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viernes, 10 abril, 2026
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Nuevos antecedentes

“Al retractarme perdoné una vida, así que soy un héroe técnicamente, ja!”: atacante de Calama escribió que quiso cometer el hecho a fines de 2025

El cuaderno del imputado revela que la idea del ataque venía desde su infancia, cuando tenía entre 9 y 10 años. Ya durante su reducción, el joven habría señalado que “cumplió con lo que quería” y pidió que lo dejaran matarse, según consta en el expediente.

Se conocieron nuevas páginas del cuaderno incautado por la PDI en el domicilio del atacante del Instituto Obispo Silva Lezaeta, en Calama, documento que ya era una pieza central del expediente y que ahora suma registros que amplían la reconstrucción de su estado mental previo al ataque. 

Así lo detalla un reportaje de Mega Investiga, que accedió en exclusiva al contenido del cuaderno, donde el imputado dejó escritos personales, reflexiones y referencias directas a su intención de llevar a cabo el hecho. 

En una de las anotaciones más relevantes, el joven escribe en mayúsculas una sola palabra al centro de la hoja: “DIFUNDIR”, acompañada de una instrucción explícita para que el contenido fuera dado a conocer, lo que los investigadores interpretan como un manifiesto personal. 

En el mismo cuaderno, el estudiante afirma que la idea de ataques en masa lo acompañaba desde su niñez. “La idea de los ataques en masa ha estado en mi mente causando fascinación e intriga desde 2016-2017, mucho antes de investigar a fondo y de planear el mío”, escribió, situando el inicio de esa obsesión cuando tenía entre 9 y 10 años. 

En otra página aparece una referencia directa a un intento previo ocurrido a fines de 2025. “Durante uno de los últimos días de clases de 2025 estuve muy cerca de hacerlo… al retractarme perdoné una vida así que soy un héroe técnicamente, ja!”, consignó. 

El 26 de marzo de 2026, un día antes del ataque, volvió a escribir sobre su decisión. “Creo que llegó la hora, estoy listo con todo pero no mentalmente, he sido descuidado y he sido obvio por lo que es un milagro haber llegado hasta acá. Seguir posponiendo es un riesgo que no puedo tomar si en verdad quiero hacer esto”, señaló. 

En sus últimas anotaciones antes del hecho, el tono se vuelve más crudo. “Se siente raro comprar la ropa con la que voy a morir” y “¿mi mayor lamento? posponer tanto esto, debió haber ocurrido mucho antes”, escribió, junto a otras frases donde expresa la sensación de un punto de no retorno. 

Los hechos y los testigos

Eran cerca de las 10:00 horas del viernes 27 de marzo de 2026 cuando el patio del Instituto Obispo Silva Lezaeta funcionaba con normalidad en el marco de un “jeans day”, con estudiantes realizando actividades al aire libre. 

En ese contexto, distintos funcionarios observaron a un alumno cruzar el patio vestido completamente de negro, con una mochila y elementos que llamaron la atención de algunos presentes. Fue identificado como un estudiante de cuarto medio que había repetido de curso. 

Minutos después ingresó a un baño del sector poniente del establecimiento. Allí fue abordado por la inspectora María Victoria Reyes, quien le pidió regresar a clases. Desde el interior, el joven respondió “ya voy”, según los testimonios recogidos en la investigación. 

Segundos más tarde, el estudiante salió del baño portando un arma blanca y atacó directamente a la inspectora Reyes, quien murió en el lugar a raíz de la gravedad de las lesiones. 

Tras ese primer ataque, el joven avanzó hacia el patio del establecimiento, donde continuó la agresión contra quienes se encontraban en su trayectoria, hiriendo a una funcionaria y a tres estudiantes. 

Entre los lesionados se encontraba un alumno que presentó heridas de mayor gravedad, con un cuadro descrito en el expediente como similar al de la inspectora Reyes en los momentos previos a su fallecimiento. 

En ese momento, un estudiante del establecimiento se interpuso y logró reducir al agresor físicamente, sujetándolo hasta derribarlo al suelo. Esa intervención fue clave para frenar el avance de la agresión, según el expediente. 

Un funcionario que presenció la escena relató además que, mientras era contenido en el suelo, el estudiante repetía una frase que quedó consignada en la investigación: “Yo ya cumplí con lo que quería, déjenme matarme. Yo me tomé muchas pastillas”. 

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