Con el fortalecimiento de los programas de atención juvenil y el acceso gratuito a métodos anticonceptivos de larga duración, la Región de Antofagasta consolidó una disminución del 51% en los embarazos adolescentes durante la última década.
Las cifras oficiales reflejan una disminución sostenida entre 2016 y 2026 en todas las comunas de la región, pasando de un registro de 268 gestaciones adolescentes a un total de 137.
En este sentido, Antofagasta redujo sus casos de 153 a 77, mientras que Calama disminuyó de 59 a 42. Un fenómeno similar se aprecia en las demás localidades: Tocopilla bajó de 22 a 7 ingresos, Mejillones de 12 a 3, Taltal de 9 a 5, María Elena de 5 a 2, y San Pedro de Atacama disminuyó significativamente sus cifras de 8 a solo 1 caso en el periodo.
Esta tendencia positiva regional se enmarca dentro de un marcado descenso a nivel nacional, donde los registros pasaron de 17.557 embarazos adolescentes en 2016 a 2.525 en 2026, lo que sitúa la cifra actual en cerca de un 14% en comparación con la década anterior.
Lorena Miglietto, referente del programa Chile Crece Contigo del Departamento de Atención Primaria del Servicio de Salud Antofagasta (SSA), explicó que «respecto al panorama de hace diez años, y considerando que la tasa de fecundidad y natalidad a nivel nacional ha disminuido, los embarazos adolescentes también se han reducido significativamente gracias al acceso libre y gratuito a la información y a los anticonceptivos». Además, agrega que “actualmente, las atenciones por gestación en la red pública regional se concentran principalmente en la adolescencia tardía, entre 15 y 19 años, dinámica facilitada por el inicio precoz del cuidado anticonceptivo desde la menarquía o primera menstruación”.
Canasta de prestaciones y confidencialidad
Para responder a estas necesidades, la Atención Primaria de Salud (APS) dispone de una canasta de planificación familiar gratuita, guiada por matronas y matrones. Esta oferta incluye métodos de corta duración, como píldoras, inyecciones, anillos vaginales y preservativos, además de opciones de larga duración, como implantes subdérmicos y dispositivos intrauterinos, sumados a la Píldora de Anticoncepción de Emergencia (PAE).
Todo este despliegue se sustenta en el marco legal que garantiza la autonomía y reserva en la atención de las y los jóvenes. Al respecto, la profesional enfatizó que «cualquier adolescente puede acudir de forma autónoma a solicitar anticoncepción al centro de salud.
Así lo regulan la Ley 21.430 sobre Garantías y Protección Integral de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia y la Ley 20.418 sobre Normas de Información y Prestaciones en Regulación de la Fertilidad. En ambos casos se resguarda la confidencialidad, independientemente de la edad, salvo cuando existan situaciones que pongan en riesgo su integridad, caso en el cual se debe informar a padres o cuidadores». La única excepción legal explícita para notificar a tutores ocurre cuando la PAE es solicitada por menores de 14 años.
Espacios Amigables y mitos en salud sexual
Con el objetivo de adaptar la atención a la jornada escolar, los Centros de Salud Familiar (CESFAM) disponen de Espacios Amigables para adolescentes, unidades compuestas por equipos de matronería, psicología, trabajo social y nutrición que atienden en horarios diferenciados.
La profesional destacó que «a través de estos espacios y de talleres en establecimientos educacionales, se busca derribar mitos recurrentes, como el temor a que la consulta sea notificada a las familias, la idea errónea de que los anticonceptivos causan infertilidad o los prejuicios sobre la anticoncepción de emergencia».
Sobre este último punto, Miglietto aclaró que «el mayor mito respecto a la píldora de anticoncepción de emergencia es que es abortiva, lo cual es falso, esta actúa impidiendo que el espermatozoide fertilice al óvulo».
De forma paralela, la red promueve el uso de preservativos para la prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y VIH, mientras que ante un embarazo confirmado se activa un protocolo de acompañamiento clínico, prenatal y psicosocial en todos los niveles asistenciales.
Finalmente, la referente del SSA hizo un llamado a la comunidad a involucrarse activamente y perder el temor a hablar de salud sexual en el hogar, indicando que «invitamos a las familias a actualizar sus conocimientos con la asesoría de profesionales, aprovechar las instancias educativas, acudir a controles o consejerías para resolver dudas y acompañar a sus hijos e hijas a conversar abiertamente sobre su salud sexual».












