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miércoles, agosto 17, 2022

Vivero de la UA: un desconocido oasis de vegetación y vida en medio de la ciudad

Distintas variedades de plantas y árboles se desarrollan ocultas a la vista en la parte alta del Campus Coloso, junto a miles de abejas que se encargan de la polinización de las especies en un inusual y único minisistema ecológico.

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En la parte alta del Campus Coloso, en medio de la aridez propia del desierto, cientos de especies vegetales encuentran un hábitat perfecto para crecer y reproducirse en el Vivero de la Universidad de Antofagasta.

Allí, durante décadas, árboles y plantas de los más diversos tipos, tamaños y orígenes, se han desarrollado desde sus etapas más tempranas en un ambiente controlado y libre de contaminantes, para luego ser trasladados definitivamente a las áreas verdes de la universidad o bien a otras instituciones que lo solicitan.

Se trata de un espacio singular y poco conocido. Un reino de la quietud, dicen algunos, porque en el vivero el ruido de la ciudad parece no tener cabida. Solo el zumbido de miles de abejas interrumpe el silencio imperante… Sí, abejas, pues en ese lugar también existen ocho colmenas, y son estos pequeños y amenazados insectos los que se encargan de la polinización de muchas de las especies vegetales, como si se tratara de un minisistema ecológico.

Variedad de especies

El ingeniero agrícola Juan Rojas Pallero lleva 27 años trabajando en el Vivero de la Universidad de Antofagasta, y es el principal responsable del cuidado de todas las especies que habitan ese lugar.

“Este vivero, en esta ciudad árida, es un oasis que entrega esperanza de vida. Estamos atravesando momentos complicados de sequía y calentamiento global, y contar con esta vegetación en la universidad, cobra mucha relevancia por la contribución que podemos realizar a la sociedad y al planeta”, explica.

Hoy el vivero tiene cientos de especies distintas, que se dividen en plantas nativas y endémicas, pero mayormente flora asilvestrada que lleva tiempo en la zona y ha pasado a formar parte del paisaje habitual.

Rojas relata que entre sus plantas hay varias que producen frutos comestibles, como olivo, plátano, higuera y membrillo, las cuales comparten espacio con otras que se encuentran en estado de vulnerabilidad, principalmente cactáceas, entre ellas, la copiapoa solaris, o cactus del sol, que está desapareciendo de sus hábitats naturales.

Tamarugos, algarrobos, palmeras, y plantas como habas, rocha pastor, espuela de galán, lavanda y casuarina, también se pueden hallar en este laboratorio verde.

Refugio de abejas

Pese a que son consideradas una especie vital para la sobrevivencia de la biodiversidad del planeta, las abejas son uno de los insectos más amenazados debido a factores como el cambio climático, los pesticidas, la deforestación, la degradación de los suelos y la contaminación.

Por eso debe destacarse que el Vivero de la UA se ha convertido en refugio de miles de abejas (Apis melífera) que, ajenas a lo que ocurre a su alrededor, se dedican a recoger polen y néctar de las flores para mantener sana su colonia y prepararse para la época en que disminuye la oferta alimentaria, como es el invierno.

Este laborioso insecto no está preocupado de las personas, ni son seres agresivos. Generalmente transitan 1 kilómetro a la redonda del vivero y durante el atardecer regresan a sus colmenas con el suministro del día.

“Actualmente tenemos ocho colmenas y en cada una viven 3 mil abejas. Ellas buscan el néctar en las plantas de habas, espuela de galán, lavanda y casuarina, que son las que más les gustan, y las que dan un sabor muy especial a la miel que producen”, cuenta Juan Rojas.

El ingeniero agrícola explica que en cada colmena hay una abeja reina que puede vivir ocho años y es la encargada de colocar huevos. Una vez que nacen las larvas, las futuras abejas son criadas por la colonia y a medida que crecen se transforman en guardianas, proveedoras de agua, polen, néctar y aceite de plantas nativas.

Las primeras abejas llegaron en 2019 y rápidamente se habituaron al ambiente y se establecieron como parte de este pequeño, pero importante, hábitat ubicado en medio del principal campus universitario de la UA.

Para Juan Rojas, el aporte que realiza el Vivero de la Universidad de Antofagasta en la producción y cuidado de especies vegetales es importante, no sólo por las variedades de plantas y árboles que provee, sino que también por la investigación y la educación en conciencia ambiental que de él surge.

“Este vivero realiza un tremendo aporte que merece conocerse. Cada vez que regalamos una plantita, estamos haciendo una contribución al planeta, eso es lo que más nos llena”, recalca el ingeniero agrícola.

3 Comentarios

  1. Que hermoso es dificil aqui en el norte cultivar especies asi. me gustaría conocer ese lugar lleno de vida amo las plantas y las abejitas debe ser lindo ese jardín.

  2. Hola, qué lindo trabajo, podrían hacer visitas guiadas para los alumnos de básica y que aprendan desde pequeños a cuidar la flora y fauna de nuestro país. Felicitaciones!!

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