De acuerdo a la Encuesta Mundial de Tabaquimo en Jóvenes, aplicada por el Ministerio de Salud, 3 de cada 10 jóvenes de la región de Antofagasta utilizó cigarrillos electrónicos durante el mes consultado por la medición, correspondiendo ello, a la más alta cifra del país y la que por cierto dobla el promedio nacional.
Así lo dio a conocer el Secretario Regional Ministerial de Salud, Rodrigo Medina en el marco de una exposición que congregó a dirigentes estudiantiles, profesores y autoridades y que se desarrolló en la Fundación Minera Escondida, en la Capital Regional.
Cigarrillos tradicionales
Medina destacó que a los antecedentes mencionados de hábitos asociados a los vapeadores, se suma el hecho que la referida Encuesta durante 2024 a escolares entre 13 a 15 años, señala asimismo que en el ámbito de los cigarrillos tradicionales, los jóvenes de la región también poseen el más alto porcentaje alcanzando un 30,4%, lo que resenta más de tres veces el promedio nacional.
Los cigarrillos electrónicos conocidos también como vaper o vapeadores son dispositivos que calienta un líquido para crear un aerosol que el usiario inhala. Poseen una batería que da energía a una bobina, un atomizador que calienta y evapora el líquido interno, el que contiene asimismo una mezcla de propilenglicol, glicerina vegetal, saborazantes y nicotina.
Daño pulmonar
El personero comentó que no se trata de productos inocuos o menos perjudiciales que los cigarrillos tradicionales, puesto que el vapor generado en el cigarrillo electrónico es un aerosol acompañado de sustancias tóxicas y metales pesados que en definitiva provoca alta adicción a causa de la nicotina, sustancia que altera el desarrollo cerebral. A ello se suma, dijo el hecho que su uso se asocia a inflamaciones severas e irritación de las vías respiratorias.
Al igual que los cigarros comunes – enfatizó – los vapeadores provocan daños en el sistema respiratorio, cardiovascular y en la salud oral. La evidencia muestra que el uso de los vapeadores aumenta la prevalencia del asma en adolescentes y adultos, contribuyendo a los cuadros de bronquitis crónica, asma y efisema pulmonar, entre otros.











