A pocos días de que la región reciba a autoridades, empresas, ONGs y comunidades indígenas de dieciocho países, la conferencia organizada por la OCDE, el Gobierno Regional y la Universidad Católica del Norte, adelanta uno de sus hitos centrales. “Esta guía no nació en un escritorio, partió en Antofagasta en 2017 y se sustenta en más de 20 estudios de caso y una base de datos de unas 100 regiones mineras de la OCDE”, dice Enrique Garcilazo, jefe de la Unidad de Desarrollo Regional y Rural de la OCDE quien además destaca cómo las nuevas directrices internacionales buscan cerrar la brecha entre el crecimiento económico y la calidad de vida local, y cómo la Región de Antofagasta es un punto para observar en esta red.
Tres dimensiones, doce lineamientos
Según la OCDE, sus regiones mineras tienen un PIB per cápita 2% superior y una productividad laboral 6% mayor que las regiones rurales, y su PIB per cápita creció en la última década a más del doble del promedio. Sin embargo, muestran menor diversificación, innovación, esperanza de vida, crecimiento demográfico y participación laboral femenina, y siguen entre el 20% de las regiones con más emisiones de gases de efecto invernadero.
Tras estas observaciones el documento propone en lo económico, diversificar más allá de la minería, ampliar oportunidades para la mano de obra local, vincular pymes, emprendedores e innovación con actividades de mayor valor agregado y retener riqueza e ingresos fiscales en el territorio.
En lo social, reforzar la cohesión comunitaria ante la llegada de trabajadores temporales, mejorar el acceso a servicios y vivienda, e integrar la minería en la planificación local con participación de comunidades y pueblos indígenas.
En lo ambiental, aprovechar la minería baja en emisiones y la economía circular, ampliar la participación local en las evaluaciones de impacto ambiental, planificar el cierre de minas de forma temprana y fortalecer la transparencia y el monitoreo comunitario.
El eje transversal es que gobiernos regionales y locales actúen de forma anticipada y articulen al sector público, las empresas y la sociedad civil. Sin esa coordinación, advierte la OCDE, surge el rechazo a la minería.
“Estos lineamientos para nosotros no son teoría: la EMRA, que es la respuesta que hemos creado al alero de este trabajo con la OCDE, demuestra que se pueden convertir en política pública. Con un modelo en que las compañías diseñan y el Gobierno Regional financia más rápido, hoy tenemos postas rurales, Cesfam y jardines infantiles donde antes había brechas. El desafío es que esto trascienda los ciclos políticos”, afirma el Gobernador regional Ricardo Díaz.
Antofagasta, caso a observar
Con la minería explicando el 72% de su PIB, Antofagasta llegó a tener la tasa de desempleo más alta del país, con un récord de 10,9% en 2018. Hoy está unos 3 puntos bajo el promedio nacional y entre las regiones con menor desocupación. En los paneles que seguirán al lanzamiento, la región aportará su Estrategia Minera para el Bienestar (EMRA 2023-2050).
La rectora de la UCN, Dra. María Cecilia Hernández manifestó la importancia de acompañar este trabajo que viene desde el año 2017 y con evidencia. Destacó que las universidades regionales son el puente para que estas directrices se traduzcan en capacidades instaladas: investigación aplicada, formación para las nuevas demandas de la industria y datos para medir si el bienestar llega a las personas.
La Conferencia que cuenta con el apoyo de Escondida-BHP, Antofagasta Minerals, Novandino, Aguas Antofagasta, El Abra y Glencore superó ampliamente las expectativas en su convocatoria y el aforo está completo. Por eso, sus organizadores indican que quienes no hayan podido asistir, podrán seguir la transmisión a través de Soy TV y EMOL TV.
“Esta conferencia es una oportunidad para mirar juntos cómo el desarrollo minero se traduce en bienestar: más empleo local, cuidado del agua y del medioambiente, salud, educación y mejores espacios públicos. Compartir experiencias con otras regiones mineras del mundo nos ayudará a seguir avanzando en conjunto, Estado, empresas, academia y comunidades”, señala Cristian Rodríguez, director del Instituto de Políticas Públicas de la UCN.
La cuenta regresiva se acorta, y la región de Antofagasta pronto tendrá al mundo minero observándola no solo por su industria, sino por cómo piensa vivir su futuro.












