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lunes, 25 mayo, 2026
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Destacable labor

“Escuelita Chepuja”: El proyecto comunitario que combate la desigualdad educativa en el campamento Altamira de Antofagasta

La iniciativa que ya tiene seis años de trayectoria implementa un modelo pedagógico basado en el afecto que hoy entrega estimulación temprana, alimentación y preparación universitaria a cerca de 80 estudiantes del sector. La iniciativa de la Corporación Cultural La Toma comenzó como un punto de lectura dominical en los cerros de Antofagasta y se convirtió en una red de apoyo escolar y social.

En el 2020, con el mundo paralizado por la pandemia del Coronavirus, en los cerros de Antofagasta nació “La Escuelita Chepuja”. Esta organización comunitaria, de la Corporación Cultural La Toma, combate la desigualdad educativa en el campamento Altamira, con un modelo pedagógico basado en la disciplina como consecuencia del afecto que desarrollan estudiantes con sus profesores y profesoras. A lo largo de sus seis años de trabajo social, esta iniciativa autogestionada ha transformado la realidad de niños, niñas y adolescentes de esta comunidad a través de programas de estimulación temprana, nivelación escolar y preparación para estudios superiores.

En las clases participan desde niños de un año hasta jóvenes de 18, quienes se integran a un espacio dedicado exclusivamente a la escuela dentro del campamento. La sala se divide en estaciones en las que simultáneamente se dictan asignaturas como matemáticas, inglés, historia y comprensión lectora. La presidenta de la Corporación Cultural La Toma, Marcela Mercado, explicó que la forma de trabajo contempla metodologías como la impartida por Elena Martínez, Magíster en Educación, quien enseña inglés de manera lúdica e integral como estimulación temprana a los estudiantes más pequeños.

Al mismo tiempo, la escuela es capaz de entregar acompañamiento personalizado para estudiantes que están ad-portas de postular a la universidad. Uno de estos casos es guiado por Francis Espinoza, doctora y académica, quien con tutorías y otras colaboraciones apoya el camino de ingreso de los estudiantes.

“NINGUNO QUEDA ATRÁS”

“La Escuelita Chepuja” genera un impacto multidimensional en la comunidad a la que sirve, ya que no solo reduce la desigualdad de acceso a herramientas educativas, como, por ejemplo, una alianza con la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica del Norte para asegurar cupos en el preuniversitario, también ayuda con la alimentación al proporcionar desayunos antes de iniciar las clases los fines de semana.

Los frutos de todo este trabajo formativo pudieron apreciarse el domingo que celebraron el Día del Alumno. Marcela Mercado relató que esa mañana, los jóvenes mayores ayudaron a preparar los alimentos y luego los distribuyeron con cuidado a los más pequeños. “Ninguno comía antes que otro, ninguno quedaba atrás. La escena parecía sencilla, pero contenía una pedagogía silenciosa: aprender también es servir”, explicó la presidenta de la corporación cultural.

La escuela partió con la idea de habilitar un punto de lectura dominical en el Campamento Altamira. Sin embargo, la asistencia incondicional de un niño de siete años que confesó que deseaba aprender a escribir su nombre dio paso a la formalización del proyecto que reúne a cerca de 80 estudiantes. El nombre elegido, “Chepuja”, corresponde al fallecido poeta antofagastino Sergio Riquelme, quien integraba el club de lectura y manifestó con fuerza su amor por los libros y el saber.

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