La seremi de Educación de Antofagasta, Carolina Moscoso, se refirió a las reiteradas suspensiones de clases registradas en establecimientos de la región tras el ataque ocurrido en el Instituto Lezaeta de Calama.
En ese sentido, la autoridad enfatizó que estos hechos se abordan con la máxima seriedad, activando protocolos de seguridad en coordinación con Carabineros, la Policía de Investigaciones, sostenedores y equipos directivos, con el objetivo de resguardar a estudiantes, docentes y asistentes de la educación.
- ¿Qué medidas concretas van a implementar para enfrentar estas situaciones?
Como autoridades, queremos ser claros, toda amenaza contra una comunidad educativa se toma con la máxima seriedad. La seguridad de estudiantes, docentes y asistentes de la educación es nuestra prioridad.
Ante estos casos, se activan de inmediato los protocolos de seguridad establecidos, en coordinación con Carabineros, Policía de Investigaciones, sostenedores y equipos directivos. Además, estamos reforzando medidas preventivas, como el trabajo en convivencia escolar, el uso responsable de redes sociales y la denuncia oportuna.
No podemos normalizar este tipo de situaciones. Las amenazas, aunque sean falsas, generan daño, interrumpen el proceso educativo y afectan a toda la comunidad escolar.
- ¿Qué pasará con las clases perdidas?
Suspender clases es siempre una medida excepcional, adoptada para resguardar la seguridad. Nuestro objetivo es retomar la normalidad lo antes posible, con todas las garantías.
En ese sentido, los establecimientos, junto a sus sostenedores y con acompañamiento del Ministerio de Educación, están implementando planes de recuperación de aprendizajes, que pueden considerar ajustes en la calendarización, reprogramación de contenidos y estrategias pedagógicas flexibles.
- ¿Cuántos establecimientos y alumnos han perdido clases en la última semana?
Actualmente estamos levantando y consolidando la información junto a los sostenedores y los Departamentos Provinciales de Educación. Se trata de una situación dinámica, por lo que las cifras están en actualización permanente.
Lo relevante es que estamos actuando caso a caso, asegurando la continuidad del servicio educativo y el acompañamiento a las comunidades afectadas.
- ¿Se ha logrado identificar a estudiantes responsables de estas amenazas?
Cada caso está siendo investigado por las instituciones correspondientes. Difundir o realizar amenazas es grave y tiene consecuencias legales.
Existen investigaciones en curso, y cuando corresponde, se activan tanto los protocolos internos de los establecimientos como las acciones legales pertinentes en coordinación con el Ministerio Público y las policías.
- ¿Qué arriesga un alumno al ser sorprendido generando estas alarmas?
Este tipo de conductas no son una broma. Generar falsas alarmas o amenazas puede implicar sanciones dentro del establecimiento, conforme a sus reglamentos internos, y también responsabilidades legales.
Dependiendo de la gravedad, puede haber consecuencias penales, ya que se trata de hechos que alteran el orden público y ponen en riesgo a la comunidad.
- ¿Qué coordinación están realizando con los sostenedores?
Estamos en coordinación permanente con los sostenedores locales, equipos directivos y comunidades educativas. Esto incluye la activación de protocolos, la toma de decisiones oportunas frente a eventuales riesgos y el acompañamiento en los procesos de retorno a clases.
Además, trabajamos articuladamente con distintas instituciones del Estado para fortalecer la prevención y el autocuidado.
- Mensaje a la comunidad
Queremos llevar tranquilidad a las familias, se están aplicando todos los protocolos de seguridad y se está trabajando de manera coordinada para proteger a los estudiantes.
Sabemos que estas situaciones generan preocupación, pero es fundamental actuar con responsabilidad, evitar la desinformación y confiar en los canales oficiales.
Nuestro compromiso como Ministerio de Educación es seguir fortaleciendo las condiciones para que las comunidades educativas funcionen con seguridad, bienestar y continuidad.









