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lunes, 4 mayo, 2026
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Entrevista

“Si se aprueba tal como está, los beneficiados serán las grandes empresas y fortunas del país”: Senador Araya y proyecto de reconstrucción

El legislador advirtió que la iniciativa del Ejecutivo actúa como una "reforma tributaria encubierta" y cuestiona la falta de incentivos reales para las pymes y la clase media. Además, señaló que la mejor manera de ayudar a los damnificados por los incendios sería dividir el proyecto para agilizar las ayudas. En ese sentido, explicó su rechazo a la reducción del impuesto corporativo y preguntó de qué manera se garantizará el reintegro de esa menor recaudación.

El senador Pedro Araya (PPD) manifestó su preocupación frente al proyecto de reconstrucción impulsado por el gobierno. La iniciativa presidencial busca ir en auxilio de las familias damnificadas por los incendios, sin embargo, el legislador advirtió que el texto contiene una serie de temas que no tienen nada que ver con la reconstrucción y, en ese sentido, dijo que lo mejor sería dividir el cuerpo legal. Araya sostuvo que, a su juicio, se trata de una reforma tributaria encubierta que, de aprobarse tal como fue presentada, solo favorecería a las grandes empresas y fortunas del país.

“Llevar esto como una ley miscelánea es muy complejo, porque el proyecto se envía para ayudar a las familias que lo perdieron todo en los incendios y nadie podría negarse frente a esa situación”, afirmó el senador. Pero sus observaciones pasan por las aristas con las que el Ejecutivo pretende reactivar la economía. El gobierno informó que, la iniciativa que entrará con urgencia a la Cámara de Diputados, entre otros aspectos propone la rebaja del Impuesto de Primera Categoría del 27% al 23% y la reintegración del sistema. La explicación es que esta rebaja no será para los dueños de las empresas, sino que actuará como un incentivo para la reinversión.

“No hay ninguna garantía de que la menor recaudación fiscal se recupere o de qué manera el Estado tendrá mayores ingresos. Además, el proyecto propone terminar con la exención de la franquicia tributaria que tienen los trabajadores para capacitación”, expuso el senador.

¿Cuál es su postura respecto del proyecto de reconstrucción que presentó el gobierno?

Estamos estudiando el proyecto, pero no hemos tomado una decisión todavía, en atención a que primero tenemos que ver qué es lo que pasa en la Cámara de Diputados. De buenas a primera, estoy para aprobar la idea de legislar, en la medida en que tengamos una conversación con el gobierno respecto de qué manera se corrigen, a mi juicio, ciertos problemas que presenta el proyecto.

¿Qué puntos no estaría dispuesto a apoyar?

Llevar esto como una ley miscelánea es muy complejo, porque el proyecto se envía para ayudar a las familias que lo perdieron todo en los incendios y nadie podría negarse frente a esa situación. Pero cuando uno empieza a ver la iniciativa tiene una gran cantidad de temas que no guardan relación entre sí y los que, a mi juicio, son bastante complejos de aprobar. Esto, porque en la práctica terminará con reforma tributaria encubierta y una pérdida de poder del Estado respecto a determinadas situaciones que dejan al país en un muy mal pie.

¿El proyecto debería dividirse?

Sí, porque por una parte tiene temas de reconstrucción, otros relacionados con una verdadera reforma tributaria, una reforma al Estado, reforma al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental, temas de propiedad intelectual. Son temas muy diversos que no guardan relación entre sí y que debieran tratarse en comisiones especializada y en tiempos distintos. La reconstrucción es urgente y podemos acordar en despachar esa parte de forma rápida, pero es muy complejo despachar las normas tributarias. A mi juicio es una reforma tributaria encubierta que tendrá como beneficiados a las grandes empresas y fortunas de nuestro país. No hay ninguna ayuda concreta que permita decir que con ella mejorará la vida de la clase media o se ayudará a las pymes. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con los temas ambientales, donde se está desdibujando absolutamente la institucionalidad ambiental que se ha construido a lo largo de los años. Y podríamos decir lo mismo respecto de propiedad intelectual.

¿Qué cambios lo dejarían conformes para revisar el proyecto en su mérito en el Senado?

Primero hay que decir que el proyecto del ministro Quiroz y del presidente Kast parte de una premisa absolutamente errada. Ellos parten desde una lógica en la que, si se rebaja el impuesto corporativo de 27 a 23 puntos, habrá mayor inversión y más empleo. Pero al revisar el proyecto, lo único que trae aparejado es una rebaja en el impuesto corporativo. Y que a partir de eso cree más empleo o tengamos nuevas industrias es una verdadera lotería, porque dependerá de la buena voluntad de las empresas. Tampoco se dice de qué manera estos menores recursos que recibirá el fisco se recuperarán. El ministro Quiroz y el presidente hoy día no nos pueden garantizar que producto de esta reforma habrá una mayor actividad económica en el país.

El gobierno por una parte habla de problemas de caja y levanta medidas para una menor recaudación. ¿Qué le indica aquello?

Lo que hay detrás de esto es que, primero, al gobierno del presidente José Antonio Kast se le cayó la careta. Ha quedado claro que a ellos jamás les interesó la clase media ni las familias más modestas. Lo que a ellos les interesa es resolver los problemas que están planteando los empresarios y las fortunas de Chile. Al mirar las medidas tributarias propuestas, todas apuntan a los segmentos más ricos de Chile. Por ejemplo, la baja del impuesto corporativo no beneficia a las pymes, sino a las grandes empresas. Dificulto que esta rebaja del impuesto corporativo tenga como resultado que Minería Escondida o el Grupo Luksic realice una mayor inversión en minería en la región. Lo segundo es que existe una serie de normas para disminuir impuesto en las donaciones testamentarias, un tema que afecta a los más ricos del país. La gran mayoría de los chilenos no paga impuesto a la herencia, solo lo hacen las grandes fortunas, como la familia del expresidente Piñera y aquí vienen beneficios directos para este segmento.

También hay un tema de repatriación de capitales que al final del día es una amnistía encubierta para dineros que las grandes fortunas tienen en el extranjero. No hay medidas concretas respecto al apoyo para las pymes. La única medida que rescato el proyecto es la que exime del pago de contribución a los mayores de 65 años, porque el resto deja una situación muy compleja al erario fiscal. No hay ninguna garantía de que la menor recaudación fiscal se recupere o de qué manera el Estado tendrá mayores ingresos. Además, el proyecto propone terminar con la exención de la franquicia tributaria que tienen los trabajadores para capacitación. Puedo estar de acuerdo en que probablemente ese beneficio en alguna época fue mal utilizado, pero hoy, con un mundo que cambia y que necesita trabajadores más capacitados que pueden hacerse cargo de nuevos desafíos como inteligencia artificial, no se establece ningún mecanismo que permita una mayor capacitación.

Otra propuesta es que el beneficio para la contratación de gente no tiene ninguna regla que exija que se trate de nuevas contrataciones. Podría ocurrir que empresas que ya tienen contratadas esas personas reciban una rebaja tributaria producto de una contratación existente. Por eso insisto en que hay una serie de temas que no guardan relación ni se condicen con el discurso del ministro Quiroz, si el Estado pasa por una tan mala la situación económica, ¿cómo es posible que pretenda dejar de recaudar cerca de US$ 4 mil millones?

¿Espera que el proyecto se sociabilice antes de presentarse en sala?

Una vez que la Cámara Diputados resuelva qué hará con el proyecto espero tener una conversación con el Ejecutivo para aplicar medidas de corrección. Por ejemplo, si existirá este beneficio tributario para la contratación de personas, que efectivamente sea respecto de quienes ingresan recién a trabajar. O ver de qué manera, en el caso de la rebaja del impuesto corporativo, se fuerza las empresas que se acojan a ese régimen a que reinviertan para crear más empleo y darle más dinamismo a la economía. Y lo mismo ocurre con lo que se está planteando con la invariabilidad tributaria, que dejará amarrada la posibilidad de nuevas recaudaciones fiscales por un período de tiempo bastante largo.

El presidente en su campaña no anunció iniciativas regionalistas, algo que hasta el momento no ha cambiado.  

Vemos que no hay una preocupación real por las regiones. No se ha dicho cuál es el impacto de esta menor recaudación tributaria en la región. Además, las medidas que hemos visto del gobierno son todas centralistas, que benefician a quienes viven en la Región Metropolitana. Basta recordar lo que ocurrió con los beneficios que se otorgaron para compensar el precio de los combustibles, que en la práctica no significó ayuda real a las regiones y que se concentraron más bien en la Región Metropolitana.

¿El Estado debió endeudarse para evitar que el alza llegara directamente a la comunidad?

Sí. Le hicimos ver al gobierno que era prudente mantener el nivel de endeudamiento. A diferencia de este slogan que está tratando de instalar José Antonio Kast, de que Chile estaba quebrado, lo que no es efectivo, lo pasa es que tenemos una situación que es compleja producto del escenario internacional, todavía contábamos con un margen de endeudamiento que permitiera que el MEPCO siguiera funcionando. Además, cuando hoy en ayudas producto de no utilizar el MEPCO se han gastado casi quinientos sesenta millones de dólares, resulta bien irrisorias las explicaciones que ha dado el gobierno. Es algo más bien de carácter doctrinario, dogmático y político que un sentido realidad de lo que está pasando en Chile.

El presidente también habló en campaña del recorte del gasto público con un cifra que busca cumplir. ¿Cree que el mandatario debió ser más flexible considerando que el recorte llegará a algunas ayudas sociales?

Sin duda. No sé en qué mundo está viviendo el ministro de Hacienda. O tal vez se entiende, porque como era una persona que estaba dedicada a asesorar grandes empresas, le daba lo mismo llegar y recortar, porque nunca veía el efecto práctico. Dificulto que presidente de la República como José Antonio Kast, quien además se dice un hombre de iglesias, quiere recortar la principal ayuda social que existe en Chile, la Junaeb. Se trata, probablemente, de la política pública más exitosa que hay en el país desde los años sesenta, que permite que muchos niñas, niños y adolescentes puedan alimentarse dignamente en el colegio. También dificulto que quieran hacer recortes en el área de la salud, con los tremendos problemas de salud mental que tenemos. Probablemente tenemos un ministro que es muy dogmático, que nunca ha trabajado en el Estado y que no tiene el sentido de realidad de lo que viven las familias chilenas.

¿Qué tan grave son los problemas comunicacionales del gobierno, sobre todo cuando se anuncian iniciativas que pasarán por el Legislativo?

El presidente José Antonio Kas tiene un problema con su equipo de comunicacional. No recuerdo un equipo que cometiera tantos errores en tan poco tiempo y con eso no necesita oposición. No pueden seguir cometiendo este nivel de errores, como hablar de que el Estado estaba quebrado, la Contraloría ya ordenó un sumario por esa situación. Se dan malas explicaciones de por qué tienen que subir los combustibles, entonces el equipo comunicacional que tiene que blindar al presidente, lo único que está haciendo es terminarlo de hundir.

¿Qué necesita el proyecto de reconstrucción para que sea aprobado en el Senado y que los beneficios lleguen a la comunidad?

Espero tener una conversación franca con el gobierno, sentarnos y ver cómo se corrige. Al final del día lo que ocurrirá, y en esto no se puede engañar a la gente, que si este proyecto se aprueba tal como está, los beneficiados serán las grandes empresas y fortunas del país. Y los que terminarán pagando la cuenta como siempre será la clase media y la gente más modesta. La menor recaudación que habrá producto de la baja de impuestos que paguen los más ricos, alguien tiene que cubrirla. Salvo que digan que el día de mañana como no tenemos plata habrá menos carabineros, cerraremos un hospital o no podrán pavimentarse las calles. Aquí hay una serie de situaciones que el gobierno no está calibrando y solamente está mirando de qué manera se favorece las grandes empresas. Este proyecto, en materia tributaria, es lo más regresivo que se ha visto desde que retornó la democracia. Se está pensando de nuevo en que los más ricos tendrán más beneficios.

¿Cree que si el gobierno falla con este proyecto será una derrota que lo inmovilice?

No lo creo, el gobierno está inmovilizado por otras cosas. Por ejemplo, no logra afiatar su equipo, todos los días su equipo de comunicaciones está “metiendo la pata”; los ministros peleando entre ellos y sin un discurso claro. No logran tener el control de la agenda y creo que este proyecto será una derrota legislativa, pero no será su gran derrota. A diferencia de lo que pasó con el gobierno del presidente Boric, que se había puesto el tema constitucional como la gran bandera de lucha, esto para el gobierno más bien es un tema doctrinario respecto de cómo abordar la economía.

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