La Región de Antofagasta, reconocida históricamente por sus altos ingresos y el dinamismo de la industria minera, enfrenta un escenario preocupante en materia de pobreza. Así lo advirtió el exseremi de Economía, Antonio Sánchez, durante su participación en el podcast Un Día Menos de Timeline.cl, donde analizó los indicadores publicados por el Ministerio de Desarrollo Social y Familia.
Según las cifras expuestas por Sánchez, correspondientes a 2024, la pobreza por ingresos en Antofagasta alcanza el 16,4%, apenas por debajo del promedio nacional de 17,3%. De ese total, un 7,1% corresponde a pobreza extrema y un 9,3% a pobreza no extrema.
“Hoy día estamos nosotros casi en el rango medio del país y eso para mí es preocupante, por cuanto Antofagasta durante todo el periodo del boom de la minería (…) siempre en ingresos lideró el país. Era la región que tenía la menor pobreza por ingresos de Chile y lejos, muy por debajo del promedio nacional”, sostuvo.
El exseremi aclaró que las metodologías de medición han experimentado modificaciones, por lo que las comparaciones históricas deben realizarse con precaución. Sin embargo, insistió en que la posición actual de Antofagasta contrasta con los indicadores que históricamente exhibía la región.
Migración y cambios demográficos
Durante la conversación, Sánchez planteó como una de sus hipótesis para explicar este fenómeno los cambios en la composición demográfica de Antofagasta, particularmente la salida de residentes y la llegada de población migrante en condiciones económicas más vulnerables.
“Las personas que llegaron a suplirla son personas de muchos menores ingresos que las que se van. Entonces, eso te baja el promedio”, explicó.
En esa línea, sostuvo que muchas personas extranjeras llegan a la región buscando mejores oportunidades económicas y que sus condiciones iniciales de vulnerabilidad podrían influir en los indicadores regionales.
Se trata, en todo caso, de una interpretación planteada por el exseremi durante la entrevista y no de una relación causal demostrada por las cifras presentadas.
Antofagasta registra el menor gasto social per cápita
Uno de los antecedentes que más llamó la atención del exseremi fue la distribución territorial de los recursos destinados a programas sociales.
De acuerdo con su análisis de la información ministerial, Antofagasta aparece con el menor gasto social per cápita entre las regiones del país, pese a mantener indicadores de pobreza cercanos al promedio nacional.
“Si nuestras condiciones de pobreza, de precariedad, no son las mejores del país, estamos en el rango medio (…) ¿por qué, en cuanto a la asignación de los recursos que se destinan a resolver los problemas de precariedad, estamos en el último lugar de Chile?”, cuestionó.
Sánchez reconoció que existen diferencias en la aplicación de programas y en los criterios de asignación presupuestaria. También advirtió que el indicador podría verse afectado por la utilización de proyecciones poblacionales basadas en el Censo de 2017, en lugar de los resultados del levantamiento de 2024.
“Puede ser que cuando se hacen los cálculos per cápita hayan errores. No lo puedo confirmar”, precisó, evitando dar por establecida una eventual inconsistencia metodológica.
Preocupación por niños fuera del sistema escolar
Otro de los indicadores abordados fue la proporción de niños, niñas y adolescentes registrados en el Registro Social de Hogares que no se encuentran matriculados en el sistema escolar.
Según los datos presentados durante el programa, Antofagasta registra un 6,4%, la proporción más alta del país en ese indicador, seguida por Tarapacá.
Sánchez sostuvo que este antecedente refleja la necesidad de mirar la pobreza más allá de los ingresos, incorporando factores como educación, salud, vivienda, seguridad social y redes de apoyo.
“Las personas que están en el ámbito de toma de decisiones, que están en actividad política, debieran leerlo y no solamente leerlo, estudiarlo, porque en base a eso es que se deben diseñar políticas públicas”, enfatizó.
Finalmente, el exseremi llamó a profundizar el análisis de los indicadores sociales y de la distribución de recursos públicos, especialmente en una región que concentra grandes inversiones mineras, pero que, según su evaluación, no ha logrado traducir completamente esa actividad económica en mejores condiciones sociales para toda su población.












