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viernes, 19 julio, 2024
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Columna de opinión

Mapuche Wiñon Antü: Retorno del Sol, Inicio de un Nuevo Ciclo

"La observación sistemática del cielo realizada durante miles de años, permitió identificar que entre los días 21 y 23 de junio, el Sol deja de avanzar hacia el Noreste, que las noches son más largas. Pero el día 24 de junio ocurre algo impresionante: este astro retorna hacia el Sur, se alargan los días, creándose la metáfora de que avanza a un paso de gallina: “kiñe xekan achawall wüñotuy ta Antü”: Gabriel Llanquinao Llanquinao y Gabriel Pozo Menares, Pedagogía en Lengua y Cultura Mapuche, Universidad Católica de Temuco

Estas fechas que vivimos tienen una importancia especial si se considera el conocimiento del pueblo mapuche. Estamos prontos a vivir el denominado Wiñon Antü –Retorno del Sol–, fenómeno producido el día 24 de junio de cada año, indicando que un nuevo ciclo comienza.

La observación sistemática del cielo realizada durante miles de años, permitió identificar que entre los días 21 y 23 de junio, el Sol deja de avanzar hacia el Noreste, que las noches son más largas. Pero el día 24 de junio ocurre algo impresionante: este astro retorna hacia el Sur, se alargan los días, creándose la metáfora de que avanza a un paso de gallina: “kiñe xekan achawall wüñotuy ta Antü”.

Existe otra observación vinculada con la aparición de las estrellas Gaw o Gawpoñü, que en conocimiento popular se conocen como las “Siete Cabrillas” y en lenguaje astronómico occidental como las Pléyades. Es a mediados de junio que, antes del amanecer, este hermoso cúmulo se levanta por el horizonte, titilantes y del tamaño parecido a la Luna. Esta visualización es perfecta, ya que se produce una alineación justo el día 24 de junio: en el mismo punto del horizonte donde aparece Gaw en la madrugada, es el mismo punto donde, minutos después, se levantará el Sol. Desde ese momento se producen acontecimientos tanto en el mundo terrenal como en el celestial: brotes y florecimientos, aumento de los cursos del agua, heladas nocturnas y matutinas; así como la observación de dos Wenulewfü (Ríos Celestes), el levantamiento matutino de Weluwixaw (Orión) y la expectativa de que justo este día también aparezca Wüñellfe (plateta Venus), ya que esto indicará que el año viene con abundancias.

Es importante destacar que muchos otros pueblos originarios ubicados hacia el Sur del hemisferio también han generado sus propias y originales observaciones, tanto en lo que hoy conocemos como Sudamérica, en Oceanía, en el sur de África. Y, por el contrario, para los pueblos del hemisferio Norte, estas conmemoraciones y celebraciones se realizan a fines de diciembre, lo cual explica que desde el 24 de diciembre y hasta el 1 de enero se releva la Navidad y el Año Nuevo, temporada festiva en que también nos abrazamos, salimos a las calles, hacemos estruendos para dar la bienvenida al nuevo ciclo. Es como estar viviendo un mundo ‘al revés’.

En Chile, de acuerdo con el último Censo de Población y Vivienda del INE, la cantidad de personas ‘indígenas’ es de 1.565.915 y, dentro de esa cifra, el 84% corresponde a quienes se declaran Mapuche. En el 16% restante se encuentran una diversidad de pueblos: Aimara, Rapa Nui, Licanantay-Kunza, Quechua, Kolla, Diaguita, Chango, Kawashkar, Yagan, Selknam, entre otros. Con estos datos, consideramos de suma relevancia que se deben revalorar y revitalizar los conocimientos de todos estos pueblos originarios, con medidas concretas a nivel local y nacional. Un primer avance fue declarar feriado el 21 de junio “Día Nacional de los Pueblos Indígenas”, con lo cual se espera avanzar hacia la generación de nuevas políticas que permitan valorar y respetar sus conocimientos, vida, territorio, cosmología.

Wiñon Antü es el inicio de un nuevo ciclo en la naturaleza, pero también en la sociedad. Es el momento perfecto para que pensemos sobre las acciones que debemos realizar para mejorar la enseñanza del conocimiento de los pueblos originarios, influir en las políticas públicas, para que en el corto y mediano plazo se consideren como ‘cultura viva’, con la expectativa de que esta sabiduría nos permita mejorar nuestras relaciones conflictivas y propiciar un reencuentro en momentos que las divisiones caracterizan el debate nacional.

¡Que el regreso del Sol nos traiga, entonces, esa necesaria luz!

 

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