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martes, noviembre 30, 2021

La desconocida historia de la Catedral de Antofagasta que cumple 150 años

Estructura ubicada en pleno corazón de la ciudad tuvo su origen en el periodo boliviano. Los archivos de la iglesia rescatan la historia local, describen la vida de los pueblos en Alto Loa en el periodo de la Conquista y guarda cartas de Eloísa Zurita, precursora del feminismo en el Norte Grande. En el templo está enterrado el primer obispo de Antofagasta, Luis Silva Lezaeta.  

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Este jueves la Catedral Metropolitana de Antofagasta cumple 150 años como símbolo religioso, arquitectónico e histórico de la región. Desde su origen durante la época boliviana, el templo está ubicado frente a la Plaza Colón y gracias al archivo reunido durante más de un siglo, es posible conocer datos de la vida de los pueblos de Alto Loa en el periodo la Conquista y la Colonia, se describen detalles de la Matanza de 1906 y guardó cartas de la precursora del feminismo en el Norte Grande, Eloísa Zurita. Además, el historiador Carlos Araya contó que en la casa parroquial de la iglesia pernoctaron las autoridades chilenas en la ocupación del territorio y que la Catedral sirvió como refugio para víctimas de la Matanza de la Plaza Colón y del Golpe Militar en 1973.

Primer templo de Antofagasta, 7 de diciembre de 1880 | Foto cedida
Primer templo de Antofagasta, 7 de diciembre de 1880 | Foto cedida

Araya trabaja en la preservación del patrimonio religioso de Antofagasta en la Parroquia San José Catedral y ha revisado de manera completa la historia documental del templo, la que se entrelaza con el progreso de la vida en la ciudad. “Esta iglesia registra una historia trágica con el fuego”, explicó. Las tres estructuras anteriores al actual edificio sufrieron incendios y actualmente agrega los días 12 y 25 de noviembre del 2019, junto al 8 de marzo del 2020, cuando las puertas de la catedral fueron quemadas. “Me han preguntado mucho por eso y creo que no empaña el movimiento, fueron hechos aislados y la mayoría de las personas que salimos a marchar, lo hicimos porque queríamos cambios en el país y esos episodios empañan el movimiento social. Tengo muchos amigos que están muy conectados con eso y no quieren nada con la iglesia, pero reconocen que aquí existe un valor histórico patrimonial muy potente”, dijo respecto de la historia reciente.

El historiador relató que en 1871 se erigió canónicamente la catedral, dependiendo del Arzobispado de La Plata de Bolivia, que actualmente corresponde a la ciudad de Sucre. El primer templo fue una capilla sencilla construida por el primer párroco, Juan José Mendoza, quien dependía de Cobija. En 1874 se construye un segundo templo que duró hasta 1880, que fue destruido por el fuego, y que al costado sur tenía la casa parroquial y al norte, una escuela municipal en terrenos del gobierno boliviano.

Altar del Mes de María celebrado en el segundo Templo Vicarial de Antofagasta, 8 de diciembre de 1893 | Foto cedida
Altar del Mes de María celebrado en el segundo Templo Vicarial de Antofagasta, 8 de diciembre de 1893 | Foto cedida

Patrimonio

“En el contexto de la Guerra del Pacífico, fue el lugar donde pernoctaron las autoridades chilenas de la ocupación. El padre Marcelo Pizarro, quien desde el 2012 es el padre de esta parroquia, tiene la idea de que, si bien es un edificio con significado religioso, es importante difundir su valor histórico y artístico. Por ejemplo, el 14 de febrero de 1879, cuando desembarcan las tropas chilenas, lo primero que hacen es formarse afuera de la Catedral y tenemos la foto de eso en el archivo”, manifestó.

Tras el incendio, en 1883 colocaron la primera piedra del tercer templo que funcionó hasta el 15 de noviembre 1906, cuando el fuego vuelve a quemar la iglesia. “Es importante recordar que el 6 de febrero de 1906, en la matanza de la Plaza Colón, don Luis Silva Lezaeta estaba en una reunión con los gerentes del ferrocarril y al regresar y encontrarse con la escena de obreros muertos, mujeres y niños abrazados a los cuerpos, ordenó abrir las puertas para proteger a los sobrevivientes invocando el derecho de protección de la iglesia”, señaló el historiador.

Plaza Colón dos días después del incendio que el 15 de noviembre de 1906 consumió el segundo Templo Vicarial (18 de noviembre de 1906) | Foto cedida
Plaza Colón dos días después del incendio que el 15 de noviembre de 1906 consumió el segundo Templo Vicarial (18 de noviembre de 1906) | Foto cedida

Una de las características de la actual construcción es que se trata de una de las primeras iglesias del Norte Grande que tiene estructura de fierro. “Los tres templos anteriores eran bonitos, pero eran de Pino Oregón, barro, caña de Guayaquil y alguna plancha galvanizada. Como Silva Lezaeta estaba preocupado por los incendios, trabajó con los hermanos Orchard en la fundición, ellos hicieron los planos y con los arquitectos Emilio Doyère, Luis Jacobs y Jaime Pedreny, el 16 de noviembre de 1907 se coloca el primer machón de acero. En el archivo incluso tenemos la foto de los tijerales de 1907”, indicó.

Estado de la armadura de acero del tercer Templo Vicarial el 20 de abril de 1908. En el fondo se ve la capilla provisional | Foto cedida
Estado de la armadura de acero del tercer Templo Vicarial el 20 de abril de 1908. En el fondo se ve la capilla provisional | Foto cedida

El templo se consagró el 16 de julio de 1914 y se inauguró oficialmente el 17 de septiembre de 1917. Su arquitectura es neoclásica, aunque tiene elementos góticos como los arcos y columnas estilo corintio. Hace un tiempo se difundió la información de que arriba de la iglesia estaban los números 666, pero Araya explicí que el primero es el símbolo de la fe, luego una cruz y al final un sagrado corazón que tienen guirnaldas de flores, dando el efecto de la forma de un seis.

Vitrales históricos

El profesional que trabaja en la preservación precisó que, al comparar las catedrales en Chile, la de Antofagasta aparece con pocas imágenes o santos, pero advirtió que el fuerte de este templo son los vitrales. “Se trata de 15 Misterios del Rosario, la Muerte de San José (patrono de la Arquidiócesis) y el de San Miguel, custodio del templo. Se encargaron a Múnich (Alemania) y llegaron en barco en 1913 y está descrito todo el proceso desde que salen de Alemania, cruzan por el Cabo de Hornos, llegan a Valparaíso y se envían a la región. Cuando llegan al puerto de Antofagasta, los traen a la puerta de la iglesia en carretas tiradas por yuntas de bueyes y se armaron pieza por pieza con la única tecnología que había, andamios de madera”, contó Araya.

Entre las imágenes patrimoniales, está el Señor de la Buena Esperanza, la de mayor devoción; el Calvario que hace unos años sufrió un atentado y fue restaurado. También hay una Dolorosa de madera con ojos de cristal y lágrimas de vidrio, la segunda más antigua de Antofagasta que aparece registrada por primera vez en 1894 y que nunca se ha movido del templo. También hay una imagen de la Virgen de Andacollo sobre la que no existe registro de ingreso a la parroquia, data de 1904 y su autor es desconocido.

 

Hechos importantes

Según los registros del archivo, el historiador mencionó que los primeros días del Golpe de Estado la parroquia abrió sus instalaciones y prestó espacio a organizaciones de Derechos Humanos y de presos políticos, “algo que puedo contar de manera bastante personal, porque mi madre vino cuando mi papá fue preso en el Golpe de Estado. Avanzando en el tiempo, en el estallido social cuando se conforma esta agrupación de las Madres de la Plaza Colón, una de las primeras instituciones en ayudar a quienes luchan por la defensa de sus hijos fue esta parroquia con el padre Marcelo. Eso va en la misma línea de lo que hizo Luis Silva Lezaeta cuando hace más de 115 años defendió a los obreros. Junto con prestar las instalaciones para que ellas se reúnan, algo importante es el acompañamiento espiritual”.

En 1999 se realizó la última restauración importante y cuando la obra estaba casi lista, uno de los maestros que estaba desarmando los andamios, raspó sobre el retablo del altar mayor y sin querer encontró la pintura que ahora se observa. Su autor es desconocido y representa a la sagrada familia.

Primer obispo de Antofagasta

En la zona delantera y al costado izquierdo al ingresar a la Catedral se encuentra la tumba del primer obispo de Antofagasta, Luis Silva Lezaeta, quien ocupó el cargo durante un año, desde el 3 febrero de 1928 hasta el 29 de mayo de 1929. Sin embargo, Silva Lezaeta llegó en 1883 a Antofagasta y por un periodo de diez años que estuvo en Sucre, Tarapacá, Copiapó y retorna a la ciudad. Nació en Colchagua y tenía formación como historiador, por ello se preocupó de llevar un registro de todo lo que era posible.

“Además, la primera institución que fundó una organización en defensa de los derechos de los obreros fue la iglesia con Silva Lezaeta, con la Sociedad de Obreros San José, el 19 de marzo de 1889. En su testamento, dice que quiere ser enterrado en el mausoleo de su familia en el Cementerio General, si no era posible, en el mausoleo de los padres del Corazón de María en el Cementerio General, si tampoco era factible, en el mausoleo de la Sociedad del Sagrado Corazón de esta parroquia en el Cementerio General y en su defecto, en esta iglesia, al costado derecho de la nave central. Él muere el 21 de mayo 1929, fue la única vez en la historia de la ciudad en la que se suspendieron los festejos del 21 de Mayo, hito que ese año cumplía 50 años y 25 desde que se firmó el Tratado de Paz con Bolivia. Fue enterrado en la parte trasera de la iglesia, donde actualmente hay una figura del padre Hurtado y tras la última gran restauración, lo trasladan hacia la zona delantera”, precisó.

La importancia de esto obispo, agregó, pasa desde lo religioso hacia el desarrollo de la ciudad, ya que llegó a Antofagasta tres años después de la ocupación y se hizo cargo de visitar a los presos, ir a los colegios y fundar escuelas como los colegios San Luis y Belga Inglés, del que luego salió el actual Instituto Santa María, además impulsó el asilo de ancianos y tuvo injerencia en el hospital de la época. “Él practicó un catolicismo social, adelantándose incluso a la Rerum novarum del Papa Leóm XIII que inicia la doctrina social de la iglesia”, destacó el historiador.

“No más alto que la catedral”

En 1927 se inauguró el edificio de Correos de Chile, frente a la Plaza Colón, estructura que originalmente era diez metros más alta que la Catedral. Pero en la época, no era posible que un edificio civil fuese más alto que la iglesia y a pesar de que ya existía la separación de la Iglesia con el Estado, la torre del Correo disminuyó su altura para evitar inconvenientes.

Sus objetos patrimoniales no son numerosos, pero sí muy importantes, dijo. El sagrario, lugar que resguarda el santísimo sacramento fue encargado a París (Francia) y todo lo que es antiguo se trajo desde Europa. “También está la Cruz de Balmaceda, que el presidente Balmaceda envió como regalo en 1886 y que estaba en La Moneda, pero que no la trajo cuando estuvo de gira por el norte. En el retablo del altar mayor hay tres imágenes que fueron traídas desde Barcelona (España), que corresponden a La Purísima, el Sagrado Corazón y San José. Más arriba está San Miguel matando a un demonio. Todavía está el altar donde asistía a rezar Eloísa Zurita, precursora de la defensa de los derechos para la mujer”, sostuvo Araya.

Aún conservan la custodia de Cobija, de finales del siglo XIX, que pertenecía a la Iglesia Santa María Magdalena de Cobija, la parroquia boliviana más importante que tuvo el departamento del litoral. En 1887 después del terremoto y maremoto se desarma el templo trasladándose a Gatico y el objeto ahora está a resguardo de la Catedral.

El archivo de la Catedral

Sobre el cuantioso archivo que guarda la historia de Antofagasta, Carlos Araya declaró que el 23 de junio tuvo una reunión formal con el arzobispo, monseñor Ignacio Ducasse, quien le aseguró que pedirá el retorno de los documentos a la Universidad de Antofagasta, ya que es patrimonio del Arzobispado. Este archivo es el fondo documental más importante de la macrozona norte de Chile, contiene seis mil unidades documentales compuestas por cartas, fotos, documentos, diarios, revistas, junto al Libro de Varias Hojas que relata la vida en los pueblos del Alto Loa en la Conquista, Colonia y periodo republicano. Están los libros de oficios que describen la Matanza de la Plaza Colón, cómo se fundaron las primeras organizaciones obreras en la ciudad y “por eso me alegré cuando monseñor Ducasse me dijo en la última reunión que solicitaría el archivo formalmente. Cuando esto ocurra continuaré con el trabajo de recuperación, registro, catalogación y conservación preventiva porque es una tarea que nunca se había hecho. Por ejemplo, encontramos cartas manuscritas de Eloísa Zurita, quien fue una de las primeras feministas del Norte Grande. Esto lo compartí con las Madres de la Plaza Colón y estaban contentas porque ella también venía a rezar a esta iglesia, y eso pone de manifiesto que la Catedral es patrimonio histórico de la región y el país”, concluyó.

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