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jueves, julio 7, 2022

Por un mal diagnóstico: antofagastino fue sometido a una estricta dieta con la que perdió siete kilos de manera innecesaria

Andrés Espinoza acudió un médico general quien, luego de evaluar sus exámenes, le indicó que padecía de resistencia a la insulina y le ordenó una dieta cetogénica, prohibiendo el consumo de lácteos, gluten y azúcar. De contextura delgada y una estatura de un metro con 87 centímetros, bajó desde los 81 a los 74 kilos. Sin embargo, en la revisión en Santiago una especialista le aseguró que no padecía la enfermedad y que retomara paulatinamente su alimentación normal.

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Durante casi un año, Andrés Espinoza (37) estuvo sometido a una estricta dieta que prohibía el consumo de lácteos, gluten y azúcar. Esto obligó al periodista a gastar mensualmente considerables recursos para adquirir los productos que le permitieran cumplir con la orden médica, ya que había sido diagnosticado con una resistencia a la insulina. Con una estatura de un metro con 87 centímetros y un peso de 81 kilos, en ese periodo bajó siete kilos y a pesar de que hacía ejercicio y mantenía una alimentación saludable, se sentía cansado y con poca energía, situación que comenzó a afectarlo anímicamente.

Sin embargo, luego de consultar con una especialista y realizarse exámenes en Santiago, ésta le confirmó que ni siquiera estaba cerca de padecer una resistencia a la insulina.

Titulado en la Universidad Católica del Norte, el periodista acumula más de diez años de trayectoria en medios de comunicación e instituciones públicas y privadas. Aclaró que por el momento prefiere evitar la identificación de nombres ya que, junto a un abogado, estudia qué tipo de acción podría iniciar para conseguir explicaciones por el mal diagnóstico y tratamiento.

Su caso comenzó en febrero del 2021, cuando acudió a la consulta de un médico general para realizarse un chequeo. Sostuvo que, tras un estudio completo de sangre y orina, le detectaron que “padecía una resistencia a la insulina, que es el paso previo a la diabetes. De inmediato el médico me indicó un tratamiento basado en una dieta cetogénica, libre de lactosa, gluten y azúcar”.

A esto siguió una cita con una nutricionista para la confección de una pauta alimenticia que, entre otras cosas, restringió el consumo de frutas, lácteos y carbohidratos. “La dieta fue muy estricta, radical, y me afectó mucho incluso a nivel mental, porque de un día para otro no pude comer más frutas, legumbres ni carbohidratos. Mi alimentación básicamente se conformaba de proteínas, carnes blancas, rojas y verduras. Tampoco ningún tipo de bebidas, solo infusiones”, detalló.

El profesional explicó que, además, cumplir con el tratamiento involucró la inversión de importantes recursos económicos, porque los productos libres de gluten, lactosa y azúcar tienen un precio elevado y hay poca oferta para adquirirlos.

En junio del 2021, la misma nutricionista lo envió a que se efectuara nuevamente un examen de sangre para evaluar los niveles de glucosa y determinar si existía alguna evolución. Los resultados, según lo que la profesional le comentó, mostraron que los niveles estaban mucho mejores y por ello, comenzó a incorporar de forma paulatina nuevos alimentos a su dieta.

Dudas

Cuando esto ocurrió, el periodista dijo que compartió lo que estaba viviendo con otras personas que también habían padecido de resistencia a la insulina. Y fueron ellos quienes le manifestaron que, a lo menos, era curioso el tratamiento que seguía, porque no consideraba ningún fármaco y todo giraba en torno al cambio alimenticio. Entre los comentarios recibió la sugerencia de que consultara una segunda opinión con un diabetólogo en un centro médico particular de la ciudad. Solicitó una hora con este especialista, la que fue agendada para tres meses más debido a la alta demanda de pacientes y la escasez de esta clase de especialidad en Antofagasta.

“Dije bueno, voy a esperar, pero cuando pasaron los tres meses y quedaban pocos días, la secretaria me avisó que el diabetólogo se fue de vacaciones y eso significaba seguir sin una fecha exacta para la atención. Como estaba bastante agobiado con el tratamiento decidí ir a Santiago, entendiendo que hay más especialistas. El tema fue mucho más rápido y obtuve una hora con una diabetóloga de una clínica privada”, mencionó.

Espinoza expuso su caso a la facultativa, quien le apuntó que era muy extraño que, supuestamente con una resistencia a la insulina, le indicaran ese tratamiento, ya que la dieta cetogénica se aplica en personas con sobre peso. Desde que inició la pauta alimenticia por orden del médico en Antofagasta, bajó siete kilos. El periodista es de contextura delgada, mide un metro con 87 centímetros y su peso era de 81 kilos. Cuando lo pesaron en Santiago registró 74 kilos y la diabetóloga quedó preocupada tanto por el tratamiento como por el peso del paciente.

“Me mandó a realizar nuevos exámenes. Los resultados estuvieron en dos días hábiles y la especialista los revisó, todo esto en una semana. Ahí me dijo que nunca tuve resistencia a la insulina y que no estaba ni cerca de tenerla. Todos mis exámenes, como el perfil bioquímico, salieron en perfectas condiciones y me señaló que el diagnóstico y el tratamiento indicado en Antofagasta estaban totalmente errados y me sugirió que mi alimentación fuera normal, que la recuperara paulatinamente, porque probablemente perdí muchas vitaminas en este proceso”, advirtió.

La experiencia, agregó, fue desagradable y generó un doble perjuicio, porque sus recursos económicos se vieron perjudicados al seguir de manera estricta la dieta y también, porque cree que su salud estuvo en riesgo. El periodista expresó que, afortunadamente, tenía los recursos para viajar a Santiago y pedir una segunda opinión. “Pero entiendo que no todos tienen esa opción y es algo que me parece injusto, sobre todo para quienes vivimos en regiones, porque deberíamos tener las mismas posibilidades de acceder a diagnósticos y tratamientos certeros”, comentó.

Espinoza reconoció que a pesar de desarrollar una vida más saludable y con actividad física, se sentía siempre muy cansado y con poca energía. En el trabajo percibía que estaba un poco desconcentrado, a veces estaba de mal humor y no dormía bien. Estuvo prácticamente todo el 2021 con el tratamiento y “sin duda me afectó anímica y psicológicamente, también afectó mi presupuesto porque es carísimo llevar una dieta con productos libres de gluten, lactosa y azúcar”.

La recomendación de la diabetóloga, debido a la preocupación por su peso, fue que retomara su alimentación normal y le manifestó la tranquilidad de que está en buenas condiciones. “Pero producto de este doble perjuicio que atravesé, me estoy asesorando con un abogado para ver qué tan pertinente es iniciar alguna acción, por la vía legal o alguna institución que fiscalice a los profesionales de la salud”, adelantó.

Luego de esta experiencia, el periodista recalcó que, aunque sea por telemedicina, comenzará a pedir consultas en Santiago y que con temas tan delicados no volverá a arriesgarse en Antofagasta ya que siente que su salud estuvo en riesgo.

“Es injusto, especialmente para quienes vivimos en regiones, pasar por estas situaciones de recurrir a buenos especialistas en Santiago para conseguir un diagnóstico o un tratamiento como corresponde, o porque en Antofagasta no están los especialistas suficientes, o porque algunos médicos no cumplen con la expectativa que uno tiene. Confiamos en estos profesionales y tuve dudas cuando conversé con otras personas con el mismo diagnóstico. Si no tienes los recursos te ves limitado a la oferta que existe aquí y no puedes ver otros especialistas afuera”, cuestionó Espinoza.

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