La lenta instalación del gabinete regional en Antofagasta, la falta de experticia en ciertas designaciones, la salida de seremis y las dificultades para tomar la agenda y difundir las iniciativas del gobierno son los puntos débiles que los analistas políticos detectan en el cuerpo de profesionales que componen las secretarías regionales y direcciones de servicio.
El primer nombramiento ocurrió en febrero con la delegada presidencial regional Katherine López, quien llegó junto a su equipo de confianza al edificio frente a la Plaza Colón. Desde entonces pasaron varias semanas y a cuenta gotas comenzó la asignación de jefaturas. La explicación en el oficialismo fue que se elaboraron las listas de profesionales en Antofagasta para enviarlas primero a la Oficina del Presidente Electo (OPE) y luego éstas pasaban a revisión de los ministerios después del 11 de marzo.
Sin embargo, a pesar de todos estos filtros, dos seremis tuvieron que dejar el gabinete por no cumplir con requisitos básicos, como contar con un título profesional y que su carrera cumpliera con la cifra de diez semestres. Una tercera seremi, la de Justicia, dejó su cargo por decisión política tras ser cuestionada por causas que defendió como defensora privada, entre ellas, la de un sujeto que fue condenado por ataque a la autoridad en el estallido social.
NO SE PUEDE HABLAR DE MERITOCRACIADA
Francis Espinoza, doctora en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales explicó que el gobierno del presidente José Antonio Kast diseñó un esquema político de designaciones en las distintas carteras a modo de goteo, lo hizo en La Moneda y también en los gabinetes regionales. “La espera por momentos se hizo agónica, y algunas designaciones partieron por direcciones como el caso de CONAF y luego de a poco se fue conformaron el pool de figuras que integrarían la Delegación Presidencial Regional. El Ejecutivo llevó tiempo en instalarse en la Región de Antofagasta”, indicó.
La académica de la UCN sostuvo que al mismo tiempo se vieron designaciones cuyas experticias profesionales fueron un poco alejadas de las carteras en cuestión. Desde esa óptica puntualizó que “no se puede hablar de meritocracia ni de tecnocracia propiamente tal, consignas que sí fueron señaladas en los períodos de campaña. Hubo una ausencia del poder de los partidos políticos en la región, inclusive de la tienda del propio presidente. Queda la sensación de que pesaron más, de nuevo, los caudillismos políticos encargados por los/as parlamentarios de la zona, aunque la novedad del año es la excesiva presencia del alcalde comunal”.
La profesional subrayó que, si este diseño político fuera una mesa de billar que impactara a la bolita mayor, es decir, a la gestión del Ejecutivo y una proyección de un próximo gobierno de las derechas, sería significativo. “Sin embargo, las bajas en Justicia, Desarrollo Social y de la Mujer hacen pensar que la estructura ha estado más organizada desde el poco profesionalismo, las amistades, la improvisación y de quiénes ponen la música en el norte, que por desgracia no son los partidos políticos”, cuestionó Francis Espinoza.
“EL GABINETE NO LOGRA POSICIONARSE”
El consultor y analista político Osvaldo Villalobos expuso que el gabinete regional vivirá una prueba de fuego durante las próximas semanas por el ingreso al Parlamento de la denominada ‘Ley Miscelánea’. Esto, porque la iniciativa requerirá de explicación, contextualización, defensa y, sobre todo, terreno por parte de las autoridades.
En este trabajo, agregó, la conducción de los delegados presidenciales y los seremis estará a la vista de todos, permitiendo realizar una evaluación detallada no solo de sus competencias técnicas, sino también de “la calle” que poseen y de su habilidad para ejecutar una gestión política exitosa. Esta “operación” no puede centrarse solo en Antofagasta, debe incluir a todas las comunas y sus particularidades. Precisamente el concepto “Misceláneo” indica cobertura y amplitud generando desde ya expectativas en la ciudadanía, comentó.
Siguiendo la línea comunicacional, Villalobos cree que “el gabinete de Antofagasta, salvo la delegada regional y algunos seremis, aún no logra posicionarse en los medios ni en el entramado social de la zona. Para nadie es un misterio que la instalación de un equipo está sujeta a cambios; sin embargo, la administración entrante ya ha vivido tres bajas, quedando muy poco espacio para nuevos traspiés”.
También remarcó que el Gobierno necesita mostrar presencia, unidad y dirección. En ese contexto, la realización de una reunión ampliada, el gabinete regional, es vital para marcar un cambio de ritmo. “Asimismo, la participación de los partidos y sus autoridades en un comité político ampliado puede dar inicio, finalmente, a la gestión política propiamente tal. Si bien las designaciones finales pasan por Santiago, el costo se paga en la región: el gabinete debe lograr que se hable de los que están y no de los que se cayeron. El gabinete tiene la oportunidad de corregir en la región los errores de comunicación y contexto que se producen en Santiago”, propuso Villalobos.
DIFICULTAD PARA CONSEGUIR PROFESIONALES
El abogado y analista político, Alfredo Loyola, manifestó que la composición del gabinete regional requiere de gente que reúna la idoneidad entre las profesiones y la trayectoria. “No puede ser que para el nombramiento de un seremi en una cartera técnica como Transportes se escoja a un profesor de Lenguaje, por dar un ejemplo. Tiene que ser alguien que se dedique a la materia, que sea un experto y veo que ese podría ser un problema que ellos (el gobierno) deben considerar”, dijo.
Junto con ello mencionó el hecho de los nombramientos tardíos, apuntando a la reciente designación de la seremi del Trabajo, decisión que le parece correcta al tratarse de una abogada, porque entiende perfectamente cómo funciona la Inspección del Trabajo.
“Respecto a otros casos como las seremis de Desarrollo Social y de la Mujer, me llamó la atención que no tuvieran la anticipación para darse cuenta de que eran nombramientos absolutamente inviables. Tengo la mejor de las impresiones de Anggel Colque, porque fue mi ayudante en el curso que realicé de Derecho Constitucional en la UCN. Por sus condiciones personales, era ideal para el cargo, pero es una egresada de Derecho. El problema no fue de ella, sino de quienes consideraron su nombramiento y lo mismo pasa con la seremi de Desarrollo Social. Cuenta con una dilatada trayectoria, sin embargo, no tenía una carrera de diez semestres”, lamentó el académico de la Universidad Santo Tomás.
Al mirar desde afuera, el abogado sostuvo que estos casos responden a cierta dificultad para conseguir a las personas apropiadas, recordando que, a pesar de ello, existen los criterios de selección.
“Tal vez por sus condiciones personales tengan un perfil idóneo, sin embargo, no basta con eso, se exige un aspecto profesional y experiencia. Al gobierno le está costando conseguir buenos elementos, porque hay aspectos de legítimas aspiraciones individuales como las remuneraciones o que el cargo dura cuatro años y después la vida sigue. El exministro de Justicia Gajardo ahora es profesor planta en la Universidad Diego Portales, él pudo hacerlo, pero a otros les cuesta mucho más. Por eso sacrificar una posición en el mundo privado por cuatro años es todo un tema y por ello al gobierno le ha sido difícil encontrar las piezas apropiadas”, reflexionó el académico.
Un tema distinto para el abogado es el bajo impacto mediático y político de los últimos gabinetes, independiente de su tendencia ideológica. Loyola destacó que antes veíamos ciertos seremis en televisión y todos sabíamos quiénes eran, como ocurrió en su momento con Paulina Núñez. Sin embargo, planteó, esto también tiene mucho que ver a quiénes han buscado para los cargos. “Antiguamente se llamaban a seremis con un perfil mucho más político y por eso tenían una forma diferente de llevar su gestión. Ahora las seremis son lo que deben ser, un perfil técnico y lo mismo vemos en los ministerios, donde los titulares no tienen esa visibilidad política a menos que cometan un error. El ministro Pardow no era conocido hasta que ocurrió el problema con las cuentas de la electricidad”, ejemplificó Loyola.
Finalmente, dijo que, al mismo tiempo, aquello podría tratarse de una falta de carisma por parte de quienes han llegado al gabinete, personas que no son llamativas ni distintivas. “Por otra parte, también podría ser que ellos quieran un perfil más técnico que político y eso no es malo. Probablemente la seremi de Educación que fue candidata a diputada tendrá notoriedad en este tiempo, lo mismo que la Seremi de Medio Ambiente”, declaró Alfredo Loyola.









