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jueves, julio 7, 2022

Papás por ocho meses

Una de las soluciones de emergencia para acoger a un menor que vive la vulneración de una familia en conflictos con drogas, alcohol u otros problemas, son las Familias de Acogida Especializadas, FAE. Los niños son llevados a grupos familiares -sean o no de lazos sanguíneos- para dar ese amor y preocupación que no pueden tener momentáneamente. En la región, varias familias postulan a ser parte del programa, pero deben enfrentar que será por un tiempo limitado. Tarde o temprano, lo tendrán que entregar. Por Ignacio Araya

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La familia de Mitchel Carvajal (38) y Lisette Pérez (38) ya tenía cuatro hijos cuando volvieron a sentir esa necesidad de dar amor a otro bebé. Fue en 2019: en las noticias, un reportaje mostraba la cruda historia de los niños que eran abandonados en los hospitales a merced de la incertidumbre misma. El reportaje contaba que un grupo de psicólogos junto a un médico psiquiatra se daban el tiempo de ir todos los días a ver estos bebés sin padre ni madre conocida.

-Y todos los días les entregaban amor y vieron que ayudaba mucho en la parte cognitiva, motriz, una serie de áreas de los niños- cuenta hoy, tres años después, Lissette. Sentada junto a su esposo bajo la sombra de un árbol en una plaza de la población Coviefi de Antofagasta, de fondo se escuchan las risas de sus niños jugando en el pequeño parque modular que lo rodea.

El reportaje les quedó dando vueltas a Lisette y Mitchel. Buscaron en redes sociales y dieron con el concepto de “familias de acogida”. Gente que puede albergar momentáneamente a un menor de edad -puede ser un lactante, o un adolescente- ya que sus padres biológicos no pueden debido a que su tenencia arriesga una vulneración para el niño.

¿Había esto en Antofagasta?, se preguntaron. Y sí. Se inscribieron, fueron evaluados en su idoneidad cumpliendo los requisitos de rigor, quedando a la espera de que surgiera la necesidad de un acogimiento, hasta que finalmente fueron contactados.

Hasta hace un año atrás, Lissette tenía en brazos a un bebé que lo necesitaba urgentemente.

Es febrero de 2022, y Lissette ya no lo tiene. La regla es así: las familias de acogida, ejercen los cuidados de manera temporal, pudiendo o no mantener el contacto.

Acoger una vida

Las FAE -Familias de Acogida Especializadas- se hacen cargo de niños, niñas y adolescentes cuando la vulneración a la que están expuestos no permite que sus padres lo hagan directamente. La justicia puede determinar la intervención de las FAE en el caso que se acredite que un niño está sufriendo vulneración, y ahí comienza el trabajo de buscar una familia.

Hay dos tipos: extensas, cuando se busca una rama de la familia biológica -abuelos, tíos-, o externas, cuando no hay vínculos sanguíneos. En este caso, uno de los requisitos es que el niño a cuidar debe ser menor en edad al último de la familia postulante. Suponiendo que la preadolescente tiene 12 años, pueden acoger a otro niño de hasta 11 años. Si el grupo familiar no tiene hijos, puede recibir a infantes de 0 hasta los 17 años.

El nuevo servicio Mejor Niñez entrega los lineamientos técnicos y supervisa el cumplimiento de la familia de acogida, mientras que la fundación a cargo del FAE hace la evaluación de los padres. En la región hay dos programas FAE, uno en Antofagasta y uno en Calama. El programa cubre niños de la capital regional, Mejillones y Taltal. Hasta enero de 2022, cinco familias de acogida externas, esperaban concretar un acogimiento, según la necesidad levantada por tribunal de familia.

El número de familias interesadas en acoger a un niño ha ido aumentando a medida que se tiene conocimiento de este programa, que en Antofagasta está presente desde 2014. En 2022 hay 13 familias habilitadas para ello, mientras que hace tres años, apenas un par estaban calificados.

Los procesos pueden ir desde los 6 a los 18 meses, pero idealmente deben ser breves. En las charlas previas se explica el paso a paso y las específicas características de este cuidado transitorio, porque si una familia quiere adoptar, deberían inscribirse en una unidad de adopción, no en un FAE.

Amor

La familia Carvajal Pérez recibió a B. en marzo de 2021, cuando era un lactante que recién había sido dado de alta desde el hospital y como prematuro extremo, con solo 26 semanas de gestación. Sufría varias complicaciones asociadas a su nacimiento como problemas físicos y neurológicos, y una delicada oxígeno-dependencia. Apenas salió del hospital, y tras los trámites de rigor, llegó a la casa de esta familia antofagastina.

-Cuando lo vimos y las matronas nos entregaron al bebé en nuestras manos, fue amor a primera vista-recuerda Mitchel.

En el hogar, B. fue recibido con ropa, cuna, y una familia que lo esperaba con ansias. Lisette, como matrona, podía hacer frente a una emergencia, y la Teletón los apoyó con la rehabilitación. La fundación los acompañó en terapias físicas para el bebé, además de terapias psicológicas durante el proceso. La semana, de lunes a viernes, transcurría entre el hospital y el instituto de rehabilitación. Lisette recuerda esos primeros días.

-Uno ve el cambio rotundo de los bebés con el amor. Una vez le tocó hacerse una resonancia y lo tenían que anestesiar. Post anestesia, él se descompensó. Tuvieron que darle oxígeno, suero y vino una enfermera y dijo ‘salgan de acá, este niño quiere a su mamá’ y me lo pasaron. A los cinco minutos, él estaba calmado, con su ritmo cardíaco bien, la respiración.

El guardador dice que a sus hijos les cambió la vida. Pero el tiempo pasaba, y la incertidumbre de los días concluyó el 18 de septiembre. Les avisaron que hasta el 24 del mismo mes el niño sería enlazado con una familia adoptiva.

Adopción

Mónica Urquhart, directora regional de Mejor Niñez -organismo que reemplazó al Sename-, explica si bien se forma un vínculo entre los menores y sus familias de acogida, se les prepara previamente que asuman desde un inicio que se trata de cuidadores momentáneos, hasta que puedan entregarse a una familia.

-Se ve la tristeza, la pena, pero también la alegría de saber que ese niño toma un destino y un futuro totalmente diferente. Ellos están realmente preparados para esto, la idoneidad emocional es muy importante en ese sentido.

Para que una familia pueda considerarse apta para un proceso de acogimiento, primero se toman en cuenta elementos como la estabilidad emocional, económica y además, tener el tiempo necesario para cubrir las necesidades de crianza y educación del menor. Si ellos vienen saliendo de una situación de vulneración, el objetivo -señala Urquhart- es que lleguen a un concepto de familia. Amor, cariño.

-Hemos visto casos en los cuales se encariñan con el niño, no los quieren entregar y ahí viene el otro proceso, de entrar a calificarse y que evalúen para poder postular a la adopción de ese niño, convertirte en el padre y no en el cuidador.

-¿Es frecuente que pase?

-Muy poco. De los casos que me ha tocado ver, de familias de acogida, ellos tienen muy claro en lo que están.

Mejor futuro

Los Carvajal Pérez lo tenían claro.

-Hay un montón de sentimientos, de angustia, de tener que desprenderte, desapegarte de él, pero también sabíamos que tendría un buen futuro. En ese aspecto, Mejor Niñez trata de poner los mejores padres. Lo único que dijeron es que era un médico, entonces con todas las patologías que tenía, en saber que lo estaban esperando hace tres años… entonces todo eso a una la deja tranquila, pero con el sentimiento que uno tiene de amor- narra Lissette.

Mitchel se pregunta si volvería a padecer el sufrimiento posterior a la entrega del bebé. El saber si está bien, si comió, si tal vez pasó una buena noche o si se estará acostumbrando a su nueva y definitiva familia. Y responde que sí, porque el programa fue bueno para B. Ser FAE, dice, es maravilloso y lo que hay que pensar, es actuar en pos de los niños. Si el sistema es tan malo y puede fallar en la protección de sus derechos, es tiempo de dejar de preocuparse y empezar a ocuparse del problema, aunque implique ese tremendo vaivén emocional de la alegría infinita y la abismante pena del vacío.

Un día, los padres le preguntaron a la hija menor de los Carvajal Pérez (7), si extrañaba al que fue su hermanito de acogida por tan corto tiempo.

-Y me dijo que sí. Pero cuando lo extraño -dice-, le pregunto a Dios, y él me dice que está muy bien.

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