19.6 C
Antofagasta
lunes, 20 abril, 2026
spot_img
Calama

“Lo único que siento es que se quería morir ese día”: Madre del estudiante que protagonizó ataque en colegio de Calama

La mujer plantea hipótesis sobre posibles redes de manipulación y negligencias médicas en el tratamiento de la depresión severa que sufría su hijo. Además, pidió perdón a la familia de la víctima.

La madre de Hernán Meneses, el estudiante que asesinó a una inspectora e hirió a otras cuatro personas en el Instituto Obispo Silva Lezaeta de Calama, concedió la primera entrevista desde lo sucedido tras visitar a su hijo en la cárcel.  

En conversación con Chilevisión Noticias, la mujer abordó la compleja realidad de salud mental que enfrentaba el joven, con cuestionamientos hacia el sistema médico y escolar. 

Respecto a los motivos que la llevaron a hablar públicamente, señaló que existe un desconocimiento generalizado sobre la situación que atravesaban como familia. “Hay mucha gente que no entiende el proceso que estábamos viviendo con mi hijo. La batalla que estábamos dando. La gente juzga sin saber», afirmó, agregando que “elaboro hartos cuestionamientos. Tal vez si fueron malos diagnósticos o malos medicamentos… He llegado a pensar hasta en demonios”. 

Sobre la personalidad de Hernán, lo describió como un joven que “nunca golpeó, nunca fue agresivo, nunca tuvo un mal comportamiento, era un niño tranquilo. Nosotros hacíamos de todo para motivarlo, pero estaba muy deprimido. Su diagnóstico era depresión, estaba con un medicamento tras otro. Como papás pensábamos que estábamos haciendo lo correcto, al llevarlo a sus terapias», relató. 

El shock del 27 de marzo

Al ser consultada sobre cómo vivió la jornada del ataque, explicó que se enteró por grupos de WhatsApp sobre un incidente en el colegio. Simultáneamente, comenzó a recibir llamadas de otros apoderados preguntando si Hernán estaba con ella. Su primera reacción fue de angustia por la integridad de su hijo, por lo que corrió al establecimiento donde le confirmaron que él estaba bien. “Ahí me vino el alma al cuerpo, porque no sabía lo que había pasado. Después me comentan y entré en estado de shock”, indicó. 

En cuanto a la planificación del ataque y el origen de las armas, la madre señaló que “eso me lo cuestiono. Soy una mamá que trabaja, no podía estar 24 horas al día, los niños se meten en redes. Una de mis teorías es que haya caído en algún grupo en el cual fue manipulada su cabeza. Puede ser que haya una red”, sostuvo. 

Recordando la mañana del ataque, mencionó que hubo señales que hoy le parecen extrañas. “Me causó extrañeza que no hubo que despertarlo, como siempre, porque era una batalla para que él fuera (…) Esa mañana, se levantó antes. Cuando voy a despertarlo, él se estaba bañando. Le di sus pastillas que le tocaba todas las mañanas, le pasé una leche en caja y se fue”, recordó. 

Armas y ayuda psicológica

Sobre el arsenal que portaba el joven, aseguró desconocer su procedencia. “No tenía idea de todo eso que apareció en el colegio y y no sé si realmente lo tenía en la mochila o si se lo habrán facilitado otras personas”, indicó. 

Sin embargo, sí recordó conductas previas. “Un día me manifiesta que me había comprado una luma para para defenderme en caso de un portonazo y me llamó la atención (…) Veía muchas noticias, decía que el mundo estaba muy malo, que nos podían atacar”. Según su relato, Hernán vivía con miedo constante. “Si salíamos nos decía que subiera los vidrios, que nos podían atacar, si se acercaba un limpiavidrios se asustaba, tenía mucho temor a la sociedad”, comentó. 

Lo único que siento es que quería morir ese día en el colegio; ahí estaba su dolor, en el colegio, agregó. 

Por otro lado, fue crítica con el rol del establecimiento educacional y el sistema de salud. Aseguró que el colegio conocía su cuadro de depresión severa, trastornos del sueño y crisis de pánico. “Todos los antecedentes fueron entregados al colegio, se le pidió flexibilidad horaria y que se le integrara a grupos, lo cual nunca se hizo. Solamente lo derivaron a una psicopedagoga. Mi hijo en varias ocasiones, cuando se sintió mal, buscó muchas veces ayuda psicológica en el colegio y no se la prestaron”, denunció. 

Tratamiento

Un punto crítico de su testimonio fue la interrupción del tratamiento psiquiátrico debido a la falta de especialistas en la zona. Además, explicó que su hijo tomaba aripiprazol, un antipsicótico cuya dosis fue modificada recientemente. “Hay un medicamento con el que noté cambios en él, incluso se lo manifestamos a la psiquiatra. Mi hijo estaba muy plano, todo sí o no y dormía mucho. Esa psiquiatra le bajó la dosis. Además, nos dioj que era su última terapia en enero, porque mi hijo tenía 18 años y no lo podía atender más. Quedamos a la deriva, no nos derivó a ningún otro psiquiatra”, lamentó.

En este sentido, la madre relató la dificultad de conseguir atención en Calama. “Prácticamente no hay psiquiatras. Logré conseguir uno en Antofagasta y la hora era el 30 de marzo, pero no alcanzamos a llegar», afirmó.  

Un pedido de perdón

Finalmente, la mujer aprovechó el espacio para enviar un mensaje a los familiares de la inspectora fallecida. “Quiero pedir perdón, no hay palabra ni gesto que vaya a devolver la vida de ella, ni la peor condena que mi hijo pueda recibir. Llegará el momento en que ojalá pueda, de frente, decírselo. Si pudiera dar la vida, la daría, para que mi hijo estuviera bien y ella estuviera con vida», expresó.  

“Agradezco a Dios que las otras personas estén bien. Sé que mi hijo contra ellos nunca tuvo nada. Mi hijo ni siquiera sabe a quién le hizo daño, su cabeza estalló, estaba mal. Solamente sé que mi hijo ese día tal vez quería morir, pienso que ni él sabe que iba a hacer realmente. Obviamente él está muy mal, delicado. Solamente me queda pedir perdón, en nombre de mi familia, de mi hijo. Mi hijo, aunque muchos puedan tratarlo como un monstruo, no es así”, concluyó.  

 

COMPARTE ESTA NOTICIA

- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img
- publicidad -spot_img