y pregunté cuáles eran los pasos para seguir”, manifestó Finol.

Tras tomar la decisión, se subió hasta un vehículo a la frontera con Colombia y en bus llegó a Cali. Ahí le tocó caminar y conoció personas en la ruta en su misma condición, formó un grupo y cuando miraba hacia atrás, veía a más de 50 personas que venían a los lejos caminando como él.

“Nos demoramos 15 días en llegar a Arica y lo más difícil fue desde Perú a Chile, nos tocó caminar por unas montañas, no sabíamos dónde estábamos. Preguntando nos decían que llegáramos hasta unas luces, que siguiéramos por la orilla de una playa hasta otras luces y cruzamos a Arica. Ahí unos chilenos muy buenas personas nos embarcaron en un bus hasta Antofagasta y aquí esperamos a realizarnos el examen PCR para continuar hasta la zona central”, concluyó.

 

1 Comentario

  1. Ingeniero petrolero venezolano
    No conoce ni la Tabla Periódica de los Elementos. Falsificar los títulos universitarios.

    Realidad de realidades

    DISIERNE inteligente

    Chile cuidada tu casa y quien entra en tu casa
    Debe respetar a CHILENOS Y CHILENAS siempre…. SI. o . SI.. ..

    Esa avalancha de inmigrs tes
    No es Correcto para. Chile 🇨🇱
    🇨🇱 🇨🇱

    DISIERNE inteligente 🧠

    Ok
    Ok

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